Máquinas de papel

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 07 de julio de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

“Concertina” de Claudia González Godoy investiga la relación entre alta y baja tecnología con procedimientos artesanales.

Es un sintetizador electrónico, construido sobre una estructura de papel desplegable como si se tratara de un acordeón o un libro infantil. Parece una contradicción en términos y sin embargo Concertina: máquinas de papel, un proyecto que relaciona el libro de artista con la electrónica sonora y los mecanismos pop-up de la ingeniería en papel, lo hace posible. Concertina es un instrumento compuesto por un oscilador, un divisor de frecuencia y un secuenciador, creado por la artista y profesora chilena Claudia González Godoy, que ha conseguido materializar un objeto interactivo, integralmente construido con materiales conductivos como cintas, tintas, hilos y telas.

Concertina, cuyas medidas alcanzan unos 60 centímetros de diámetro por 35 centímetros de altura, al desplegarse se abre en cinco secciones, creando un volumen que es posible recorrer a 360º y que permite a una o más personas contemplar, escuchar, jugar y componer música. Evidentemente se trata un instrumento inspirado en la filosofía DIY (Do It Yourself, “hágalo usted mismo”), de corte totalmente artesanal y con claros matices didácticos y educativos. “Concertina nació como un proyecto de investigación, pero también tiene un potencial creativo enorme para ser empleado en un marco artístico”, explica al Silicio Claudia González Godoy, una artista y profesora de la Universidad de Chile que desde 2006 desarrolla una propuesta en torno a la noción de materialidad en los soportes tecnológicos, analógicos y digitales, trabajando la relación entre alta y baja tecnología con procedimientos artesanales.

“Una concertina es un tipo de instrumento de lengüeta libre, que funciona mediante un fuelle. Sin embargo en la ingeniería en papel indica un tipo de estructura de libro pop-up, que se abre y se despliega en 360º, lo cual permite contar historias por escenas o módulos narrativos, en cada uno de sus ángulos. Concertina: máquinas de papel se adapta a este formato tomando la forma y la estructura de un libro, cuyo desarrollo narrativo -dividido en cinco escenas- es la estructura modular de un sintetizador DIY analógico, compuesto por un clock, un secuenciador, un oscilador en cascada, una patchera y una salida de audio, inter-conectados entre sí a través de una cinta de cobre como material conductivo”, indica Claudia González Godoy, explicando que cada elemento del instrumento puede ser controlado por un usuario o interprete, ya sea sólo o interactuando en sincronía con otros tres.

Cada elemento del artefacto tiene una función distinta. “El papel del secuenciador es darle ritmo al sonido, armar patrones y jugar con las melodías que se puedan presentar en el momento”, indica la creadora. El oscilador en cascada es un generador de frecuencia compuesto por cuatro compuertas, que representa la voz de Concertina, ya que permite alterar el pitch del sintetizador, generando sonidos más graves o agudos. En cambio la patchera es un módulo que recibe la señal enviada por el oscilador en cascada y la divide en diferentes frecuencias, permitiendo generar y combinar diversos sonidos al mismo tiempo. “Para experimentar estos sonidos el interprete tiene que interconectar cables de un lado hacia el otro, de esta manera va generando un patch cord con los parámetros del sonido que se escucha”, concluye Claudia González Godoy, destacando que en el caso de Concertina los cables son en realidadcircuitos blandos” por estar hechos con papel y materiales inteligentes como hilos, telas, tintas y cintas conductivas.

“Concertina: máquinas de papel” es un sintetizador electrónico, construido sobre una estructura de papel desplegable como si se tratara de un acordeón o un libro infantil.

Como ganadora de una convocatoria de residencia artística, promovida por el Festival de la Imagen de Manizales en Colombia, Concertina: máquinas de papel se produjo entre abril y mayo de 2014 en la Imagoteca de la Universidad de Caldas en Manizales. Tras inaugurarse en la exhibición de Media Art del Festival de la Imagen, el proyecto se presentará después del verano en distintos eventos y festival internacionales.

Redes y sistemas vivos y ordenados

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 01 de julio de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

“RdEs”, una instalación instalación sonora y lumínica de Oscar Martín, profundiza en la investigación de la poética algorítmica y el estudio de los sistemas generativos.

¿Puede la materia inorgánica generar ritmos y secuencias ordenadas y sincronizadas? Contesta a la pregunta RdEs, una instalación sonora y lumínica de Oscar Martín, artista originario de Winterthur (Suiza), que el pasado 28 de junio ha inaugurado en Barcelona la galería Arte Aurora, un nuevo espacio consagrado a la creatividad contemporánea, impulsado por el artista y curador de origen mexicano Uxval Gochez. Para la ocasión Oscar Martín ha presentado la versión definitiva de RdEs, que profundiza en la investigación de la poética algorítmica y el estudio de los sistemas generativos.

La pieza, que se mantendrá a disposición del público hasta el 28 de julio, se parece mucho a un enjambre de dispositivos electrónicos interconectados. Además de generar sonidos y destellos luminosos, cada módulo tiene la posibilidad de comunicar su estado, influenciando la actividad de los elementos adyacentes. “El comportamiento no está secuenciado. Cada módulo tiene un algoritmo de afinidad, es decir cada partícula puede estar vibrando en diferentes estados de sonidos y luz y puede comunicar su estado a otras partículas influenciándolas y generando tendencias”, explica al Silicio Oscar Martín, artista, investigador y programador independiente, especializado en los sistemas generativos y caóticos aplicados al contexto artístico.

La sincronización es un fenómeno que sustenta los mismos fundamentos de la vida y podría incluso definirse una fuerza que se opone a la entropía y al desorden. En la naturaleza existen numerosos ejemplos que generan pautas y ritmos, desde la bioluminiscencia y las respuestas lumínicas de las luciérnagas, pasando por las contracciones generadas por las células cardiacas, el canto de los grillos o simplemente la coordinación de un aplauso, donde involuntariamente a partir de una cacofonía inicial el acto de un grupo de personas evoluciona rápidamente hacia un gesto colectivo y coordenado. Se trata de respuestas que tienden a generar un orden, como demostró también el artista catalán José Manuel Berenguer con la investigación que se plasmó en su instalación Luci, inspirada en el fenómeno lumínico de las luciérnagas de Kuala Selangor (Malaysia). “Luci ha sido todo un referente en España, para este campo de la investigación. Sin embargo RdEs está resuelta de otra manera, más inspirada en los modelos autómatas, que en los modelos biológicos que sustentan la obra de Berenguer”, indica Martín que suele vivir entre Barcelona y Berlín.


También activo bajo el pseudónimo noish, Oscar Martín ha presentado sus trabajos en numerosos festivales y eventos internacionales dedicados al arte y las nuevas tecnologías. Firme defensor del espíritu del código libre y el conocimiento compartido, ha colgado en su web a disposición de los internautas toda la información sobre la instalación RdEs, los esquemas y el código del software, que fue desarrollado en el entorno de programación de Arduino.
“No es que se haya descubierto ahora algo nuevo. La filosofía del open source siempre ha estado ahí. El desarrollo de la humanidad siempre se ha asentado en el compartir el conocimiento, sólo en el último siglo se ha intentado privatizar este espacio del saber común”, asegura el artista.

“RdEs” detalle: cada módulo tiene la posibilidad de comunicar su estado, influenciando la actividad de los elementos adyacentes.

RdEs, que ha sido financiada por la Fundación Phonos y la Universidad Pompeu Fabra, con el apoyo del centro de producción de arte multimedia Hangar de Barcelona, se presentó como prototipo en la edición 2013 del Market Lab, el espacio expositivo de Sónar +D, el encuentro internacional sobre creatividad y tecnología, organizado en el marco de Sónar, el Festival Internacional de Música Avanzada y New Media Art de Barcelona. “Nos pareció que el montaje resultaba marginal, por eso a través de esta presentación en la galería, que es un espacio mucho más apropiado, hemos hecho lo posible por hacer justicia a la instalación, transmitiendo correctamente sus fundamentos, que van mucho más allá de la plástica de sus emisiones sónicas y lumínicas”, afirma el galerista Uxval Gochez, destacando también la producción del vídeo que pone de manifiesto el corpus teórico que envuelve la pieza.

“He escogido esta obras para inaugurar la galería porque básicamente se trata de módulos que contienen la misma programación, pero que en conjunto crean patrones más sofisticados y complejos de comportamiento, lo cual me pareció perfecto para esta primera salida pública, aunque la galería está operando en la sombra ya desde enero”, explica Gochez, jugando con la metáfora de la red al mismo tiempo fundamento de la instalación de Martín y de los objetivos de la galería Arte Aurora, este nuevo espacio de Barcelona enfocado al arte multimedia, la robótica y lo interactivo y por ello mismo tan necesario. Después de RdEs, a partir de agosto la programación proseguirá con sendas exposiciones de los japoneses Kanno y Yamaguchi y los mexicanos Víctor Gochez y Ricardo Milla, todos artistas representados por la galería.

Postales sonoras desde la Alhambra

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 10 de junio de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

“La Ciudad de Agua” tiene su origen en una obra sonora realizada para la ABC de Sídney.

Se titula La Ciudad de Agua, el pionero proyecto que el compositor y artista José Iges y la artista intermedia Concha Jerez acaban de desarrollar para la pagina web del Patronato de la Alhambra. Presentado públicamente por María del Mar Villafranca, directora del Patronato, La Ciudad de Agua se plasma en una web que permite al público enviar un testimonio vivo del patrimonio histórico artístico del complejo monumental más visitado de España. Se trata de unas postales sonoras y visuales, que encierran las originales creaciones de José Iges y Concha Jerez, inspiradas en las sonoridades líquidas y cristalinas del agua, un elemento fundamental en la arquitectura del conjunto palaciego granadino.

Producido por el propio PatronatoLa Ciudad de Agua ofrece la posibilidad de navegar por una selección de 12 paisajes que se plasman en tras tantas páginas/postales. “En cada una de ellas, clicando en un área que indica Email this page, aparece un breve formulario que permite enviar esa página/postal al correo deseado”, explica al Silicio José Iges. Además de un breve mensaje de texto, cada postal incluye un contenido sonoro y visual creado por Iges y Jerez, cuya naturaleza traspasa los límites de las palabras para estimular la memoria y la sensibilidad del destinatario, a través de los sonidos y las imágenes.

José Iges y Concha Jerez. Alhambra (1994).

Mientras que las fotos, los vídeos y la imagen grafica han sido realizados por los artistas expresamente para este proyecto web, creado en WordPress con la colaboración de Pedro López, toda la aportación sonora se remonta a un trabajo homónimo realizado para la radio en 1994. “El subtítulo de esa obra era y es, 12 postales sonoras de la Alhambra y el Generalife, lo que motivó en la directora del Patronato el interés de extender la idea de postal a algo que los visitantes de la web de la Alhambra pudiesen enviar a sus amigos”, indica Iges, explicando los origines del nuevo trabajo, surgido hace 20 años en una emisora de radio australiana.

“En aquel entonces Andrew McLennan, director del programa The Listening Room en la ABC de Sídney, solicitó a unos cuantos artistas sonoros y compositores la creación de obras para su emisión sobre el tema Taking the waters. Nosotros decidimos centrarnos en los baños árabes de los palacios de la Alhambra y a partir de ahí se extendió a la idea del agua, como elemento determinante del monumento”, recuerdan Iges y Jerez, que además de artistas sonoros e intermedia, son considerados unos pioneros del arte electrónico en España. Los artistas, que trabajan juntos desde 1989 en la realización de instalaciones, performances y conciertos intermedia, son conocidos por sus trabajos radiofónicos, como el espacio Ars Sonora de Radio Clásica (RNE), fundado en 1985 por Iges, quien lo dirigió hasta 2008.

Han pasado ya dos décadas desde la experiencia radiofónica australiana y para el nuevo proyecto web de La Ciudad de Agua sus creadores han querido aprovechar las ventajas de las herramientas contemporáneas, grabando nuevos sonidos, en forma de archivos audio incorporados a la página de cabecera y a la de Documentos.
“Hay que tener en cuenta que el título es La Ciudad de Agua y no La Ciudad del Agua, es decir una ciudad con el agua como elemento diferencial o determinante en parte de su morfología, como pueden ser Ámsterdam o Venecia”, matiza Iges. “Para entenderlo, merece la pena recordar un verso esculpido como poesía epigráfica en uno de los muros de la Alhambra, leído por Esperanza Abad en uno de los fragmento audio de nuestra obra, en el cual el propio monumento habla en primera persona”.

“Mi agua es de perlas fundidas que por hielo ves correr / y por diáfana el agua a través tuya ni un instante de ti desaparezco. Se diría que el agua que contengo y por mi se desparrama / somos masa de hielo: que una parte se fundió y una parte no se funde”

“Ya que no se puede escribir de modo duradero sobre el hielo, es como si los poetas de la época lo hubiesen sustituido por otros materiales menos perecederos. Y por otro lado está permanente el lenguaje, otra forma de fluido que, como el agua, a todos nos conforma y a nadie pertenece. O sea, esa ciudad estaría hecha de agua”, concluye Iges. El concepto de esta obra sonora, que ha vuelto a cobrar vida a través de la red, se plasma en una ciudad de agua, que hubiera enriquecido aún más las ciudades fantásticas descritas por Marco Polo al rey de los tártaros Kublai Kan, en Las ciudades invisibles del escritor italiano Italo Calvino.

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Complementos lúdicos y educativos para nativos digitales

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 02 de junio de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

“Buildasound” de Mónica Rikić, un juego infantil interactivo basado en un sistema de recompensas sonoras.

Les llamamos nativos digitales, pero no es sólo por tener sus perfiles en las redes sociales rebosantes de selfies. Los niños y adolescentes del siglo XXI pueden hacer mucho más. Por ejemplo, aprender con la música y programar con código informático, gracias a las investigaciones que la artista multimedia Mónica Rikić Fusté (Barcelona 1986) ha plasmado en su proyecto Buildasound, un juego infantil de construcción de sonidos a partir de unos grandes cubos de espuma.
Concebido como una herramienta lúdica y educativa, Buildasound es un puzzle tridimensional que permite crear composiciones visuales y lograr nuevos efectos sonoros, sin ningún conocimiento específico. En continua evolución desde que fue creado en el marco del Master en Artes Digitales de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, Buildasound ha participado en numerosos festivales internacionales de arte electrónico y ahora acaba de aterrizar en el Ars Electronica Center de Linz, el sueño de cualquier artista relacionado con los nuevos medios. La obra, que se quedará en el prestigioso centro austriaco por lo menos un año, ha sido escogida para la sección Soundlab de la exposición permanente, donde estará a disposición para visitas escolares guiadas y pequeños talleres.

Buildasound proporciona a los niños la oportunidad de jugar y aprender con las formas y los sonidos, a través de 25 cubos de espuma. Se trata de objetos interactivos y entretenidos, que ofrecen un acercamiento seguro y exento de peligros a la tecnología, basado en un sistema de recompensas sonoras que no plantean a los pequeños usuarios objetivos como ganar o perder. “Me interesa la idea del juego como obra de arte y el jugar como experiencia creativa, que utilizo como una herramienta más para poder acercar el público al arte. Es importante que se reduzca la distancia entre el espectador y la obra para conseguir que se valoren más las creaciones de este tipo y que la gente quiera disfrutar de ellas cuando le sea posible”, explica al Silicio Mónica Rikić que estudió Bellas Artes en la Universidad de Barcelona y aprendió programación y el uso de los microcontroladores en el Master en Artes Digitales de la Universidad Pompeu Fabra.

Buildasound reúne tres juegos distintos y relacionados con las tres caras coloreadas de los cubos que es necesario combinar para materializar figuras o crear dibujos. Estas composiciones son interpretadas por el sistema a través de las tres caras restantes de los cubos, que disponen de un código de reconocimiento destinado a ser leído por una cámara y enviado a una computadora. “Una vez que el ordenador recibe la imagen envía una señal al software que lo traduce en un sonido”, indica Rikić, que ha construido su proyecto con Pure Data, Processing y Reactivision, una aplicación desarrollada por Martin Kaltenbrunner y Ross Bencina para Reactable, el célebre instrumento musical interactivo creado por el Music Technology Group de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

“Buildasound” en la exposición permanente del Ars Electronica Center de Linz.

Más allá del prestigio de haber sido elegido para formar parte de la colección permanente del Ars Electronica Center, Buildasound, que ha sido desde el comienzo un trabajo en proceso, va a aprovechar la oportunidad para evolucionar hacia nuevas aplicaciones. Mónica Rikić, que quiere convertirlo en una herramienta de aprendizaje para muchos ámbitos, desde la programación hasta la lengua o las matemáticas, ha planteado dos vías de desarrollo: una adaptación concebida para el hogar, basada en una aplicación móvil y una versión más flexible para museos y colegios, a modo de herramienta configurable para poder asociar cubos y sonidos en base a las necesidades de cada centro. Por ello esta semana acaba de lanzar una campaña de crowdfunding en la red para continuar desarrollando el proyecto.

Especialmente interesada en el uso de sistemas interactivos para enseñar a los niños conceptos básicos de programación, Rikić organiza con Joana Moll Pequeños Robots, unos talleres cuyo objetivo es acercar la tecnología al público no especializado y en particular a los niños, para que puedan descubrir nuevos caminos y posibilidades de creación. “El taller consiste en crear pequeños robots a partir de material reciclado combinando nuevas tecnologías y materiales artesanales o cotidianos para que el espectador pierda el miedo a experimentar y crear”, explica Rikić, que en julio dejará Barcelona para trasladarse con su Buildasound en la Queensland University of Technology (QUT) de Brisbane (Australia) que le ha concedido una residencia artística, en el marco del programa European Media Artists in Residence Exchange.
En Australia, a lo largo de dos meses y a través de talleres con niños, adolescentes y público en general, Rikić dará forma a Buildacode, una herramienta interactiva para que cualquiera y ante todos los niños puedan aprender conceptos básicos de programación.

El código informático es un lenguaje artístico muy potente”, asegura la artista que esta semana (5-7 de Junio) participa en la Muestra Sonora y Visual del Convent de Sant Agustí de Barcelona, donde presenta Cup Coder y Jump, dos trabajos desarrollados junto con Lucía Seguramente para Hightech Rupestre, un proyecto artístico basado en productos artesanales, de bajo nivel tecnológico.

Arte cinético para las redes sociales

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 12 de mayo de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

“Hungry Birds” de Voldemars Dudums fueron los primeros “pajaros tuiteros”.

Es bien conocido que el término anglosajón tweet, cada vez más omnipresente, es una onomatopeya vinculada a la afinidad sonora con el gorjeo de un pájaro. No por nada Tweety (Piolín) es el nombre del canario más célebre de la historia. Sin embargo, valga la redundancia, ¿pueden los pájaros tuitear? ¡Pueden! A pesar del juego de palabras las aves también tuitean en el sentido más contemporáneo del término, es decir envían mensajes de 140 caracteres a través de la red de Twitter. Y como los pájaros, también las moscas y las plantas, a través de perfiles controlados por robot informáticos (bots), automatizan la tarea de difundir mensajes, no necesariamente comprensibles, en el marco de proyectos artísticos experimentales.

En la red social de Twitter podemos encontrar numerosos casos de robots tuiteros. Estas ‘aves 2.0’ se remontan a una iniciativa de Voldemars Dudums, un creador de Letonia que activó un perfil muy locuaz, asociado a un teclado al aire libre con pedacitos de tocino el lugar de teclas. A pesar de que a lo largo de casi dos años los pájaros silvestres que se acercaban para picotear difundieron involuntariamente algo como cuatro mil mensajes incomprensibles a través del perfil Hungry Birds, actualmente la página oficial es inoperativa. A la espera de que Dudums regrese con su esperado nuevo proyecto, es posible bucear por la memoria de la iniciativa gracias al mega archivo online Archive.org.

¿Pero qué tiene que ver todo esto con el arte? Nos lo preguntaron muchos lectores cuando publicamos Twitter Art y la pregunta se volvió obsesiva cuando el año pasado descubrimos que también el medio ambiente tuitea, que existen numerosas plantas activas en las redes sociales (Y ahora las plantas tuitean) y que también las moscas (Una colonia de moscas mantiene en vilo los twitteros) hacen lo propio, a través de una instalación de David Bowen, que le valió incluso uno de los prestigiosos premios que reparte el Ars Electronica Center de Linz, durante el festival homónimo.
Volviendo a la pregunta, de qué es lo que relaciona todo esto con el arte, no hay que olvidar el contexto de la creatividad relacionada con las nuevas tecnologías, así como las connotaciones metafóricas y la aproximación crítica que se desprende de unas creaciones de estas características. El arte no debería ser sólo un producto comercial. El proceso creativo surge como una reacción y una aproximación estética a realidades culturales y sociales a partir de soportes reales y también virtuales, ya que “el Arte es la adaptación por el hombre de la materia sensible o inteligible para un fin estético”, tal y como afirmaba el joven Stephen Dedalus, en el Retrato del artista adolescente de James Joyce.

Ahora mismo entre los artistas que investigan las posibilidades creativas de Twitter se encuentra Anthony Prestia de San Francisco, que ha creado cuatro diferentes perfiles para llevar a cabo otras tantas tareas creativas. Great Artist es un artista totalmente automatizado, que utiliza la aplicación Become a Great Artist in Just 10 Seconds programada por Michael Brough y Andi McClure, para crear cuatro veces al día un nuevo lienzo digital que difunde a través del perfil @greatartbot. Casi un juego de estrategia, Lights Out! es en palabras del propio Prestia, el primer juego gráfico en la plataforma de Twitter.

“Cloud tweets” de David Bowen y su peculiar investigación sobre el arte cinético.

Además de las moscas de Fly Colony, David Bowen dispone de una interesantísima instalación que transmite Tuits desde el cielo, ya que su Cloud Tweets convierte la bóveda celeste en un teclado virtual que hasta el momento ha llegado a difundir más de 85 mil mensajes.

ReCAPCHAT, un proyecto del artista francés Jimpunk es una irónica y minimalista performance participativa online a través de una simple interfaz Captcha, una de las ya populares herramientas que se utilizan como sistema de control para el spam. En reCAPCHAT, cuando el usuario teclea la palabra indicada por el programa, si no ha cometido errores, verá como su contribución textual se convierte ipso facto en un mensaje que el proyecto difunde en la homónima cuenta @reCAPCHAT, una ironía que apunta al alud de contenidos redundantes e innecesarios que circula hoy en día en las redes sociales.
Una reflexión que comparten también Joan Heemskerk y Dirk Paesmans, la pareja belga holandés pionera de la escena del net.art, mejor conocida como JODI, con su SK8MONKEYS ON TWITTER. Se trata de una instalación que permite al público practicar skating sobre planchas producidas a partir teclados inalámbricos que, conectados al respectivo perfil en la red de Twitter, envían al ciberespacio mensajes incomprensibles, siempre y cuando el skater, performer o visitante que sea, apriete inadvertidamente con el zapato la tecla ‘envío’.

Una reflexión sobre este tipo de proyectos artísticos no puede no sugerir el concepto de automatismo, acciones que se repiten en el tiempo de manera más menos regular o aleatorias, y se pueden también clasificar como respuestas cinéticas que toman forma en las redes sociales. Son proyectos que enlazan idealmente con el arte cinético, una disciplina que se remonta a los futuristas de comienzo del siglo pasado y a nombres célebres como Duchamp o Calder. Estos artistas tenían mucho que ver con la relación entre la obra y el espectador. En el arte cinético la búsqueda del movimiento utiliza todo tipo de recurso, desde la acción del viento o del agua a motores e impulsos electromagnéticos. A pesar de lo que digan los escépticos, tenemos la sensación de que Duchamp habría apreciado la relación formal y el resultado final de la interacción automatizada que se genera entre un lugar lejano y su reflejo a través de las redes sociales.

“William S. Burroughs at Brion Gysin’s, Paris”, October 1979 – photo © Udo Breger en la expo “The name is BURROUGHS – expanded media” ZKM (Karlsrhue).

Twitter está plagado de robots. Sin embargo no se trata de las tradicionales figuras antropomórficas, los bots son autómatas virtuales cuya naturaleza se compone de bits y funcionan como pequeños programas que automatizan sencillas tareas como enviar mensajes.
Cuando el ZKM de Karlsrhue (Alemania) realizó The name is BURROUGHS – expanded media, una muestra monográfica dedicada a Burroughs, tuvo una cierta popularidad en la red el @BurroughsBot, algo así como una presencia activa en Twitter en homenaje al padre de la beat generation. Con su presencia @BurroughsBot mantiene viva en la red la memoria del mítico escritor retwitteando inexorablemente todo mensaje que lleve en el cuerpo del texto la palabra Burroughs.

En la misma línea existen en Twitter muchos otros bots más o menos enigmáticos como el Art Critic Bot del creador francés Éric Maillet. Por definición un “generador de criticismo artístico”, este perfil de Twitter es un programa de inteligencia artificial que realiza bajo pedido un enunciado crítico aleatorio, mediante un software que analiza los diferentes estilos y autores y los remezcla para producir un texto que oscila entre lo probable y lo paródico. Disponible también como instalación, el Art Critic Bot se presenta en el marco de una muestra de obras de arte, donde sirve a los visitantes como guía y herramienta para la reflexión.

Enunciados entre lo probable y lo paródico de “Art Critic Bot”, Éric Maillet.

Para cerrar entre los bots más inquietantes hay que mencionar On Kawara, un homenaje al homónimo artista conceptual japonés. Se trata de un bot que desde el 15 de enero de 2009 repite inexorablemente una vez al día “I AM STILL ALIVE”, un mensaje que el verdadero artista japonés solía enviar a sus conocidos a través de un telegrama.

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