Redes y sistemas vivos y ordenados

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 01 de julio de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

“RdEs”, una instalación instalación sonora y lumínica de Oscar Martín, profundiza en la investigación de la poética algorítmica y el estudio de los sistemas generativos.

¿Puede la materia inorgánica generar ritmos y secuencias ordenadas y sincronizadas? Contesta a la pregunta RdEs, una instalación sonora y lumínica de Oscar Martín, artista originario de Winterthur (Suiza), que el pasado 28 de junio ha inaugurado en Barcelona la galería Arte Aurora, un nuevo espacio consagrado a la creatividad contemporánea, impulsado por el artista y curador de origen mexicano Uxval Gochez. Para la ocasión Oscar Martín ha presentado la versión definitiva de RdEs, que profundiza en la investigación de la poética algorítmica y el estudio de los sistemas generativos.

La pieza, que se mantendrá a disposición del público hasta el 28 de julio, se parece mucho a un enjambre de dispositivos electrónicos interconectados. Además de generar sonidos y destellos luminosos, cada módulo tiene la posibilidad de comunicar su estado, influenciando la actividad de los elementos adyacentes. “El comportamiento no está secuenciado. Cada módulo tiene un algoritmo de afinidad, es decir cada partícula puede estar vibrando en diferentes estados de sonidos y luz y puede comunicar su estado a otras partículas influenciándolas y generando tendencias”, explica al Silicio Oscar Martín, artista, investigador y programador independiente, especializado en los sistemas generativos y caóticos aplicados al contexto artístico.

La sincronización es un fenómeno que sustenta los mismos fundamentos de la vida y podría incluso definirse una fuerza que se opone a la entropía y al desorden. En la naturaleza existen numerosos ejemplos que generan pautas y ritmos, desde la bioluminiscencia y las respuestas lumínicas de las luciérnagas, pasando por las contracciones generadas por las células cardiacas, el canto de los grillos o simplemente la coordinación de un aplauso, donde involuntariamente a partir de una cacofonía inicial el acto de un grupo de personas evoluciona rápidamente hacia un gesto colectivo y coordenado. Se trata de respuestas que tienden a generar un orden, como demostró también el artista catalán José Manuel Berenguer con la investigación que se plasmó en su instalación Luci, inspirada en el fenómeno lumínico de las luciérnagas de Kuala Selangor (Malaysia). “Luci ha sido todo un referente en España, para este campo de la investigación. Sin embargo RdEs está resuelta de otra manera, más inspirada en los modelos autómatas, que en los modelos biológicos que sustentan la obra de Berenguer”, indica Martín que suele vivir entre Barcelona y Berlín.


También activo bajo el pseudónimo noish, Oscar Martín ha presentado sus trabajos en numerosos festivales y eventos internacionales dedicados al arte y las nuevas tecnologías. Firme defensor del espíritu del código libre y el conocimiento compartido, ha colgado en su web a disposición de los internautas toda la información sobre la instalación RdEs, los esquemas y el código del software, que fue desarrollado en el entorno de programación de Arduino.
“No es que se haya descubierto ahora algo nuevo. La filosofía del open source siempre ha estado ahí. El desarrollo de la humanidad siempre se ha asentado en el compartir el conocimiento, sólo en el último siglo se ha intentado privatizar este espacio del saber común”, asegura el artista.

“RdEs” detalle: cada módulo tiene la posibilidad de comunicar su estado, influenciando la actividad de los elementos adyacentes.

RdEs, que ha sido financiada por la Fundación Phonos y la Universidad Pompeu Fabra, con el apoyo del centro de producción de arte multimedia Hangar de Barcelona, se presentó como prototipo en la edición 2013 del Market Lab, el espacio expositivo de Sónar +D, el encuentro internacional sobre creatividad y tecnología, organizado en el marco de Sónar, el Festival Internacional de Música Avanzada y New Media Art de Barcelona. “Nos pareció que el montaje resultaba marginal, por eso a través de esta presentación en la galería, que es un espacio mucho más apropiado, hemos hecho lo posible por hacer justicia a la instalación, transmitiendo correctamente sus fundamentos, que van mucho más allá de la plástica de sus emisiones sónicas y lumínicas”, afirma el galerista Uxval Gochez, destacando también la producción del vídeo que pone de manifiesto el corpus teórico que envuelve la pieza.

“He escogido esta obras para inaugurar la galería porque básicamente se trata de módulos que contienen la misma programación, pero que en conjunto crean patrones más sofisticados y complejos de comportamiento, lo cual me pareció perfecto para esta primera salida pública, aunque la galería está operando en la sombra ya desde enero”, explica Gochez, jugando con la metáfora de la red al mismo tiempo fundamento de la instalación de Martín y de los objetivos de la galería Arte Aurora, este nuevo espacio de Barcelona enfocado al arte multimedia, la robótica y lo interactivo y por ello mismo tan necesario. Después de RdEs, a partir de agosto la programación proseguirá con sendas exposiciones de los japoneses Kanno y Yamaguchi y los mexicanos Víctor Gochez y Ricardo Milla, todos artistas representados por la galería.

¿Qué hora es? ¡Es la hora del arte!

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 24 de marzo de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

“Everything always everywhere.com” de Rafaël Rozendaal en “FULL SCREEN”. Foto cortesía Xpo Gallery: Vincianne Verguethen.

El chascarrillo se iba difundiendo como un mantra entre el público que abarrotaba la Xpo Gallery de París el día de la inauguración de FULL SCREEN, la más reciente provocación del artista, activista y comisario alemán Aram Bartholl: una exposición colectiva que plantea el fin de la pantalla como la hemos conocida hasta ahora.
Vídeos, animaciones y proyectos de net.art, en total 12 obras de artistas tan célebres como el mismísimo Ai Weiwei y jóvenes creadores reconocidos como Evan Roth y Rafaël Rozendaal, se exponen simultáneamente en una pantalla desmesuradamente grande y en unos relojes inteligentes (smartwatch) que los visitantes puede llevar en la muñeca.

“Cada obra se presenta de forma independiente en un reloj de pulsera y al mismo tiempo todas las 12 piezas se alternan por dos minutos en una pantalla de grandes dimensiones”, explica al Silicio Aram Bartholl, para justificar su bizarra puesta en escena. La protagonizan unos relojes que han perdido su función originaria y que pese a ser de última generación, parecen anticuados por su tamaño y una pantalla gigante de diez metros de largo, apoyada en el suelo de la Xpo Gallery, que con sus dimensiones exageradas llega a crear un efecto pixelado en el que prácticamente se pierde la calidad y la definición de la imagen.
“Las pantallas desaparecerán pronto como objetos físicos para ser reemplazadas por una luz láser proyectada directamente en la retina del ojo. Los píxeles hacinados en un rectángulo serán historia igual como la pintura al óleo es historia al día de hoy”, indica Bartholl, que ha realizado una selección de obras audiovisuales originariamente concebidas para soportes y presentaciones distintas de la pantalla tradicional.

Entre los 12 participantes de FULL SCREEN, la estrella internacional es el artista y disidente chino Ai Weiwei, un creador que se ha enfrentado al silencio y la censura que le imponía gobierno chino armado del enorme eco que le podía ofrecer una plataforma como Internet. Una cuenta en Twitter con más de 240.000 seguidores y sendos proyectos en la red como la WeiweiCam o Moon, realizados con la colaboración de Ólafur Elíasson, demuestran hasta qué punto Ai Weiwei utiliza la red. En la Xpo Gallery el artista presenta Dumbass, un vídeo musical de cinco minutos de duración que ha tenido una fuerte repercusión en YouTube, creado en colaboración con el músico Zuoxiao Zuzhou. Dumbass es uno de los temas que componen el álbum The Divine Comedy, que se publicó para celebrar el segundo aniversario de la liberación de Weiwei después de 81 días de reclusión.

Entre las demás obras, todas más estrechamente relacionadas con el medio digital, destacan propuestas muy logradas como el reloj de arena digital de Vincent Broquaire. Minute after minute escenifica unas animaciones digitales que cuestionan como nos enfrentamos a los dispositivos electrónicos y el significado del tiempo y la materia cuando se trabaja con soportes digitales. Es un reloj también Sémantique du présent non exhaustif de Paul Souviron, donde la manecillas han sido sustituidas por símbolos religiosos y emblemas de sociedades secretas.

Conocida por sus performances en la red, delante de una webcam, que recuerdan los trabajos de Alex Bag y Pipilotti Rist, la californiana Petra Cortright presenta Buggin out, un vídeo de solo dos minutos, “porque –afirma ella– nadie aguanta más que eso”. En Buggin out como de costumbre, actúa dejándose mirar, coqueteando con el espectador y manipulando su imagen modificando el tamaño de sus ojos en tiempo real como si fuera un dibujo manga o un lienzo de Margaret Keane.

“The Sleeping Sunset” de Constant Dullart. Foto cortesía Xpo Gallery: Vincianne Verguethen.

El net.artista francés Constant Dullart participa con una animación inspirada en su proyecto para la web The Sleeping Internet, donde el buscador de Google oscura rítmicamente la navegación simulando el proceso de pausa de un ordenador Apple. En The Sleeping Sunset sucede lo mismo a partir de una imagen que ha circulado en las redes sociales y los medios de comunicación el pasado mes de enero y que finalmente ha resultado ser falsa. Esta imagen logró dar a conocer de manera viral que el gobierno chino hacía frente a la espesa capa de contaminación de Pekín permitiendo ver a sus ciudadanos los amaneceres en una pantalla gigante en la plaza Tiananmen.

“Aztec Ballad” de Raquel Meyersen en “FULL SCREEN”. Foto cortesía Xpo Gallery: Vincianne Verguethen.

 

“La reciente evolución de las tecnologías informáticas sugiere una inminente extinción de las tradicionales pantallas físicas, poniendo de relieve la necesidad de dar una respuesta a cómo se presentarán en el futuro las obras concebidas para ser proyectadas”, reflexiona Bartholl, un artista que lleva ya una década rompiendo esquemas con sus exposiciones alternativas. Desde que descubrió lo interesante que podía ser empotrar una memoria USB en una pared, se ha dado a conocer por curiosas iniciativas como los DVD Dead Drop, exposiciones para llevar que el público podía conseguir introduciendo un DVD virgen en una grabadora empotrada en una pared del Museum of the Moving Image de Nueva York o los Speed Show, exhibiciones extemporáneas de net.art en cibercafés que duraban menos de un día o la controvertida muestra de 2013 con obras de net.art offline, en la misma Xpo Gallery de París.

“Everything always everywhere.com” de Rafaël Rozendaal en una pantalla gigante. Foto cortesía Xpo Gallery: Vincianne Verguethen.

Entre los artistas más conocidos de FULL SCREEN no podía faltar el ubicuo Rafaël Rozendaal con everything always everywhere.com, una de sus típicas páginas web abstractas y coloreadas. Falta poco para que Rozendaal alcance los 100 ejemplares de su numerosa y afortunada serie de piezas sencillas y eficaces, que luego vende como si se tratara de lienzos digitales en la red.

Evan Roth regresa con un nuevo proyecto de net.art, que cuestiona las leyes estadounidenses creadas para proteger el derecho de autor hasta 70 años después de la muerte de un creador. En christopher-george-latore-wallace.com, Roth presenta un reloj de cuenta atrás del tiempo, para poner en evidencia que el trabajo artístico del rapero Christopher George Latore Wallace, conocido como The Notorious BIG, no será del dominio público antes de 2067. Este proyecto pone en tela de juicio las leyes del derecho de copia, que protegen exclusivamente la industria musical y al día de hoy resultan obsoletas, aún más teniendo en cuenta que la cultura de la remezcla fue inventada por la propia escena rap.

“Obras para llevar” en “FULL SCREEN” (Paul Souviron, Sara Ludy y Jennifer Chan). Foto cortesía Xpo Gallery: Vincianne Verguethen.

La selección se completa con propuestas de Jennifer Chan, Oliver Laric, Sara Ludy, Raquel Meyers y Addie Wagenknecht, que sorprenden por su puesta en escena, ya que no suele ser habitual ver el público mirar una obra en un reloj de pulsera. “Vamos a celebrar las buenas y viejas pantallas mientras aún las tenemos. Perdone, pero ¿sabe qué hora es?”, concluye Bartholl.

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Obras digitales y dinámicas temporales

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 03 de marzo de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

“On Kawara Time Machine” de Manuel Fernández. Galería Moisés Pérez de Albéniz de Madrid.

En el proceso de aproximación al arte basado en las tecnologías informáticas, el tiempo es un elemento fundamental porque la dualidad del código binario, que nos gusta considerar como una entidad viva, caracteriza a menudo obras que no suelen ser estáticas. Y el tiempo ha sido de alguna manera el protagonista de la última edición del premio adquisición ARCOmadrid/BEEP de Arte Electrónico, dotado con 15.000 euros. Concebido como un impulso para el arte más genuinamente contemporáneo en el marco de la feria ARCOmadrid, este año por primera vez el galardón ha sido repartido en tres obras: Ejercicios de medición sobre el movimiento amanerado de las manos de Manuel Arregui (Galería Espacio Mínimo de Madrid), On Kawara Time Machine de Manuel Fernández (Galería Moisés Pérez de Albéniz de Madrid) y Tropologías II (del archivo del Dr. Ripoche) de Andrés Pachón (Galería Ángeles Baños de Badajoz).

“Tropologías II (del archivo del Dr. Ripoche)” de Andrés Pachón. Galería Ángeles Baños en ARCOmadrid.

Empezamos por el último, en orden alfabético, de los tres, el joven artista madrileño Andrés Pachón, que realiza intervenciones infográficas sobre documentos fotográficos y videográficos originales, relacionados con la etnografía. Tropologías II se puede sin duda alguna definir un trabajo antropológico en evolución, que ha sido desarrollado en etapas separadas de un proceso pausado. A partir de una colección de 377 fotografías de tipos africanos, procedente del Museo de Historia Natural de París, que el Doctor Ripoche envió en 1900 al Museo Nacional de Antropología de Madrid, Pachón retoma los patrones de construcción y deconstrucción del rostro ajeno, propios de los estudios visuales de la antropología del siglo XVIII.

Máscara virtual en 3D “Tropologías II” de Andrés Pachón. Galería Ángeles Baños.

“He generado una máscara virtual en 3D para cada retratado mediante un programa de reconocimiento facial que necesita de dos imágenes fotográficas previas, necesarias, por otra parte, en todo registro antropométrico y de tipos como éste: frente y perfil. Cada rostro fotográfico ha sido sustituido por su imagen de síntesis, preguntándose así por la verdad que estas fotografías encierran, cómo lo posthumano puede reflejar la verdadera construcción que hay detrás de la imagen del otro”, explica al Silicio, Andrés Pachón, que pudo llevar a cabo el proyecto gracias a la colaboración del Departamento de Documentación del Museo Nacional de Antropología de Madrid, donde se conserva el material fotográfico original.

La obra se completa con un vídeo, que muestra una estratigrafía de diversas capas despegarse de la bidimensionalidad fotográfica, gracias a una variación de perspectiva que desarticula la imagen, definiendo un volumen virtual en los rostros. “Las imágenes resultantes se presentan como un nuevo documento, que desvela las ficciones y fantasías de aquellos estudios que se suponen verídicos. Sus intervenciones quieren revelar la fantasía contenida en el imaginario occidental de un mundo exótico y tribal”, asegura Pachón.
Al entrar a formar parte de la Colección BEEP, el artista manifestó su sorpresa y satisfacción, “no solo por el hecho de recibir un premio en un contexto profesional como ARCOmadrid, si no por haber visto valorado Tropologías II en el marco del arte electrónico”.
“Es cierto que he usado la postproducción digital y el modelado 3D como estrategia principal, pero considero que la relación de este proyecto con el arte electrónico se debe en mayor medida a la estética tecnológica como argumento para repensar la construcción de la imagen y la construcción del otro”, concluye Pachón.

“On Kawara Time Machine” de Manuel Fernández en ARCOmadrid 2014. Foto cortesía: Galería Moisés Pérez de Albéniz.

De las tres obras quizás la más reconocida en el ámbito de las artes electrónicas y digitales sea On Kawara Time Machine de Manuel Fernández, exhibida en la Galería Moisés Pérez de Albéniz.
Para acercarse a On Kawara Time Machine hay que dejar atrás la tradicional percepción del tiempo, ya que se trata de un proyecto de net.art en progreso, que se desarrolla en una suerte de bucle infinito programado en Javascript por David Matos. La obra se inspira en los Date Paintings, una serie de trabajos basados en el tiempo del artista conceptual japonés On Kawara, que consisten en unas pinturas sobre fondo negro de la fecha en la que han fueron creadas. On Kawara Time Machine funciona como un contador que va automatizando de manera digital todas las combinaciones posibles a partir del primer Date Paintings de On Kawara, fechado el 4 de enero de 1966 hasta la fecha actual relativa al ordenador con que se está mirando la obra. “El proyecto se completará con la fecha de la muerte de On Kawara. Entonces, incluyendo una nueva variable en el código, el contador volverá al principio y empezará a contar desde el primer Date Paintings hasta la fecha de la muerte del artista, creando en el espectador/usuario una nueva forma de consciencia de la relación con su propio tiempo”, explica al Silicio, Manuel Fernández, artista originario de Málaga y afincado en Madrid, bien conocido en el circuito internacional, que desde este espacio hemos definido a menudo como la punta de diamante de la joven escena electrónica española contemporánea.

“Ejercicios de medición sobre el movimiento amanerado de las manos” de Manuel Arregui en la Galería Espacio Mínimo de Madrid.

Por último Ejercicios de medición sobre el movimiento amanerado de las manos del artista de Santander Manuel Arregi, presentado en la Galería Espacio Mínimo de Madrid, es un vídeo donde se utiliza un tiempo, que trascurre de forma linear, para plasmar una investigación sobre los códigos y las connotaciones vinculadas a la gestualidad.

A partir de una grabación de las manos en movimiento de varios bailarines profesionales y el empleo de un software de modelado en 3D para replicar esos movimientos y obtener los datos de posición y rotación correspondientes, Ejercicios de medición sobre el movimiento amanerado de las manos aborda el tema del baile para reflexionar sobre tópicos como la fobia al afeminamiento y la masculinización. “En diversos análisis sobre la gestualidad se afirma que tradicionalmente lo masculino cohíbe el impulso. No resistirse al impulso conlleva liberarse del estereotipo, dejar de ser un hombre. Un movimiento masculino es recto, enérgico y contiene desplazamientos grandes y cortados, que se oponen a los movimientos suaves, vacilantes y pequeños. Los gestos masculinos de las manos dan impresión de rigidez, los movimientos de las muñecas son escasos y los dedos sólo se flexionan para ejecutar una acción y jamás aletean. Los elementos de flexibilidad y animación no están en consonancia con la idea de la masculinidad heteronormativa”, explica al Silicio, Manu Arregui, que investiga una forma de visibilizar estas normas no escritas que establecen lo que la sociedad espera de un hombre.

Captura de “Ejercicios de medición sobre el movimiento amanerado de las manos” de Manuel Arregui. Galería Espacio Mínimo de Madrid.

“En un varón los gestos afeminados no son aceptados socialmente, son considerados un signo de debilidad y superficialidad. En todas las formas de hacer las cosas siempre hay dos versiones, la masculina y la femenina, en la manera de coger una taza o mirar al cielo, y ahí están las normas no habladas para acusar al individuo que actúa de forma impropia a su sexo”, continúa Arregui. Lo que preocupa especialmente el artista es la afeminofobia, que se ha difundido entre algunas subculturas del colectivo homosexual, que amoldan sus escenas de visibilidad pública siguiendo las regulaciones dominantes, rechazando cualquier manifestación de diversidad o discrepancia. “Esto supone una alianza intolerable con lo peor del machismo y la misoginia que caracteriza la cultura heteronormativa totalitaria y en el fondo no es sino otra forma de homofobia en su afán de desaprobar el comportamiento afeminado, especialmente en lo referente al aspecto personal y la expresión corporal”, denuncia Arregui.

Finalmente no hay que olvidar que el tiempo es un elemento fundamental también en el desarrollo de un fondo de arte y aun más en una iniciativa pionera como la Colección BEEP, probablemente la única exclusivamente dedicada al arte electrónico y digital de España y una de las pocas a nivel internacional. “En casi una década la Colección BEEP se está plasmando en un proceso que se puede definir un ejercicio crítico pausado, concebido al mismo tiempo como un respaldo a la escena digital contemporánea”, confirma Vicente Matallana, fundador de la productora madrileña LaAgencia y director de una colección que sin duda alguna muchas instituciones y museos envidiarán cuando redescubrir y rescatar las vanguardias electrónicas se convertirá en algo esencial.

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Tecnologías digitales para el arte tradicional

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 24 de febrero de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

“PeopleArt Factory” una nueva plataforma expositiva de Pedro Cárceles Cros y Raúl Ballester Nortes.

ARCOmadrid cerró sus puertas ayer. Una semana de inmersión en la apabullante apuesta por el arte tradicional de la feria de arte contemporáneo más importante de España nos ha devuelto a la realidad. Pese a vivir en un mundo controlado por las tecnologías informáticas, en ámbito creativo galeristas y coleccionistas siguen desconfiando de las vanguardias electrónicas y prefieren rodearse de lienzos y demás obras bidimensionales. Es curioso y contradictorio, porque aunque al establishment del arte le cuesta tratar con las formas artísticas más experimentales e innovadoras, por otro lado está patológicamente atraído por la tecnología en su vertiente de herramienta indispensable para facilitar las relaciones y ampliar la difusión.
Por ello hemos recopilado una serie de propuestas y herramientas que, a pesar de no tener nada que ver con la creatividad digital propiamente dicha, se pueden considerar válidos soportes para la actividad de los artistas visuales y todos los que quieren dar a conocer pinturas, esculturas y demás obras de arte, más allá de la clásica pagina web.

La iniciativa más destacada, que se presentó durante la semana artística madrileña, es PeopleArt Factory, una herramienta alternativa para diseñar y difundir exposiciones de arte en un entorno digital. “Esta aplicación ha sido creada para que un artista o un comisario pueda desarrollar un discurso mucho más elaborado que simplemente mostrar las obras a través de un carrusel de imágenes y le permite ofrecer al público una experiencia artística más allá de los formatos web convencionales”, explica al Silicio Pedro Cárceles Cros, creador de PeopleArt Factory, junto con Raúl Ballester Nortes.
En 2013 esta nueva plataforma expositiva fue elegido finalista entre los 400 proyectos nacionales del programa UNIR Emprende y desde entonces se ha mantenido en continuo desarrollo, creciendo de manera paralela al número de usuarios del sistema. Al comienzo de la semana de ARCO los usuarios registrados, que incluyen artistas, galerías y centros de arte de ámbito nacional e internacional, superaban los 300.
Utilizar PeopleArt Factory resulta bastante sencillo e intuitivo: tan solo hay que dibujar, con las herramientas que pone a disposición la propia web del proyecto, un pequeño plano con las dimensiones de la habitación o usar una plantilla para que cada usuario pueda definir su espacio expositivo. “A diferencia de otras plataformas o de los actuales sistemas de visitas virtuales a 360º, con este sistema es el propio usuario el que crea su exposición virtual de forma totalmente personalizada” explican Cárceles Cros y Ballester Nortes, destacando que es posible configurar múltiples aspectos, como la posición de cada obra, el tipo y tamaño de los marcos, el color de las paredes, el uso de texturas, textos e imágenes de fondo.

Las exposiciones virtuales así montadas, pueden ser visitadas por el público a través de un enlace difundido en las redes sociales o incluso injertado como un objeto integrado en una página web. “De este modo, pensamos que, además de una excelente herramienta para mejorar la organización y difusión de las muestras convencionales, esta plataforma también puede ser útil para llegar a un público más amplio y de ámbito internacional. A través de colecciones exclusivamente digitales o como complemento de exposiciones físicas, las galerías de arte, instituciones y gestores culturales en general podrán producir, casi sin coste, eventos virtuales, limitados o no en el tiempo y medir de forma detallada su repercusión”, aseguran los fundadores de PeopleArt Factory, indicando que darse de alta y construir las galerías es gratuito así como compartirlas con otros usuarios registrados y tan sólo hay que pagar unos 30 céntimos diarios para abrirlas a todo el público.

“Googlegeist” en la galería Smart Objects de Los Ángeles.

Entre las propuestas online para el arte tradicional, PeopleArt Factory se ‘vende’ como la más novedosa y sin duda alguna resulta mucho más dinámica que el formato estático del célebre Google Art Project, un recurso de visita virtual que ahora empieza a popularizarse también entre los centros menos conocidos, como por ejemplo la galería Smart Objects de Los Ángeles (Googlegeist @ Smart Objects).

Muchos lectores podrán objetar, que tras dos décadas de Internet las galerías virtuales ya no son una novedad y que en estos años las propuestas más o menos acertadas se han multiplicado en medio mundo. Un ejemplo especialmente interesante es la célebre Virtual Gallery, que desde 2011 ofrece apoyo a los artistas internacionales, permitiéndoles difundir y vender de manera creativa sus obras. Todos los usuarios registrados tienen derecho a un área expositiva gratuita, que se presenta como un espacio tridimensional parecido a una sala de exposiciones tradicional, aunque no tiene las peculiaridades dinámicas ofrecidas por PeopleArt Factory. En Virtual Gallery el usuario dispone también de la posibilidad de adquirir la titularidad de salas premium, mediante un pago anual que ofrece una serie de ventajas adicionales, como el incremento de la visibilidad, un mayor número de inauguraciones, la personalización del espacio y principalmente la posibilidad de vender obras en condiciones más ventajosas y con una comisión reducida.

Para aprovechar el público virtual remoto empiezan a aumentar también las galerías que trasladan su espacio real y sus exposiciones a la red, recurriendo al uso de las herramientas digitales. Una de las inauguraciones más reciente ha sido la Galerie Bel’Art de Estocolmo, que desde el pasado verano ofrece la visita a sus muestras a través de una sala 3D donde también presenta proyectos creados ex profeso para este espacio. Por ejemplo en este periodo en la galería de la capital sueca se presenta una muestra de Öyvind Fahlström, mientras que el espacio virtual ofrece hasta el 17 de marzo una retrospectiva de obras gráficas de Max Ernst, bajo el título A collection of prints 1923 – 1976.

Volviendo a los espacios online, que se dirigen al mismo tiempo a artistas, comisarios y público en general, uno de los más populares quizás sea Curatedby.

También esta iniciativa ofrece al comisario o al artista que quiera ejercer de comisario la posibilidad de dar forma al espacio a partir de una serie de prerrogativas, aunque no pueda dibujarlo realmente como en el caso de PeopleArt Factory. Sin embargo también en Curatedby es posible definir muchas variables, como por ejemplo los juegos de luces y sombras para crear una correcta puesta en escena que realce las obras, ya sean lienzos o esculturas. La plataforma es gratuita por un periodo de tiempo limitado, transcurrido el cual se puede elegir convertirse en usuario de pago o renunciar a algunos privilegios y continuar gratuitamente como usuario básico.

ARTtwo50 una aplicación para ver como quedan las obras en las paredes.

Para concluir os dejamos con ARTtwo50, una aplicación muy simple y no muy conocida, que sin duda alguna constituye una vuelta de tuerca en la investigación sobre los espacios virtuales y el comercio de obras de arte. Nacida como plataforma para la venta de arte, ARTtwo50 funciona a través de una aplicación gratuita para iPad, que permite ver en tiempo real como quedarían colgadas en las paredes de la casa del comprador, las obras de su catálogo, de modo que éste tiene la seguridad de poder elegir una pieza que queda en sintonía con el entorno. ARTtwo50 se propone también como una alternativa de mercado para los artistas, ya que para representarles, a diferencia de las tradicionales galerías de arte, esta plataforma cobra tan sólo el 20% del precio de venta de la obra.

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Una colección de arte electrónico en el despacho

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 10 de febrero de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

“Expanded Eye” de Anaïsa Franco, premio ARCOMadrid/BEEP de Arte Electrónico 2011.

Quizás no todos sepan que probablemente la más importante colección de arte electrónico de España se encuentra en Cataluña y precisamente en las oficinas de la sede central del grupo empresarial Ticnova de Reus (Tarragona). La Colección BEEP, que reúne obras de artistas tan destacados como Eduardo Kac, José Manuel Berenguer o Marcela Armas, está dirigida por Vicente Matallana, fundador de la productora madrileña LaAgencia y su patrocinador es el empresario Andreu Rodríguez, presidente de Ticnova. Hace casi diez años que Rodríguez lleva forjando su colección a través del galardón ARCOmadrid/BEEP de Arte Electrónico, un premio de adquisición, dotado con 15.000 euros, que este año celebra su novena edición en la feria ARCOmadrid (del 16 al 23 de febrero).

“Nuestra implicación con el arte digital tuvo un punto de no retorno cuando creamos junto con Arco el premio adquisición ARCOMadrid/BEEP”, explica al Silicio, Rodríguez. En estos años su iniciativa, pionera en España, ha dado lugar a uno de los premios más destacados del circuito internacional, que además constituye una importante oportunidad para una generación de artistas y un sector que todavía queda al margen de los verdaderos intereses del mercado del arte. Al galardón pueden optar todas las obras que se exponen en el marco de ARCOmadrid y que implican el uso de nuevas tecnologías o arte electrónico de forma significativa, lo cual favorece la presencia de este tipo de obras en la feria madrileña. A pesar de que muchos tachan el evento de conservador, apuntando a la ausencia de arte digital y electrónico, no deja de sorprender que en la pasada edición el jurado tuvo que elegir el ganador entre más de 80 candidaturas.

Actualmente las obras de la Colección BEEP se exponen en la sede central del grupo empresarial Ticnova de Reus aunque desafortunadamente el espacio no está acondicionado para recibir visitantes. “La colección está abierta al público en la medida en que lo está una empresa privada”, confirma al Silicio, Vicente Matallana asegurando también que el próximo año y con motivo del 10º aniversario se desarrollará un plan para instalar todas las obras y realizar visitas guiadas del fondo. “Esto es un gran reto ya que no todas las piezas son fáciles de instalar e integrar en el espacio de la empresa”, asegura Matallana. Se refiere a instalaciones como Brainloop de Janez Janaša y Independent Robotic Community de Ricardo Iglesias y Gerard Kogler, aunque destaca que ahora mismo se pueden ver cinco obras maestras del arte electrónico: The Ekmrz Triology de Ubermorgen, Fascinum de Christophe Bruno, Nature Morte de Charles Sandison, Expanded Eye de Anaïsa Franco y The Perpetual Storytelling Apparatus de Julius Von Bismark y Benjamin Maus.

“Time Capsule” de Eduardo Kac, Premio ARCOmadrid/BEEP 2006.

La historia de la Colección BEEP empezó en 2006 cuando Eduardo Kac ganó la primera edición del premio con Time Capsule. “Es una instalación que reúne fotografías, radiografías y vídeos de cuando el artista brasileño se implantó quirúrgicamente un microchip en la pierna”, recuerda Rodríguez, hablando de la memoria histórica de aquella acción, pionera en el campo del bioarte. Time Capsule tomó forma en noviembre de 1997 en el centro cultural Casa das Rosas de São Paulo (Brasil) donde en directo, emitido por televisión y por Internet, Kac se implantó en una pierna un microchip digital. El artista, que todavía conserva el artefacto en su cuerpo, se convirtió así en el primer ser humano portador de un implante electrónico que contiene parte de su memoria histórica y fotografías que documentan la vida de su familia en la Europa de los años previos a 1939.

La última obra, galardonada en la edición 2013 de la feria ARCOmadrid, fue Nature morte, una lograda reinterpretación de una vanitas barroca desde la mirada de las nuevas tecnologías, firmada por el artista escocés Charles Sandison. Nature morte, presentada por la Galería Max Estrella de Madrid, forma parte de un conjunto de piezas que reflexionan sobre el lenguaje como producto de la evolución. Convencido de que el idioma es nuestra interfaz con la realidad, Sandison trabaja con programas informáticos, creados por él mismo y controlados por algoritmos de dinámica molecular, que generan palabras y las dotan de vida. En el caso de la obra premiada, el artista utiliza un cuarteto de Byron, que hace referencia al carpe diem, el disfrute del instante, en una escultura audiovisual generativa, y por lo tanto siempre distinta, que incluye elementos de la literatura, el romanticismo y la textualidad, además de una profunda reflexión sobre los nuevos medios.

Premio ARCOmadrid BEEP 2008, “Luci” de José Manuel Berenguer en la expo “banquete_08” LABoral. Foto: Marcos Morilla.

Evidentemente estamos hablando de obras que representan una viva imagen de la escena electrónica contemporánea, así que en base a los criterios de adquisición estipulados tienen que ser cedidas cuando son requeridas para alguna exposición internacional. “Nos piden préstamos continuamente. Por ejemplo, Luci del catalán José Manuel Berenguer es una pieza muy solicitada”, admite Rodríguez, que ha decidido dar mayor impulso a su proyecto creando la New Art Foundation, una fundación dedicada al arte tecnológico. La iniciativa, aún más valiosa por el momento de crisis en que se produce, tiene el respaldo del Colegio Oficial de Ingenieros Informáticos de Cataluña, las universidades Oberta de Cataluña, Politécnica de Cataluña y Ramón Llull, además del laboratorio de investigación ASCAMM de Barcelona.

“Más que nunca necesitamos que en Cataluña surjan iniciativas con vocación de convertirse en referentes internacionales”, asegura Rodríguez destacando como la Fundación concentrará su campo de actuación en el fomento de la creatividad y la producción de obras, así como en la investigación y difusión de las problemáticas y peculiaridades del arte tecnológico. “Además la Fundación se encargará de facilitar los contactos y las infraestructuras para que el área económica y de desarrollo pueda llevar a cabo sus objetivos, garantizando la sostenibilidad del proyecto a través de la exhibición de obras y contribuyendo a la creación de un mercado”, continúa el empresario, que descubrió su pasión por el arte gracias a su esposa, la artista multidisciplinar francesa Marie-France Veyrat. “Nos acercamos a la creación a partir de nuestro entorno más próximo y empezamos a adquirir obras abstractas, sobretodo de artistas catalanes. Sin embargo, muy rápidamente el universo creativo que estaba naciendo alrededor de las nuevas tecnologías, que además son nuestro ámbito de trabajo, captó todo nuestro interés”, concluye Rodríguez.

“Nature morte” de Charles Sandison, Premio ARCOmadrid/BEEP de Arte Electrónico 2013.

Mientras tanto, a la espera que el próximo año se establezca un marco idóneo para presentar al público las obras de la Colección BEEP, su director Vicente Matallana insiste en el aspecto pedagógico interno, que tiene la instalación de las obras en la sede de Ticnova. “Para mí, este fue un tema muy complicado incluso de asumir, debido a que las obras no se encuentran en unas condiciones ideales de exhibición. Pero luego he comprendido el punto de vista de Andreu Rodríguez al hacer que las obras estén integradas en el entorno laboral de la empresa. En un grupo tecnológico como Ticnova es muy importante que los empleados se sientan partícipes del proyecto y de otra visión más ambiciosa, en el buen sentido, de la tecnología”, concluye Matallana.

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