Complementos lúdicos y educativos para nativos digitales

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 02 de junio de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

“Buildasound” de Mónica Rikić, un juego infantil interactivo basado en un sistema de recompensas sonoras.

Les llamamos nativos digitales, pero no es sólo por tener sus perfiles en las redes sociales rebosantes de selfies. Los niños y adolescentes del siglo XXI pueden hacer mucho más. Por ejemplo, aprender con la música y programar con código informático, gracias a las investigaciones que la artista multimedia Mónica Rikić Fusté (Barcelona 1986) ha plasmado en su proyecto Buildasound, un juego infantil de construcción de sonidos a partir de unos grandes cubos de espuma.
Concebido como una herramienta lúdica y educativa, Buildasound es un puzzle tridimensional que permite crear composiciones visuales y lograr nuevos efectos sonoros, sin ningún conocimiento específico. En continua evolución desde que fue creado en el marco del Master en Artes Digitales de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, Buildasound ha participado en numerosos festivales internacionales de arte electrónico y ahora acaba de aterrizar en el Ars Electronica Center de Linz, el sueño de cualquier artista relacionado con los nuevos medios. La obra, que se quedará en el prestigioso centro austriaco por lo menos un año, ha sido escogida para la sección Soundlab de la exposición permanente, donde estará a disposición para visitas escolares guiadas y pequeños talleres.

Buildasound proporciona a los niños la oportunidad de jugar y aprender con las formas y los sonidos, a través de 25 cubos de espuma. Se trata de objetos interactivos y entretenidos, que ofrecen un acercamiento seguro y exento de peligros a la tecnología, basado en un sistema de recompensas sonoras que no plantean a los pequeños usuarios objetivos como ganar o perder. “Me interesa la idea del juego como obra de arte y el jugar como experiencia creativa, que utilizo como una herramienta más para poder acercar el público al arte. Es importante que se reduzca la distancia entre el espectador y la obra para conseguir que se valoren más las creaciones de este tipo y que la gente quiera disfrutar de ellas cuando le sea posible”, explica al Silicio Mónica Rikić que estudió Bellas Artes en la Universidad de Barcelona y aprendió programación y el uso de los microcontroladores en el Master en Artes Digitales de la Universidad Pompeu Fabra.

Buildasound reúne tres juegos distintos y relacionados con las tres caras coloreadas de los cubos que es necesario combinar para materializar figuras o crear dibujos. Estas composiciones son interpretadas por el sistema a través de las tres caras restantes de los cubos, que disponen de un código de reconocimiento destinado a ser leído por una cámara y enviado a una computadora. “Una vez que el ordenador recibe la imagen envía una señal al software que lo traduce en un sonido”, indica Rikić, que ha construido su proyecto con Pure Data, Processing y Reactivision, una aplicación desarrollada por Martin Kaltenbrunner y Ross Bencina para Reactable, el célebre instrumento musical interactivo creado por el Music Technology Group de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

“Buildasound” en la exposición permanente del Ars Electronica Center de Linz.

Más allá del prestigio de haber sido elegido para formar parte de la colección permanente del Ars Electronica Center, Buildasound, que ha sido desde el comienzo un trabajo en proceso, va a aprovechar la oportunidad para evolucionar hacia nuevas aplicaciones. Mónica Rikić, que quiere convertirlo en una herramienta de aprendizaje para muchos ámbitos, desde la programación hasta la lengua o las matemáticas, ha planteado dos vías de desarrollo: una adaptación concebida para el hogar, basada en una aplicación móvil y una versión más flexible para museos y colegios, a modo de herramienta configurable para poder asociar cubos y sonidos en base a las necesidades de cada centro. Por ello esta semana acaba de lanzar una campaña de crowdfunding en la red para continuar desarrollando el proyecto.

Especialmente interesada en el uso de sistemas interactivos para enseñar a los niños conceptos básicos de programación, Rikić organiza con Joana Moll Pequeños Robots, unos talleres cuyo objetivo es acercar la tecnología al público no especializado y en particular a los niños, para que puedan descubrir nuevos caminos y posibilidades de creación. “El taller consiste en crear pequeños robots a partir de material reciclado combinando nuevas tecnologías y materiales artesanales o cotidianos para que el espectador pierda el miedo a experimentar y crear”, explica Rikić, que en julio dejará Barcelona para trasladarse con su Buildasound en la Queensland University of Technology (QUT) de Brisbane (Australia) que le ha concedido una residencia artística, en el marco del programa European Media Artists in Residence Exchange.
En Australia, a lo largo de dos meses y a través de talleres con niños, adolescentes y público en general, Rikić dará forma a Buildacode, una herramienta interactiva para que cualquiera y ante todos los niños puedan aprender conceptos básicos de programación.

El código informático es un lenguaje artístico muy potente”, asegura la artista que esta semana (5-7 de Junio) participa en la Muestra Sonora y Visual del Convent de Sant Agustí de Barcelona, donde presenta Cup Coder y Jump, dos trabajos desarrollados junto con Lucía Seguramente para Hightech Rupestre, un proyecto artístico basado en productos artesanales, de bajo nivel tecnológico.

Pujas online para pioneros digitales

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 28 de abril de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

“Vernacular of File Formats” una serie de autorretratos corruptos de Rosa Menkam.

Quedan sólo tres días pero aun hay tiempo suficiente para hacerse con algunas de las obras más significativas de la historia del arte digital. Born Digital, concebida por los críticos y comisarios italianos Domenico Quaranta y Fabio Paris para el portal de subastas online Paddle8, ofrece a todo el mundo la posibilidad de conseguir por un precio que varía entre los 100 y los 15 mil euros, algunas de las piezas más emblemáticas del new media art europeo. Con obras de pioneros como Vera Molnar y Herbert W. Franke, clásicos del net.art como JODI, Heath Bunting o Alexei Shulgin, y jóvenes promesas, se trata de la subasta de arte digital más importante organizada hasta ahora en Europa y, aunque esté abierta a todos los públicos, se dirige principalmente a los museos y centros de arte contemporáneo.

Born Digital, que mantendrá abiertas las pujas hasta el miércoles 30 de abril, en realidad es una subasta organizada por Quaranta y Fabris para recaudar fondos por el centro que fundaron en Brescia (Italia) en 2011 y dirigen desde entonces. Se trata del Link Center for the Arts of the Information Age (Link Art Center), un centro multifuncional, que promueve la investigación artística basada en las nuevas tecnologías y la reflexión crítica sobre los temas cruciales de la era de la información. “Born Digital es a la vez una exposición online y una subasta para financiar nuestras iniciativas. Nació como una apuesta arriesgada, pero los artistas que hemos contactado han participado en masa, de modo que conseguimos organizar un evento de cierta importancia con 33 creadores de diferentes generaciones y más de 50 trabajos”, explica Quaranta, que ha impuesto como única condición que los artistas fueran europeos.

El “386 DX” de Alexei Shulgin, la “primera banda de rock ciberpunk”. Foto: Rosa Menkman.

Entre las obras por las que se puede pujar se encuentran trabajos inolvidables como una copia del célebre 386 DX, un viejo PC, protagonista de un genial experimento de reciclaje creativo, que su creador, el pionero del net.artista ruso Alexei Shulgin, definió la “primera banda de rock ciberpunk”. Imposible olvidar las irónicas performances de este estrafalario ordenador que interpretaba live los clásicos del rock, mediante un software para la vocalización de textos, mientras Shulgin se mantenía en un discreto segundo plano. La puja para conseguir el ordenador cantante empieza de 8.000 euros.

Al principio el 386 DX se exhibió como si fuera un mendigo, pidiendo limosnas en las equinas de las calles al ritmo de California Dreaming de The Mamas & The Papas. Sin embargo pronto, vistas sus potencialidades, el proyecto se convirtió en un concierto performance, protagonista de una gira que llevó el histriónico creador ruso por medio mundo a lo largo de casi una década.

A partir de los 15 mil euros, “Scrollbar Composition” de Jan Robert Leegte es la instalación más cara que se subasta en “Born Digital”.

Entre los demás trabajos hay propuestas para todos los gustos: impresiones digitales, instalaciones, vídeos, GIFS animados, net.art, esculturas y archivos para imprimir en 3D. Los precios son variables y van desde los 15.000 euros de Scrollbar Composition, una instalación del holandés Jan Robert Leegte a los muy asequibles 100 euros de los ViBo del italiano Carlo Zanni. Para el mundo del arte los ViBo o Video Books resultan un formado novedoso, que Zanni ha importado desde el marketing donde estas publicaciones publicitarias suelen llamarse video in print o video greeting cards. Carlo Zanni se ha apropiado de este formato, que suele llevar incorporado un vídeo para la presentación de un producto, convirtiéndolo en los ViBo, unos objetos artísticos de precio contenido, que incluyen obras audiovisuales, como el reciente The Sandman de Zanni, y constituyen una original alternativa para la difusión del vídeo arte.

ViBo o Video Books de Carlo Zanni, una original alternativa para la difusión del vídeo arte.

En Born Digital además de los pioneros Vera Molnar y Herbert W. Franke y de muchos clásicos del net.art como JODI o Heath Bunting encontramos también algunos de los nombres más relevantes de la actual escena digital como Aram Bartholl, Janez Janša, Evan Roth y Constant Dullaart.

España está representada por el reconocido artista catalán Joan Leandre, fundador con Toni Serra de OVNI, la célebre muestra de video alternativo de Barcelona. Leandre participa con The Wild Life Permutations set 1, una investigación sobre arquitecturas y geometrías en 3D, coleccionadas por el propio artista a través de la red y almacenadas en una tarjeta de memoria SD. Le acompaña el valenciano afincado en Londres Emilio Gomariz, que ofrece dos obras: el GIF animado SPH3R3 y Fluids, un loop abstracto e hipnótico que se reproduce al infinito.

“El Link Art Center se quedará con el 20% de la recaudación, el 8% será para la plataforma Paddle8 y los artistas obtendrán el 72%”, indica Domenico Quaranta, que se ha visto obligado a organizar el evento por la necesitad de recaudar fondos para su centro de arte, institución independiente y minoritaria, que no dispone del apoyo de un mecenas empresarial como muchas otras entidades sin ánimo de lucro italianas. “La mayoría del trabajo realizado hasta ahora ha sido financiado por patrocinadores privados nacionales o internacionales, aunque a menudo se ha podido realizar únicamente gracias a la buena voluntad y las colaboraciones gratuitas”, asegura Quaranta, destacando las numerosas iniciativas organizadas por el Link Art Center a nivel local, internacional y en la red, desde exposiciones y producciones de proyectos hasta la publicación de libros, a través del sello editorial Link Editions.
Entre las nuevas propuestas destaca el Link Cabinet, una galería online comisariada por Matteo Cremonesi, que se inaugura este mes con un nuevo proyecto de Jonas Lund.

“Sin duda, la subasta es una manera de comprobar si existe una alternativa a esta situación, pero es sobretodo un experimento que queríamos llevar a cabo, siendo ante todo personas a las que nos gusta experimentar”, concluyen Quaranta y Fabris, invitando también todos aquellos que en principio no tienen intención de adquirir nada a seguir el desarrollo de las pujas en Born Digital.

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Esta Navidad regale arte digital

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 23 de diciembre de 2013 – Entrada original en EL PAÍS

“Real Internet Art” de Fabien Mousse. Una crítica hacia el uso poco creativo de la red.

Cada año las fiestas plantean la necesidad de conseguir regalos a la altura de expectativas cada vez mayores. Así que ¿por qué no regalar obras digitales? El arte de calidad sigue siendo un producto prohibitivo, por lo que la mayoría de creadores de la escena digital no suelen vender sus obras a través de Internet sin la acción de intermediarios especializados como marchantes, galerías y casas de subastas. Sin embargo buceando en la red nos percatamos de que algunos de ellos ofrecen objetos, vídeos y curiosidades, múltiplos pero de edición limitada, que sin la pretensión de ser obras únicas se mantienen relativamente asequibles para todo el mundo.

Empezamos por los artistas reconocidos, con piezas que volverán locos los amantes del vídeo. A través de Sedition, una popular plataforma online que ofrece obras de grandes nombres a precios increíblemente contenidos, es posible conseguir obras de ‘museo’ de artistas mainstream como Damien Hirst, a partir de 10 euros, Jenny Holzer, Bill Viola, los cada vez más cotizados londinenses de AES+F y el célebre cineasta alemán Wim Wenders, con ediciones numeradas por sólo seis euros. Todas las piezas del catálogo de Sedition, que se ofrecen por precios irrisorios, se pueden disfrutar en cualquier dispositivo de pantalla plana o móvil de última generación.

“Flight Patterns” de Aaron Koblin, por 38 euros en Sedition.

Gracias a su deslumbrante selección, Sedition se ha popularizado rápidamente convirtiéndose en una plataforma donde tienen también una muy buena acogida los artistas de la escena digital. Todavía quedan cuatro animaciones generativas del estadounidense Casey Reas, quizás el más consolidado entre los creadores surgidos de la escena del software art, basadas en la programación de las cadenas televisivas americanas modificada con un programa informático, creado por el proprio artista. Cada animación de Reas se vende por 19 euros, mientras los estudios visuales sobre el movimiento, realizados por el italiano Davide Quayola, se venden por 22 euros. En este ámbito el más caro –38 euros– es Flight Patterns, una animación creada a partir de los diagramas del tráfico aéreo por Aaron Koblin, artista estadounidense especializado en visualizaciones de datos. Entre las obras comercializadas por artistas comprometidos con la escena de los nuevos medios, destacan también piezas de Scanner, Angelo Plessas y Memo Akten. Su éxito es notable, aunque no todas se venden con la rapidez de las 300 piezas de Ryoji Ikeda, que han desaparecido en tiempo récord.

“Real Internet Art” de Fabien Mousse …por tan sólo 25 euros, nada menos que la “verdadera arte de Internet”.

Volviendo a una dimensión más conceptual, desde la joven escena del arte en red llega Real Internet Art del artista francés Fabien Mousse, una interesante oportunidad de hacerse por tan sólo 25 euros con nada menos que la “verdadera arte de Internet”. La obra consiste en un pequeño objeto de goma espuma, muy parecido a una pelota anti estrés, que el artista ha moldeado en forma de ordenador personal que lleva en pantalla el mensaje Real Internet Art. Aunque muchos puedan objetar que la pieza no tiene nada de digital, se ha vendido rápidamente y al momento de cerrar el texto quedaban sólo 19 unidades de las 50 originarias.

Evidentemente el proyecto tiene un corte conceptual y se plantea como una crítica hacia el uso poco creativo de la red. “Disfruto mucho la idea de escaparme de curadores y galeristas utilizando Bitcoin como forma de pago. Traté de experimentar una alternativa de mercado entre artista y audiencia. Real Internet Art es casi una utopía a pequeña escala que funciona, escapando de la centralización y permitiendo ciertas formas de experimentación”, explica al Silicio Mousse, recordando que con la obra se entrega también el correspondiente certificado de autenticidad.

Fabien Mousse invita los compradores a participar en el proyecto realizando un vídeo parodiando una práctica que en los últimos años se ha difundido muchísimo entre los consumidores de productos online, es decir grabarse abriendo (unpacking) sus compras en Internet. Como se puede apreciar en la página de Real Internet Art, hasta el momento la mayoría de las contribuciones proceden de artistas como Constant Dullaart, Anthony Antonellis y Dragan Espenschied o comisarios como Valentina Tanni.

No suele ser habitual ver artistas vendiendo directamente sus productos al público. En realidad lo lógico debería ser que los artistas que trabajan con Internet ofrecieran sus obras en la red, pero parece que con el arte no funciona así. Por un lado el sistema del arte tiene sus procesos e intermediarios y pasar por las galerías de alguna manera contribuye a reconocer y consolidar el trabajo de un artista. Lo confirma Rafaël Rozendaal, sin duda alguna el creador que ha vendido más obras de net.art. Aunque produce obras basadas en Internet, Rozendaal no suele utilizar la red y prefiere seguir confiando en su galerista para tratar la venta de obras únicas, cuyo precio oscila entre cuatro y seis mil euros. Pese a ello el artista no desprecia la posibilidad de ofrecer pequeñas piezas directamente en Internet, sobre todo desde que se ha dado cuenta de que su irónica web pleasedonate.biz, un simple página que permite enviarle dinero, está proporcionándole nada menos que 2.000 euros al año.

“Broken Self” de Rafaël Rozendaal, quizás la primera camisa inspirada en una obra de net.art.

En su tienda online destacan el nuevo libro Spheres (20 euros) y Cold Void (40 $), un disco de autor con una portada lenticular del mismo Rozendaal, realizado en colaboración con el compositor alemán Luuk Bouwman. También se encuentran Finger Battle (0.99 $), una aplicación para iPhone que el artista define “el juego más simple del universo” y Broken Self (160 libras), quizás la primera camisa inspirada en una obra de net.art, en este caso la homónima Broken Self de Rozendaal, un artista con un estilo muy pop que ya está definiendo su lugar en el panorama contemporáneo.

A este punto queremos recordar las piezas del artista y escultor cinético Theo Jansen, galardonado con un premio especial en arte interactivo en los Prix del Festival Ars Electronica de Linz (Austria) en 2005 y popularizado en nuestro país gracias al festival Art Futura.

Sus obras suelen ser gigantescas estructuras, con formas similares a enormes animales fantásticos, que se mueven empujadas por el viento. Estos organismos, que parecen dotados de vida propia, despliegan una compleja estructura esquelética que Jansen ha vuelto a recrear en pequeño formato para poderla vender a través de su tienda online. No se trata de piezas numeradas como en el caso de Sedition y Fabien Mousse, así que no se pueden definir verdaderas obras de arte, aunque disponen de todas las funcionalidades de las piezas escultóricas originales de Jansen, pero son un regalo interesante y original, cuyo precio oscila entre 40 y 100 euros.

“The Path” de Tale of Tales, unos pioneros de los videojuegos alternativos.

Para los amantes de los videojuegos artísticos aconsejamos las creaciones de Tale of Tales, el nuevo nombre artístico de la pareja formada por Auriea Harvey y Michael Samyn, destacados pioneros del net.art, que se han encaminado hacia la producción de videojuegos alternativos.
Para celebrar los 10 años de su nueva actividad, hasta el 25 de diciembre ofrecen en la red a un precio irrisorio, entre cinco y 15 dólares, toda su producción reciente y algunas piezas raras. Entre estas destaca el épico Godlove Museum, surgido como proyecto web cuando la pareja firmaba obras de net.art bajo el seudónimo de Entropy8Zuper!, que cuenta en clave bíblica la historia de su encuentro.

Además de videojuegos populares como The Path, The Graveyard, Bientôt l’été y The Endless Forest, está también el nuevísimo Luxuria Superbia, una novedad que Tale of Tales acaban de estrenar y está disponible prácticamente para cualquier dispositivo existente (iPhone, iPad, Android, Windows, Linux y Mac). “Luxuria Superbia es un simple juego para pantalla táctil, concebido como una experiencia de interacción y un viaje musical desde lo sensual a lo espiritual”, aseguran Auriea Harvey y Michael Samyn.

Estamos convencido que sin un libro no es Navidad, así que les dejamos con el F.A.T. Manual, la nueva publicación del rompedor colectivo de artistas internacionales F.A.T. Lab, de quienes hablamos en el Silicio la semana pasada.
Descargable gratuitamente en formato PDF y realizado también en versión súper económica en blanco y negro (6.69 euros), el F.A.T. Manual, editado por Domenico Quaranta & Geraldine Juarezwith y publicado por Link Editions, es también una gran idea regalo. Se trata de un manual imprescindible para adentrarse en un mundo de activismo transmedia y descubrir como la reflexión artística y la crítica de las costumbres sociales pueden ser constructivas y entretenidas además de participativas.

Escenarios conceptuales y parodias digitales

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 16 de diciembre de 2013 – Entrada original en EL PAÍS

“Dropping the Internet” de Aram Bartholl, una acción iconoclasta y una parodia de “Dropping a Han Dynasty Urn” de Ai Weiwei.

Disponer de un espacio expositivo, comisariar el programa artístico en una galería de arte o participar en los TED Talks no son objetivos al alcance de todo el mundo, pero les vamos a presentar algunos proyectos que materializan estas oportunidades a través de soportes analógicos y digitales que sí, están al alcance de todo el mundo.
Todo esto ha sido concebido por los miembros del F.A.T. Lab (The Free Art and Technology Lab), un colectivo internacional, que reúne una generación de creadores rompedores y controvertidos, entre los que se encuentran Evan Roth, Greg Leuch y Aram Bartholl. A pesar de estrechar lazos con el sector del arte mainstream, estos artistas siguen manteniendo una actitud desenfadada y provocadora que les ha convertido en los herederos contemporáneos de la sátira artística digital, surgida en la década de 1990 de la mano de colectivos como RTMark y Yes Men.

FFFFFartsy de Evan Roth y Greg Leuch. Interfaz online.

¿Quién puede establecer a ciencia cierta lo que es arte y sobre todo, arte digital? “El arte es moral en la medida que despierta a las personas”, afirmaba Thomas Mann en La montaña mágica, y mágicas pueden considerarse las dimensiones escénicas de las iniciativas concebidas por los artistas que orbitan alrededor del F.A.T. Lab. Lo demuestra el proyecto web FFFFFartsy, la más reciente provocación de Evan Roth y Greg Leuch, que plantea una especie de interfaz online, parecida a una cuarta pared entre Internet y el mundo real con el objetivo de desdibujar los papeles y las diferencias entre artistas y espectadores.

Seleccionado para participar en The Wrong Bienal, hasta la fecha uno de los mayores eventos expositivos dedicado al arte en Internet, FFFFFartsy es lo más parecido a un escaparate, que ofrece tan solo una pared vacía delante de un anodino y convencional banco de museo. Espectadores, creadores y artistas de todo el mundo están invitados a llenar este espacio blanco con sus propias creaciones, ya sean fotos, vídeos o páginas web, con el objetivo de crear una colección de lienzos online, siempre abierta y en continuo desarrollo.

Más allá de ser entretenido, el proyecto se propone como una crítica al sistema del arte y a los espacios expositivos. Aborda la reflexión sobre cómo se sigue exponiendo el arte en un momento de grandes cambios que no se reflejan en la realidad de cada día. Los museos siguen tratando de la misma forma obras de épocas distintas, ofreciendo al público tan solo un impersonal banco delante de una pared blanca en espacios silenciosos, que dejan poco espacio para el diálogo y la circulación de la información.

“Ideas Worth Spreading” de Evan Roth en el Eyebeam de Nueva York.

Dinámicas que un artista como Evan Roth, galardonado en 2012 con el National Design Award que concede lo Smithsonian Cooper-Hewitt National Design Museum de Nueva York, ha siempre intentado romper. A pesar de desempeñar su actividad también en galerías y museos convencionales, Roth no se olvida nunca de establecer dinámicas abiertas y participativas con el público. Las instituciones siguen en su punto de mira como confirma su reciente Ideas Worth Spreading (Ideas que vale la pena difundir), donde ha puesto en escena una instalación que invita el público a posar y sacarse una instantánea como si estuviera en un escenario de los TED Talks, las prestigiosas conferencias que celebran cada año en California. Una acción tan simple, como posar unos segundos poniendo cara instruida y experimentada, como si se estuviera transmitiendo una idea que vale la pena difundir, genera un efecto viral en la red que se está contaminando con falsos conferenciantes, tal y como se puede comprobar introduciendo las palabras ‘TED talks’ en la búsqueda por imágenes de Google. A diferencia de estos oradores, que nunca han estado en el prestigioso encuentro, Evan Roth ha participado en la versión internacional, los TEDx, de cuya experiencia ha desprendido con ironía la paradoja de un formato y una puesta en escena donde los invitados casi pierden su identidad junto a las grandes letras de la marca TED, que en el verdadero escenario de los Talks rivalizan con los ponientes.

“Ideas Worth Spreading” de Evan Roth …en Google.

Aunque se trata de una idea concebida por el genial Aram Bartholl, del cilindro mágico del F.A.T. Lab llega también Online Gallery Playset, otra irónica reflexión en la misma línea de FFFFFartsy, sobre el agotamiento de los formatos expositivos.

Online Gallery Playset es un kit completo, descargable en formato PDF, que escenifica un espacio expositivo parecido a una galería de arte y sus salas convencionales, completo de invitados y comisarios celebrando la última inauguración. Una vez descargado el archivo, para realizar la puesta es escena es necesario imprimirlo en papel y recortar las figuritas. Finalmente distribuyendo las piezas delante de la pantalla de un portátil, en menos de cinco minutos cualquiera puede disfrutar de algo parecido a una galería con lo más moderno en arte contemporáneo e imágenes en movimiento.

Recortable en PDF de “Online Gallery Playset”. Aram Bartholl.

A pesar de ser un artista que como pocos ha investigado dinámicas y potencialidades del arte en la red, Aram Bartholl ha siempre mantenido un pie en el mundo analógico. Promotor de las redes offline, un sinsentido o un oxímoron conceptual según se vea, Bartholl se ha dado a conocer por curiosas iniciativas como las Dead Drops, las memorias USB empotradas en las paredes de todo el mundo, los DVD Dead Drop, unas exposiciones para llevar que el público podía conseguir introduciendo un DVD virgen en una grabadora empotrada en una pared del Museum of the Moving Image de Nueva York o la controvertida reciente exposición de obras de net.art offline, en la XPO Gallery de París.

Iniciativas que han promovido un concepto y una postura que Bartholl ha plasmado definitivamente en su reciente tríptico Dropping the Internet, una evidente provocación o parodia conceptual de su postura hacia la red, a través de unas instantáneas en las que metafóricamente destruye con indiferencia la madre de todas las redes, dejando caer al suelo un neón con la palabra “Internet”. Esta neón, perteneciente a la serie Open Internet, fue realizado en 2011 para una performance donde Bartholl deambulaba por las calles convertido en hombre bocadillo, ofreciendo acceso Internet gratuito a través de la conexión de su teléfono 3G. De ese modo el artista reclamaba una red libre y accesible, ironizando sobre la estética de los rótulos al neón que promocionan productos baratos. Una temática a la que vuele con Dropping the Internet, una acción iconoclasta y una parodia en sintonía con el desafío político del artista y disidente chino Ai Weiwei, que en 1995 con Dropping a Han Dynasty Urn, dejaba caer al suelo una urna milenaria menospreciando la memoria histórica de su país y cuestionando la actitud del régimen chino hacia los valores culturales.

Artefactos sonoros y sonidos de vanguardia desde México DF

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 12 de diciembre de 2013 – Entrada original en EL PAÍS

Los “Magnetófonos” de Iván Puig, unos de los artefactos sonoros que se presentarán en los jardines del CNART (México DF).

Puede que en las últimas décadas la investigación sobre instrumentos musicales se haya estancado, para centrarse en el desarrollo científico y tecnológico, pero esto no significa que no se estén creando nuevos artefactos sonoros, sobretodo en ámbito artístico. Lo demuestra el evento que tendrá lugar este sábado día 14 de diciembre, en México DF. De las 13 a las 17 horas en los jardines del Centro Nacional de las Artes (CNART) se celebrará la primera edición de FACTO, un Festival de Artefactos Sonoros, concebido por el artista y comisario mexicano Arcángel Constantini, que se enmarca en el Festival Luces de Invierno, organizado por el Consejo Nacional por la Cultura y las Artes (CONACULTA) y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA).
Se trata una ocasión única para que nuestros lectores en el DF conozcan el trabajo de 15 artistas, estrechamente vinculados con la tecnología, que presentarán al público sus instrumentos sonoros, experimentarán con ellos y realizarán una jam session colectiva.

Performance de Arcángel Constantini con el “8 X 8 Ω 1 bit”.

“Se establecerán 15 espacios y desde cada uno de ellos se emitirán sonidos amplificados simultáneamente, generando un flujo sonoro que inundará los jardines del Centro Nacional de las Artes”, explica Constantini al Silicio. El artista comisario ha diseñado un programa planteado como una improvisación musical, donde el público está invitado a deambular entre en los jardines del CNART, disfrutando de las tesituras sonoras y descubriendo lo último en tecnología de vanguardia.

Las piezas de los 15 artistas bien representan la exuberante creatividad de la escena contemporánea latino americana, que desde hace unos años se está imponiendo sobre la creación electrónica occidental con obras muy originales y bien resueltas desde el punto de vista formal y tecnológico. En particular el panorama mexicano destaca por obras de corte low tech, con dispositivos que no desprecian el uso de componentes talladas en madera. Estas piezas, que parecen surgidas de un laboratorio artesanal de antaño, representan una respuesta alternativa a una década de instrumentos casi industriales, como los que se realizan en muchos laboratorios artísticos occidentales, que en nuestra opinión se han estancado demasiado en el paradigma formal del open source.

Un ejemplo de todo esto son los Magnetófonos de madera, que su creador Iván Puig define unos “instrumentos de exploración sonora y a la vez una serie en proceso”, que emplean como materia prima las cintas magnéticas de viejos estudios de grabación. “Los fragmentos de cinta son colocados en los artefactos de manera aleatoria. En la recuperación de sonidos desechados, se deconstruyen segmentos de historia audible. El reciclaje generado indaga en los procesos cognitivos sonoros y su permanencia en la memoria”, indica Puig, cuyo trabajo se centra en reciclar y alargar la vida de los objetos obsoletos, inventando otras formas posibles. “Me gusta que la gente se sonría cuando la pieza detona en su interior. Me gusta pensar que el arte tiene una fuerza transformadora, política y creativa, con resultados concretos y tangibles y también con efectos sublimes y sutiles”, explica Puig que conocimos en las páginas del Silicio con SEFT-1, una extraordinaria Sonda de Exploración Ferroviaria Tripulada, realizada en colaboración con Andrés Padilla Domene.

“ÜberSonic” de Leslie García, un artefacto sonoro que permite interactuar con formas intangibles.

Tiene un corte artesanal también ÜberSonic de Leslie García, otra creadora que reseñamos anteriormente en el Silicio por sus experimentaciones sonoras con las plantas. “ÜberSonic es una serie de piezas open-hardware, que utilizan señales residuales de radio frecuencia para producir procesos de síntesis de sonido. La intención principal es desarrollar unas esculturas sonoras capaces de comunicarse como una red, utilizando la información física proveniente de distintos sensores”, explica García para describir un proceso que materializa los señales residuales, imperceptibles para nuestros sentidos y permite interactuar con formas intangibles.
Leslie García presentará en los jardines del CNART también Kupa, una investigación en proceso realizada en colaboración con Cinthia Mendoça, que aborda la transformación de la actividad bioeléctrica cerebral y sus posibles materializaciones.

8 X 8 Ω / 1 bit. Un artefacto sonoro electromagnético de Arcángel Constantini.

No necesita presentación Arcángel Constantini, creador multimedia y comisario, del que a menudo hablamos en el Silicio. Punta de diamante de toda una generación de artistas mexicanos y pionero de la escena internacional del arte electrónico, Constantini participa en el festival con 8 X 8 Ω / 1 bit, por definición un “hacking electromagnético”. Se trata de un dispositivo electrónico único, que utiliza ocho bobinas con micro controladores programados con un bit, un valor binario que controla el voltaje que circula en el dispositivo. Los sonidos que esta obra produce, se generan a través de la conversión de la corriente eléctrica a través del fenómeno de la inducción electromagnética.

Imposible describir aquí todos los artefactos sonoros que se presentarán el sábado en el DF. La única solución es acercarse a los jardines del CNART (o a las webs de los artistas) para disfrutar de una tarde única en compañía de Leslie García, Iván Puig, Marcela Armas, Yair López, Hugo Solís García, Gilberto Esparza, Yurián Zerón, Víctor Hugo Rodríguez, Bárbara Lázara, Juan Pablo Villegas, Juan Jose Rivas, Taniel Morales, Iván Abreu, Daniel Lara Ballesteros y Arcángel Constantini.

Nosotros cerramos nuestra panorámica con Gilberto Esparza, cuya obra investiga las relaciones entre tecnología y naturaleza. Este artista mexicano utiliza la biotecnología y la robótica para crear piezas que exploran el impacto de la tecnología en diversos aspectos de la vida cotidiana. En los jardines de CNART presentará BioSoNor, el segundo prototipo de un instrumento musical, que funciona alimentado por la actividad eléctrica de unos microorganismos.

“Cada uno de los participantes ha estado desarrollando una práctica artística significativa, en la que constantemente se vinculan los procesos de la tecnología con las poéticas del arte, produciendo artefactos sonoros, que dialogan con distintos modelos de producción”, concluye Constantini.