El banco del tiempo perdido

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 27 de enero de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

Un billete de sesenta minutos emitido por el “Time Notes Bank” de Gustavo Romano.

Desembarca en Madrid el Time Notes Bank, un proyecto del artista y comisario argentino Gustavo Romano, que implementa un nuevo sistema monetario, proponiéndose como una alternativa sensible frente al sistema económico imperante y a los modelos de intercambio dominantes. En lugar de valerse de las convenciones monetarias basadas en la acumulación de capital, este banco utiliza una divisa estructurada en unidades temporales -minutos, días y años- ofreciendo a sus clientes reintegros de tiempo perdido. Con oficinas en Berlín, Múnich, Singapur, Mumbai, Buenos Aires, México e incluso dentro del edificio del Banco Mundial en Washington DC, el proyecto concebido por Romano en 2004 se presenta en Madrid, en el marco de la Feria Internacional Ciudad Creativa (Creative City Fair), una exposición abierta hasta el 30 de marzo en el espacio cultural Centro Centro en el Palacio de Cibeles.

Aunque no tiene nada que ver con Momo, puede que aquellos que fueron niños en la década de 1970 no se hayan olvidado la homónima novela del escritor alemán Michael Ende. A pesar de ser considerada como literatura juvenil, Momo planteaba una precoz crítica al consumismo, plasmando un mundo donde los Hombres Grises obligaban los ciudadanos a depositar en un banco todo el tiempo que no dedicaban al trabajo. Desde una perspectiva metafórica, Time Notes Bank hace exactamente lo opuesto. “Es un banco que reintegra el tiempo perdido y se propone como una alternativa para sensibilizar la sociedad sobre el significado de tiempo y de cómo lo estamos utilizando y a menudo malgastando”, indica su creador Gustavo Romano, pionero de la escena electrónica y digital, fundador en 1995 de Fin del Mundo, el primer espacio virtual dedicado al net.art en Latinoamérica y, en los últimos años, colaborador habitual del Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC) de Badajoz, donde ha comisariado diversos proyectos expositivos.
Time Notes Bank, que a lo largo de los años se ha materializado con distintas puestas en escena, se presenta en la Feria Internacional Ciudad Creativa como una sucursal bancaria equipada con un clásico cajero automático, que funciona ininterrumpidamente en el horario normal de apertura de la Feria (de martes a domingo, de 10 a 20 horas). La oficina ofrece a sus clientes una promoción especial: un billete regalo del valor de un día, en cambio de una contribución que el usuario tiene que teclear en el display del dispositivo contestando a la pregunta: “Cuéntanos cuál fue el día que cambió para siempre tu vida”.

Gustavo Romano en Madrid. Compra venta de tiempo en las inmediaciones de Puerta del Sol.

Según la situación Romano concibe las oficinas como intervenciones permanente, por ejemplo el cajero instalado en Centro Centro, o móviles, como el que recorrió Madrid por los alrededores de Casa de América y Sol hace cuatro años. Las sucursales se consideran lugares de recepción y clasificación del tiempo cedido involuntariamente, bajo presión o por razones arbitrarias, lo cual le permite relacionarse y establecer un diálogo con el público. “Ser consciente del tiempo de vida que tenemos, del que realmente disponemos para nosotros y del que nos queda, puede parecer algo meramente simbólico”, explica al Silicio, Gustavo Romano “Sin embargo cualquiera que haya participado en las experiencias de las oficinas de Time Notes Bank, de un lado u otro del mostrador, ha dejado huellas reales y activado dinámicas internas. Es algo a medio camino entre arte relacional y psicoanálisis callejero”.

Times Notes Bank, que en 2009 estableció también un servicio de compraventa de tiempo a través de eBay, ofrece varios servicios online. Destacan los préstamos de tiempo a través de la exclusiva Tarjeta de Crédito de Tiempo, un recurso que funciona con una verdadera tarjeta bancaria que viene entregada a los clientes, cuyas funcionalidades –por ejemplo la consulta de saldo de tiempo– pueden ejecutarse desde la red. “Su uso, al igual que los billetes, es ambiguo y en el límite entre realidad y ficción”, continúa Romano. “Objetivamente, se otorga y entrega un crédito inicial en función del pedido del cliente. Ese pedido de préstamo es para cosas que han sido dejadas de lado por falta de tiempo y no de dinero. Una vez aprobado el préstamo, el tiempo comienza a correr. Si accedemos a la web del banco, en la sección banco online, podemos consultar nuestro saldo ingresando el número de tarjeta y el PIN. También podemos examinar la base de datos del tiempo perdido y las compraventa de tiempo”, asegura el artista.

“Time Notes Bank” de Gustavo Romano y la Tarjeta de Crédito de Tiempo.

El cajero, que permanecerá en Centro Centro hasta el 30 de marzo, es sólo la última y más novedosa herramienta del Time Notes Bank, que a lo largo de los años ha establecido oficinas en medio mundo, incluyendo Berlín, Singapur, Mumbai, Buenos Aires, México y el mismo edificio del Banco Mundial en Washington DC. “El de Washington fue un evento muy especial, que comenzó con una invitación del Banco Mundial para participar en una muestra y derivó en una estancia de diez días, trabajando en el banco con un contrato firmado como asesor. De dicha experiencia quedan las entrevistas en la oficina, fotos y un vídeo, que he recopilado en un ebook de descarga gratuita”, recuerda Romano.

La Feria Internacional Ciudad Creativa (Creative City Fair) es una exposición que se plantea “situar Madrid en el epicentro del conocimiento y las soluciones para ciudades inteligentes”, en palabras de Romano, que también es comisario del proyecto junto con el artista y media activista Daniel García Andújar. El creador valenciano presenta el histórico Technologies To The People, un proyecto artístico en forma de hipotética empresa, que desde 1994 le permite desarrollar una vertiente muy peculiar de activismo político y conceptual.

A pesar de estructurarse en stands como un cualquier evento ferial, las pretensiones de la Creative City Fair son del todo ajenas a los tradicionales esquemas de mercado. “La Feria Internacional Ciudad Creativa es fruto de la colaboración entre más de quince empresas e instituciones de distintos países, todas iniciativas de corte artístico, que desde una mirada crítica proponen desarrollos y dispositivos asociados al concepto de ciudades inteligentes”, indican sus comisarios.

El proyecto, una suerte de joint venture entre Psychoeconomy (Gustavo Romano) y Technologies To The People (Daniel García Andújar), surgió a partir de los encuentros de Psychoeconomy, que se celebraron en 2010 en el Matadero de Madrid y en 2011 en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) de Sevilla, entre artistas cuyos proyectos representaban creativamente falsas empresas. “Entonces nos reunimos, a la manera del G8 o el club de Bilderberg, para redactar irónicamente una declaración acerca de la crisis financiera internacional y las formas de enfrentarla. Nos apropiamos del formato de este tipo de eventos empresariales, pero desde la óptica y las estrategias de presentación del arte, aportando soluciones alternativas y planteando nuevas preguntas y enfoques”, concluye Romano.

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Esta Navidad regale arte digital

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 23 de diciembre de 2013 – Entrada original en EL PAÍS

“Real Internet Art” de Fabien Mousse. Una crítica hacia el uso poco creativo de la red.

Cada año las fiestas plantean la necesidad de conseguir regalos a la altura de expectativas cada vez mayores. Así que ¿por qué no regalar obras digitales? El arte de calidad sigue siendo un producto prohibitivo, por lo que la mayoría de creadores de la escena digital no suelen vender sus obras a través de Internet sin la acción de intermediarios especializados como marchantes, galerías y casas de subastas. Sin embargo buceando en la red nos percatamos de que algunos de ellos ofrecen objetos, vídeos y curiosidades, múltiplos pero de edición limitada, que sin la pretensión de ser obras únicas se mantienen relativamente asequibles para todo el mundo.

Empezamos por los artistas reconocidos, con piezas que volverán locos los amantes del vídeo. A través de Sedition, una popular plataforma online que ofrece obras de grandes nombres a precios increíblemente contenidos, es posible conseguir obras de ‘museo’ de artistas mainstream como Damien Hirst, a partir de 10 euros, Jenny Holzer, Bill Viola, los cada vez más cotizados londinenses de AES+F y el célebre cineasta alemán Wim Wenders, con ediciones numeradas por sólo seis euros. Todas las piezas del catálogo de Sedition, que se ofrecen por precios irrisorios, se pueden disfrutar en cualquier dispositivo de pantalla plana o móvil de última generación.

“Flight Patterns” de Aaron Koblin, por 38 euros en Sedition.

Gracias a su deslumbrante selección, Sedition se ha popularizado rápidamente convirtiéndose en una plataforma donde tienen también una muy buena acogida los artistas de la escena digital. Todavía quedan cuatro animaciones generativas del estadounidense Casey Reas, quizás el más consolidado entre los creadores surgidos de la escena del software art, basadas en la programación de las cadenas televisivas americanas modificada con un programa informático, creado por el proprio artista. Cada animación de Reas se vende por 19 euros, mientras los estudios visuales sobre el movimiento, realizados por el italiano Davide Quayola, se venden por 22 euros. En este ámbito el más caro –38 euros– es Flight Patterns, una animación creada a partir de los diagramas del tráfico aéreo por Aaron Koblin, artista estadounidense especializado en visualizaciones de datos. Entre las obras comercializadas por artistas comprometidos con la escena de los nuevos medios, destacan también piezas de Scanner, Angelo Plessas y Memo Akten. Su éxito es notable, aunque no todas se venden con la rapidez de las 300 piezas de Ryoji Ikeda, que han desaparecido en tiempo récord.

“Real Internet Art” de Fabien Mousse …por tan sólo 25 euros, nada menos que la “verdadera arte de Internet”.

Volviendo a una dimensión más conceptual, desde la joven escena del arte en red llega Real Internet Art del artista francés Fabien Mousse, una interesante oportunidad de hacerse por tan sólo 25 euros con nada menos que la “verdadera arte de Internet”. La obra consiste en un pequeño objeto de goma espuma, muy parecido a una pelota anti estrés, que el artista ha moldeado en forma de ordenador personal que lleva en pantalla el mensaje Real Internet Art. Aunque muchos puedan objetar que la pieza no tiene nada de digital, se ha vendido rápidamente y al momento de cerrar el texto quedaban sólo 19 unidades de las 50 originarias.

Evidentemente el proyecto tiene un corte conceptual y se plantea como una crítica hacia el uso poco creativo de la red. “Disfruto mucho la idea de escaparme de curadores y galeristas utilizando Bitcoin como forma de pago. Traté de experimentar una alternativa de mercado entre artista y audiencia. Real Internet Art es casi una utopía a pequeña escala que funciona, escapando de la centralización y permitiendo ciertas formas de experimentación”, explica al Silicio Mousse, recordando que con la obra se entrega también el correspondiente certificado de autenticidad.

Fabien Mousse invita los compradores a participar en el proyecto realizando un vídeo parodiando una práctica que en los últimos años se ha difundido muchísimo entre los consumidores de productos online, es decir grabarse abriendo (unpacking) sus compras en Internet. Como se puede apreciar en la página de Real Internet Art, hasta el momento la mayoría de las contribuciones proceden de artistas como Constant Dullaart, Anthony Antonellis y Dragan Espenschied o comisarios como Valentina Tanni.

No suele ser habitual ver artistas vendiendo directamente sus productos al público. En realidad lo lógico debería ser que los artistas que trabajan con Internet ofrecieran sus obras en la red, pero parece que con el arte no funciona así. Por un lado el sistema del arte tiene sus procesos e intermediarios y pasar por las galerías de alguna manera contribuye a reconocer y consolidar el trabajo de un artista. Lo confirma Rafaël Rozendaal, sin duda alguna el creador que ha vendido más obras de net.art. Aunque produce obras basadas en Internet, Rozendaal no suele utilizar la red y prefiere seguir confiando en su galerista para tratar la venta de obras únicas, cuyo precio oscila entre cuatro y seis mil euros. Pese a ello el artista no desprecia la posibilidad de ofrecer pequeñas piezas directamente en Internet, sobre todo desde que se ha dado cuenta de que su irónica web pleasedonate.biz, un simple página que permite enviarle dinero, está proporcionándole nada menos que 2.000 euros al año.

“Broken Self” de Rafaël Rozendaal, quizás la primera camisa inspirada en una obra de net.art.

En su tienda online destacan el nuevo libro Spheres (20 euros) y Cold Void (40 $), un disco de autor con una portada lenticular del mismo Rozendaal, realizado en colaboración con el compositor alemán Luuk Bouwman. También se encuentran Finger Battle (0.99 $), una aplicación para iPhone que el artista define “el juego más simple del universo” y Broken Self (160 libras), quizás la primera camisa inspirada en una obra de net.art, en este caso la homónima Broken Self de Rozendaal, un artista con un estilo muy pop que ya está definiendo su lugar en el panorama contemporáneo.

A este punto queremos recordar las piezas del artista y escultor cinético Theo Jansen, galardonado con un premio especial en arte interactivo en los Prix del Festival Ars Electronica de Linz (Austria) en 2005 y popularizado en nuestro país gracias al festival Art Futura.

Sus obras suelen ser gigantescas estructuras, con formas similares a enormes animales fantásticos, que se mueven empujadas por el viento. Estos organismos, que parecen dotados de vida propia, despliegan una compleja estructura esquelética que Jansen ha vuelto a recrear en pequeño formato para poderla vender a través de su tienda online. No se trata de piezas numeradas como en el caso de Sedition y Fabien Mousse, así que no se pueden definir verdaderas obras de arte, aunque disponen de todas las funcionalidades de las piezas escultóricas originales de Jansen, pero son un regalo interesante y original, cuyo precio oscila entre 40 y 100 euros.

“The Path” de Tale of Tales, unos pioneros de los videojuegos alternativos.

Para los amantes de los videojuegos artísticos aconsejamos las creaciones de Tale of Tales, el nuevo nombre artístico de la pareja formada por Auriea Harvey y Michael Samyn, destacados pioneros del net.art, que se han encaminado hacia la producción de videojuegos alternativos.
Para celebrar los 10 años de su nueva actividad, hasta el 25 de diciembre ofrecen en la red a un precio irrisorio, entre cinco y 15 dólares, toda su producción reciente y algunas piezas raras. Entre estas destaca el épico Godlove Museum, surgido como proyecto web cuando la pareja firmaba obras de net.art bajo el seudónimo de Entropy8Zuper!, que cuenta en clave bíblica la historia de su encuentro.

Además de videojuegos populares como The Path, The Graveyard, Bientôt l’été y The Endless Forest, está también el nuevísimo Luxuria Superbia, una novedad que Tale of Tales acaban de estrenar y está disponible prácticamente para cualquier dispositivo existente (iPhone, iPad, Android, Windows, Linux y Mac). “Luxuria Superbia es un simple juego para pantalla táctil, concebido como una experiencia de interacción y un viaje musical desde lo sensual a lo espiritual”, aseguran Auriea Harvey y Michael Samyn.

Estamos convencido que sin un libro no es Navidad, así que les dejamos con el F.A.T. Manual, la nueva publicación del rompedor colectivo de artistas internacionales F.A.T. Lab, de quienes hablamos en el Silicio la semana pasada.
Descargable gratuitamente en formato PDF y realizado también en versión súper económica en blanco y negro (6.69 euros), el F.A.T. Manual, editado por Domenico Quaranta & Geraldine Juarezwith y publicado por Link Editions, es también una gran idea regalo. Se trata de un manual imprescindible para adentrarse en un mundo de activismo transmedia y descubrir como la reflexión artística y la crítica de las costumbres sociales pueden ser constructivas y entretenidas además de participativas.

Cortázar y la génesis del hipertexto

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 10 de julio de 2013 – Entrada original en EL PAÍS

“Rayuela” de Julio Cortázar por Santiago Ortiz.

“A su manera este libro es muchos libros”, escribió Cortázar en la introducción de Rayuela. Desde entonces han pasado 50 años y sobre Rayuela, que se ha convertido en un clásico de la literatura mundial, ya se ha dicho y escrito mucho. Sin embargo, junto a las dos formas de leer la novela sugeridas por su autor (aunque con el tiempo dijo que cualquiera podía leerlo como quería), queremos proponer una tercera manera e incluso nos atrevemos a hipotizar que al escritor argentino le hubiera gustado…

Es sabido que la lectura de Rayuela puede ser abordada de dos formas diferentes: la tradicional, desde el comienzo hasta el capítulo 56 o con el Tablero de dirección, una guía proporcionada por Cortázar para navegar, a partir del 73, por los 155 capítulos del libro, con las indicaciones que el escritor establece al principio del texto, donde define una originalísima secuencia de saltos que rompen con la consueta lectura lineal.

Sin duda alguna a los lectores del Silicio no habrán pasado desapercibidas las similitudes que existen entre la estructura no lineal propuesta por Cortázar y el formato del hipertexto que ha sido popularizado a través de Internet y se ha convertido en un estándar de los soportes digitales. En la red la lectura de cualquier texto, así como la propia navegación, se desarrollan gracias a unos enlaces (…Tablero de dirección), que alteran lo que ha sido desde siempre la lectura lineal página tras página.
Probablemente no sería correcto afirmar que Cortázar inventó el hipertexto, pero tampoco se puede pasar por alto que Rayuela se publicó en 1963, curiosamente el mismo año que el pionero de las tecnologías de la información Ted Nelson acuñó el término hypertext, que se hizo publico dos años más tarde, en 1965.
Sin duda Argentina y su panorama literario fueron una fuente de inspiración para la génesis del concepto de hipertexto y es reconocido que el relato de 1941 El jardín de senderos que se bifurcan de Jorge Luis Borges y las imprevisibles conexiones espacio temporales que establece con su laberinto, se consideraron un punto de referencia en repetidas ocasiones.

“Rayuela” de Santiago Ortiz. Una versión dinámica programada con Javascript y dibujada con Canvas.

Lo cierto es que Rayuela sigue siendo una fuente de inspiración inagotable para sucesivas generaciones de creadores. El ejemplo más reciente llega de Argentina de la mano del artista y programador de Buenos Aires, Santiago Ortiz, célebre por su extraordinaria capacidad de combinar creatividad y eficacia en fascinantes visualizaciones de datos. Su homenaje a Cortázar se plasma en una tercera forma para leer Rayuela, mediante una versión dinámica, que permite penetrar en la novela a través de una interfaz de visualización interactiva en Internet. Estamos convencidos de que a Cortázar le habría encantado, ya que resuelve de forma fluida y elegante las ideas y los procesos de lectura que el escritor argentino concibió para su obra.

“Estuve reflexionando en la elección extraña de los (números de) capítulos en la lectura por saltos que Cortázar sugiere. Me preguntaba por el criterio literario y narrativo, pero también por el extraño patrón numérico. Finalmente las dos cosas no están desligadas, ya que ‘saltos mayores’ en términos numéricos, pueden significar ‘saltos mayores’ en términos de relato”, explica al Silicio Santiago Ortiz, que hace unos tres años empezó a trabajar en diversas visualizaciones rudimentarias de la secuencia numérica. “Durante este proceso de trabajo me di cuenta de la presencia de patrones y ritmos diferentes de los que se encuentran en una serie de números aleatorios. Vale la pena comentar que los seres humanos, sin la ayuda de la tecnología, no podemos crear series de números aleatorios… y con ayuda de tecnología nos va algo mejor, pero también seguimos siendo limitados”, explica Ortiz.

“Rayuela” de Julio Cortázar por Santiago Ortiz.

El artista ha volcado todo el libro en una aplicación, para que tome vida a través de una interfaz dinámica y visualmente minimalista, programada con Javascript y dibujada con Canvas. “Finalmente pensé que el libro es una red, formada por 155 nodos, cada uno de los cuales tiene, por lo general, cuatro conexiones, con los dos capítulos anteriores y los dos capítulos siguientes”, continúa Ortiz, que optó por visualizar esta red ordenando los capítulos de forma secuencial alrededor de una especie de tornado de círculos concéntricos, que enfatiza el ritmo inherente a la lectura por saltos.

“Mi intención es homenajear el libro, revelar parcialmente los patrones extraños y eventualmente invitar a leer aunque sea algunos trozos del libro. De hecho se puede leer el libro entero, siguiendo cualquiera de los órdenes sugeridos… o cualquier otro orden”, asegura Ortiz.
El artista y programador argentino, que fue uno de los fundadores de la empresa creativa barcelonesa Bestiario, cuenta con una larga trayectoria en la investigación de las bases de datos y la visualización creativa de grande masas de información. Ahora se dedica a crear proyectos personales con total libertad y a desarrollar trabajos para clientes escogidos. “Trabajar para clientes no significa necesariamente parar con la investigación. Simplemente es otro tipo de investigación. Además muchos de los descubrimientos, técnicas y códigos que uso en proyectos de encargo vienen de la experimentación”, matiza el artista.

“Lostalgic”. “Perdidos: Orientación según Santiago Ortiz”…

Recientemente lanzó Lostalgic, un homenaje de la célebre serie televisiva Perdidos, una producción que como Rayuela de Cortázar se estructura alrededor de una narrativa fragmentada, que surge de los conocimientos y dinámicas sobre el uso de las bases de datos de Ortiz. “Una base de datos es como un libro, admite múltiples lecturas. Los datos tienen estructuras fascinantes y son ellos mismos los que acaban indicando la estética de su visualización… aunque la mejor visualización es siempre la que no se nota, la que está al servicio tanto del emisor como del receptor y finalmente de la propia información”, nos comentó hace un año.

“Newk – Twitter Conversations” el mapa de las conversaciones de los empleados de Twitter.

Entre sus últimos proyectos destaca el análisis visual de la red de Twitter, en la que confluyeron una investigación personal del mapa de las conversaciones de los empleados de Twitter (Newk – Twitter Conversations) y una nueva herramienta que permite crear redes y mapas sistémicos, que Ortiz hará publica próximamente.

La experimentación de Santiago Ortiz resulta especialmente interesante, también de cara a la posibilidad de que el tradicional libro en papel en el futuro desaparezca a manos de los libros electrónicos. Aunque no somos partidario de esta desaparición, puede que los soportes informáticos y la literatura digital abran nuevos horizontes en el ámbito literario, hablando en términos de renovación y experimentación y no sólo de difusión de la copia digital. Como dijo Roberto BolañoNunca hay demasiados libros. Hay libros malos, malísimos, peores, etcétera, pero nunca demasiados”.

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Las nuevas narrativas de las cámaras de vigilancia

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 01 de julio de 2013 – Entrada original en EL PAÍS

Detalle de “Discursos para el final de los tiempos” de Mario Santamaria.

“Hoy me dirijo a vosotros, no como presidente de los Estados Unidos, sino como un miembro más de la humanidad. Nos enfrentamos al más grave de los desafíos de la historia, la Biblia llama a este día Armageddon, el fin de todas las cosas”. Con esta siniestra advertencia, que subraya una secuencia de imágenes de estaciones astronómicas y radares apuntando hacia el espacio, comienza Discursos para el final de los tiempos (DFT). Por si no fueran suficientes los inquietantes subtítulos, un sonido alarmante parecido a una escucha muy amplificada, acompaña unos planos que pronto el usuario identifica como imágenes en movimiento. La atmósfera de expectación junto con la duda de estar viendo una transmisión en tiempo real, genera la sensación de que está a punto de suceder algo muy malo.

Sin embargo no hay motivo para el pánico, no se trata del anuncio de algún tipo de cataclismo, sino de la última obra para Internet de Mario Santamaria, un artista originario de Burgos, afincado en Barcelona. Él la define una pieza de net.cinema, una película experimental online, disponible en sesiones continuas las 24 horas del día y los siete días de la semana, con la peculiaridad que las secuencias que se proyectan, acompañadas por la banda sonora del fonógrafo Edu Comelles, nunca son las mismas y nunca se volverán a repetir.

Como sugieren los contenidos textuales y el propio título Discursos para el final de los tiempos (DFT), se trata de una pieza audiovisual centrada en una hipotética inminente destrucción de la humanidad por parte de una amenaza exterior. La obra utiliza entera y exclusivamente material de apropiación, empezando por los textos que pertenecen a célebres películas del cine estadounidense de catástrofes. Así como el fragmento citado al principio, extrapolado de Armageddon (1998), todos son partes de discursos de “presidentes cinematográficos” comunicando el posible final de nuestra civilización.

Capturas desde “Discursos para el final de los tiempos” de Mario Santamaria.

Quizás Santamaria se pueda definir el artista que todo lo ve y todo lo controla, ya que también este trabajo, como los anteriores Ctrl [Lag], Collage City y Streaming Actions, se centra en el uso y el funcionamiento de los sistemas de vigilancia y los circuitos cerrados de televisión (CCTV). Precisamente por eso las imágenes de Discursos para el final de los tiempos no se repiten nunca, porque la obra se construye juntando 17 planos fijos de otras tantas cámaras abiertas de observación científica, localizadas en diferentes lugares del mundo. Este inquietante carrusel de webcams en tiempo real, pone en escena una representación sobre el fin del mundo, que paradójicamente no tiene final “algo así como un homenaje al sin fin de las películas del creador granadino Val del Omar”, explica Santamaria al Silicio.

Los textos que marcan los tiempos narrativos ofrecen también una reflexión sobre la manipulación cotidiana de los medios de comunicación. “Un guionista de cine y un asesor de comunicación política confeccionan y estructuran narraciones que funcionan de manera similar”, explica el artista. “Una política sintética, sentimental y mediática es, como no podría ser de otra manera, cinematográfica. Basta con recordar algunos de los recientes discursos sobre la crisis pronunciados por nuestros políticos”.

“Protocols. Comentarios a la ciudad pantalla” de Santamaria y Cerezo en Stripart.

Sin embargo Santamaria quiere quitarle hierro al asunto del Apocalipsis y prefiere citar el filósofo esloveno Slavoj Žižek, quien afirma “es más fácil imaginar el fin del mundo, que una alternativa al sistema social y de producción en el que vivimos”. Tampoco quiere olvidar la persistente amenaza a la intimidad, representada por los sistemas de vigilancia, que se han ido convirtiendo en los verdaderos protagonistas de sus obras. “La vigilancia no remedia la catástrofe, la representa. El control está ahí para garantizar una normativa, un estado de las cosas, un orden social. Las imágenes de vídeo-vigilancia no tienen nada de neutral, aunque a veces lo parezca. Su forma de producción las condiciona. La TV instruye a los tele-videntes con imágenes que difunden el miedo y legitiman el control. El miedo es el mensaje”, concluye Santamaria citando el título del homónimo trabajo de Juan José Martín Andrés.

Santamaria está ahora trabajando en Protocols, una proyección monocanal, que combina texto e imágenes en tiempo real, desarrollada en colaboración con Azahara Cerezo. La obra salida del programa de creación artística de la Sala d’Art Jove de Barcelona, a partir del 6 de julio se presentará en la XVIII Muestra de Arte Joven – Stripart en el barrio Horta-Guinardó de la capital catalana.

“Evidence Locker” de Jill Magid en Aksioma Project Space, Ljubliana (Eslovenia).

Si la semana pasada tratamos las formas de creación a partir de contenidos extrapolados de la plataforma YouTube, hoy queremos fijar la mirada en algunos proyectos que también surgen de la red, aunque se nutren de imágenes y contenidos procedentes de las grabaciones de las cámaras de vigilancia.

Otro interesante ejemplo es Evidence Locker de la artista y escritora estadounidense Jill Magid, que se expone hasta el 5 de julio, en Aksioma Project Space, un centro de arte independiente de Ljubljana en Eslovenia, fundado por el artista Janez Janša. En Evidence Locker, que es al mismo tiempo una vídeo instalación y una performance que tuvo lugar a lo largo de un mes en las calles de Liverpool, Magid plasma una reflexión sobre los sistemas de vigilancia y las cámaras CCTV. El proyecto, que se realizó en colaboración con el Liverpool’s City Watch, surgió a partir de una especie de juego en el que la artista involucró los servicios de vigilancia, haciéndose pasar por una investigadora y pidiendo que las siguieran a través de las cámaras de la ciudad, vestida con un abrigo rojo. Aprovechando un fallo burocrático de estos sistemas, cuyas grabaciones en el Reino Unido tienen que ser borradas al cabo de un mes si no se verifica ningún incidente, Magid consiguió salvar las imágenes grabadas.

Jill Magid. “Evidence Locker” mixed media installation en Aksioma Project Space. Foto: Janez Janša.

El incidente en realidad fue creado por la propia artista, que aprovechando los parámetros insuficientemente definidos de la ley británica, consiguió que las grabaciones no se borraran, estableciendo una relación de complicidad con las autoridades a las que envió repetidas cartas de amor, suplantando de forma rayana a lo absurdo, la fría relación que normalmente se establece entre el ciudadano y los sistemas de control. Estas cartas, que se pueden leer y recibir dándose de alta en la web de Evidence Locker, la hicieron tan popular que finalmente pudo obtener también las grabaciones originales para dar forma a su proyecto artístico.
Además de la instalación con sus respectivos vídeos, grabados por las cámaras de vigilancia de Liverpool, el proyecto comprende el libro One Cycle of Memory in the City of L.

Detalle de “2.4Ghz from Surveillance to Broadcast” de Benjamin Gaulon.

Cerramos el tema con 2.4Ghz from Surveillance to Broadcast del artista francés Benjamin Gaulon, más conocido como Recyclism, por su trabajo como hacker de soportes digitales e ingeniero del reciclaje, interesado en fenómenos como la obsolescencia y la exploración del détournement.

Con su proyecto 2.4Ghz, Gaulon da vida a una suerte de guerrilla urbana, que se materializa a través de un extraño aparato, muy parecido a un televisor artesanal que el artista va colocando en las aceras más transitadas de las ciudades de media Europa. En la pantalla de este instrumento, que es al mismo tiempo un receptor y un transmisor de señales de vídeos inalámbricos, van materializándose las imágenes que proceden de transmisiones desprotegidas de videocámaras domésticas. “El proyecto 2.4Ghz está equipado de un dispositivo muy común en nuestras casas, ya que suele ser utilizado por los padres para monitorear el sueño y la actividad de sus hijos” explica Gaulon. “Estos dispositivos son cada día más comunes y baratos, pero tienen fallos y los usuarios no saben que en la mayoría de los casos están emitiendo sus imágenes privadas sin protección alguna y que un receptor como el 2.4Ghz o similares podría materializarlas delante de ojos indiscretos”.

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Dos libros para entender el vídeo en la era digital

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 12 de junio de 2013 – Entrada original en EL PAÍS

“Esquina” (2000) de Pedro Ballesteros en “Crossing East- West Narratives by the end of Video Art (2000-2011)”.

Pese a que ya está en la cuarentena hay gente que sigue considerándo el vídeo un nuevo medio. Sin embargo, es cierto que la consolidación de la sociedad de la imagen y la transición de los medios analógicos a los digitales, han generado una serie de cambios, novedades y dinámicas, que abren nuevos campos de estudio y reflexión. El vídeo ha dejado de tener un carácter exclusivamente experimental desde hace mucho tiempo. Las nuevas tecnologías de la información y comunicación han incrementado sus potencialidades formales y conceptuales y reducido cada vez más la distancia entre las herramientas y el usuario, obligando a redefinir prácticas y producciones.

En este marco dos libros Narrativas digitales y tecnologías de la imagen a cargo de Menene Gras Balaguer y Puntos de encuentro en la iconosfera, a cargo de Antoni Mercader y Rafael Suárez, se convierten en válidos aliados para esclarecer una serie de fenómenos propios de este momentos histórico y cultural, en relación a la evolución del vídeo. Algo así como unas brújulas para orientarse en el atestado mundo de la creación audiovisual.

Aunque son en papel, ambas obras aprovechan conceptualmente las posibilidades introducidas por el hipertexto, una herramienta que ha contribuido a crear lectores activos, participativos e incluso entrometidos, utilizando el formato clásico de la antología de textos, para permitir una lectura cruzada de aportaciones que tienen valor y significado por sí mismas, aunque se benefician de las posibles interacciones.

Vivimos rodeados de pantallas y la imagen en movimiento ha invadido la vida cotidiana contribuyendo a la pulverización de las identidades locales. La distancia entre nosotros y la pantalla ha desaparecido, hemos acabado formando parte de ella hasta el punto de comparar el funcionamiento de nuestro cerebro con la caja negra del ordenador”, afirma Menene Gras, directora artística de Casa Asia, comisaria de numerosas exposiciones y editora de Narrativas digitales y tecnologías de la imagen.

Metáfora de las dinámicas de redes, Narrativas digitales y tecnologías de la imagen representa un valiente intento de poner en relación el papel desempeñado por las tecnologías digitales en la revolución del videoarte en España, India, China, Japón, Corea del Sur, Singapur, Indonesia, Tailandia y Australia, tratando de establecer meta-diálogos, que propician el acercamiento y conocimiento entre las culturas de origen de los diversos países.

El volumen en español e inglés (392 paginas cada versión) cuenta con 43 textos teóricos informativos, redactado por 45 autores de diversas nacionalidades a lo largo de la última década, que por diversos motivos no se encuentran fácilmente. Por eso Menene Gras en una acción de arqueología contemporánea, los ha recuperados y reunidos en un volumen dividido en seis apartados, que esbozan una historia alternativa de la producción y distribución del videoarte, abordan los campos expandidos de la imagen en movimiento y indican las líneas principales del futuro de las artes visuales en Internet.

La voluntad de aportar elementos informativos sobre el estado y la evolución del vídeo, desde un punto de vista experto, pero no académico, es el común denominador de los textos escogidos por Menene Gras para explicar la repercusión de los nuevos medios en la transformación de las artes visuales y las industrias culturales. La alternancia de autores occidentales y orientales añade un plus de interés a las dinámicas que habitualmente genera el formato antología.

“La proliferación de producciones tanto en Asia como en España responde a la explosión creativa de la primera década del siglo XXI, favorecida por la libertad proporcionada por la expansión de las tecnologías de la imagen. De ahí la exigencia de establecer puentes lingüísticos entre componentes narrativos de diferente origen y naturaleza, propiciando la lectura comparada entre obras separadas por la distancia, que Internet introduce en nuestra intimidad cotidiana. Esta lectura así como la narratividad híbrida e inédita del imaginario virtual nos permitirá entender mejor la relación entre global y local”, concluye Gras.

Dos editores, el historiador del arte Antoni Mercader y el docente de Comunicación audiovisual Rafael Suárez, y 17 autores participan en Puntos de encuentro en la iconosfera. Interacciones en el audiovisual, recientemente publicado por la Universidad de Barcelona en Comunicación Activa, una colección dirigida por el propio Mercader, orientada a incitar las prácticas profesionales, el debate y la reflexión sobre los ámbitos emergentes de la comunicación audiovisual.

El volumen, que se estructura en seis secciones y un epílogo, arranca con unos puntos de encuentro, en forma de palabras clave (videoarte, pantalla global, realidad aumentada, videojuegos, visualización, hibridez transmediática, etc.), surgidos de las intersecciones de los puntos de vista y las opiniones de los diecisiete especialistas, en este caso todos españoles.

Puntos de encuentro en la iconosfera se desarrolla –y también toma su título- a partir de estos puntos de encuentro, que en la versión electrónica se articulan en forma de glosario plenamente interactivo”, explica Mercader, indicando que el libro es disponible en papel al precio de 30 euros, mientras que el eBook se puede descargar por 6,99 euros desde la web de la UB.

“Hemos pretendido llamar la atención sobre la cambiante situación de la producción audiovisual y la experimentación creativa en el universo de las imágenes, de una manera coral. Uno de los mayores atractivos de la publicación son las muchas voces, unas experimentadas y otras jóvenes, reflexionando sobre cuestiones comunes, relativas a la práctica del cine, el arte audiovisual, Internet, etc., a partir de las cuales se ha realizado el trabajo editorial del establecimiento de polarizaciones, que dan paso a posibles puntos de encuentro”, continúa Mercader.

Polarizaciones en “Puntos de encuentro en la iconosfera” de Antoni Mercader y Rafael Suárez.

Las 17 aportaciones ofrecen puntos de vistas diferentes y complementarios, abarcando desde los que escrutan el universo comunicacional desde una óptica holística, como los textos de Román Gubern y Pere Portabella, hasta los que se centran en la historia y la praxis del audiovisual, como José Abellán y Eugeni Bonet.
Destacan como ejemplo por su actitud visionaria el texto de Gubern, que se publicó en inglés en 1995 (y se publica ahora actualizado) y los fragmentos de una conversación de 1996 entre Antoni Muntadas y Bartomeu Marí, actual director del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba). Muntadas colaboró también en la concepción gráfica de la cubierta, las portadillas de cada bloque y las visualizaciones de los puntos de encuentro, las polarizaciones y las relaciones entre los artículos.