Mariposas digitales sobre Londres

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 23 de julio de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

“Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Al despertar ignoraba si era Chuang Tzu que había soñado que era una mariposa, o si era una mariposa que soñaba ser Chuang Tzu.”

Estos versos, sacados de la inolvidable Antología de la Literatura Fantástica, publicada en 1940 por Bioy Casares, Silvina Ocampo y Jorge Luis Borges, es lo primero que se nos ocurre delante de Wishing Wall, la nueva instalación interactiva que Mar Canet y Varvara Guljajeva acaban de estrenar en la Barbican Gallery de Londres. Wishing Wall, que se presenta en el marco de la monumental exposición Digital Revolution, es una obra zen e intimista, un generador de emociones que el público puede expresar libremente, compartiendo un deseo delante de un micrófono y viendo como su plegaria se convierte en una mariposa digital que acaba librándose en una gran pantalla.

A pesar del tema, la pieza no tiene nada que ver con el popular PostSecret y quizás sus raíces se encuentren más bien en obras de net.art tan célebres como I Confess de Group Z o Persistent Data Confidante de Paul Vanouse. Sin embargo, uno de los rasgos diferenciales de Wishing Wall es la voluntad de comprender cómo compartimos nuestros más íntimos deseos con los demás. “¿Qué pasaría si pudieras expresar un deseo en voz alta y verlo librarse mágicamente para que sea compartido con todo el mundo?”, se preguntan Canet y Guljajeva, que han desarrollado una compleja investigación sobre la interactividad y la participación del público en la génesis de una obra de arte.
Para convertir los deseos en mariposas, Wishing Wall utiliza el navegador Chrome y la tecnología de reconocimiento de voz de Google (Google Speech API). El sistema convierte visualmente las frases que el visitante pronuncia delante del micrófono de la instalación, en las líneas de texto que conforman el capullo de una mariposa.

A este punto tiene lugar una rápida metamorfosis y, mientras se desarrolla la mariposa definitiva, el público dispone todavía de unos instantes para extender las manos e interactuar con su criatura antes de que termine uniéndose al animado enjambre que revolotea en la pantalla de grandes dimensiones, que completa la instalación.
Los colores de las mariposas no aparecen de forma aleatoria, sino que siguen unas directivas precisas, basadas en el análisis de cada deseo formulado a partir de las ocho emociones primordiales, vinculadas a la tabla de colores de Robert Plutchik y las investigaciones del científico canadiense Saif Mohammad sobre el valor emocional de las palabras. “Queremos entender y visualizar el sentimiento detrás del deseo hablado. Dado que las mariposas son muy coloridas además de variadas, va a ser interesante aplicar sus atributos para la representación de los diferentes estados de ánimo”, explican Canet y Guljajeva.

“Wishing Wall” de Mar Canet y Varvara Guljajeva. Un generador de emociones en la Barbican Art Gallery de Londres. Fotos: Andrew Meredith.

Wishing Wall se exhibe hasta el 14 de septiembre en Digital Revolution, una de las más extensas exposiciones dedicadas al arte electrónico y digital, realizadas en el Reino Unido y quizás en el mundo. El evento reúne en la prestigiosa Barbican Gallery una amplísima selección de obras, que incluye desde los pioneros de la década de 1970, pasando por el arte electrónico y el net.art de los años heroicos (1995 – 2000) hasta la última generación de creadores. La Barbican International Enterprise, responsable de la concepción y el comisariado de la muestra, ha otorgado un especial énfasis a los artistas jóvenes, encargándoles varias obras especialmente para la ocasión, como el propio Wishing Wall.

Wishing Wall es la más reciente de una larga lista de colaboraciones entre los dos artistas afincados en Barcelona, actualmente la pareja del arte electrónico más internacional de nuestro país. Mar Canet (Barcelona, 1981) y Varvara Guljajeva (Tallin, 1984) empezaron el año siendo seleccionados por el Google Creative Lab, para desarrollar una de las obras inéditas destinadas a formar parte de Digital Revolution.

Con el objetivo de “inspirar los nuevos desarrolladores a través del arte”, Google ha puesto en marcha el proyecto DevArt (donde dev está por developers) para que los artistas seleccionados produzcan sus trabajos utilizando la tecnología y las herramientas de Google, en un proceso abierto donde todo se desarrolla bajo los ojos del público a través de Internet. De ese modo Canet y Guljajeva han compartido en tiempo real cada detalle y cada paso del proceso de creación de Wishing Wall: las audio guías, la evolución del proyecto y todo el código que permite su funcionamiento.

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Máquinas de papel

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 07 de julio de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

“Concertina” de Claudia González Godoy investiga la relación entre alta y baja tecnología con procedimientos artesanales.

Es un sintetizador electrónico, construido sobre una estructura de papel desplegable como si se tratara de un acordeón o un libro infantil. Parece una contradicción en términos y sin embargo Concertina: máquinas de papel, un proyecto que relaciona el libro de artista con la electrónica sonora y los mecanismos pop-up de la ingeniería en papel, lo hace posible. Concertina es un instrumento compuesto por un oscilador, un divisor de frecuencia y un secuenciador, creado por la artista y profesora chilena Claudia González Godoy, que ha conseguido materializar un objeto interactivo, integralmente construido con materiales conductivos como cintas, tintas, hilos y telas.

Concertina, cuyas medidas alcanzan unos 60 centímetros de diámetro por 35 centímetros de altura, al desplegarse se abre en cinco secciones, creando un volumen que es posible recorrer a 360º y que permite a una o más personas contemplar, escuchar, jugar y componer música. Evidentemente se trata un instrumento inspirado en la filosofía DIY (Do It Yourself, “hágalo usted mismo”), de corte totalmente artesanal y con claros matices didácticos y educativos. “Concertina nació como un proyecto de investigación, pero también tiene un potencial creativo enorme para ser empleado en un marco artístico”, explica al Silicio Claudia González Godoy, una artista y profesora de la Universidad de Chile que desde 2006 desarrolla una propuesta en torno a la noción de materialidad en los soportes tecnológicos, analógicos y digitales, trabajando la relación entre alta y baja tecnología con procedimientos artesanales.

“Una concertina es un tipo de instrumento de lengüeta libre, que funciona mediante un fuelle. Sin embargo en la ingeniería en papel indica un tipo de estructura de libro pop-up, que se abre y se despliega en 360º, lo cual permite contar historias por escenas o módulos narrativos, en cada uno de sus ángulos. Concertina: máquinas de papel se adapta a este formato tomando la forma y la estructura de un libro, cuyo desarrollo narrativo -dividido en cinco escenas- es la estructura modular de un sintetizador DIY analógico, compuesto por un clock, un secuenciador, un oscilador en cascada, una patchera y una salida de audio, inter-conectados entre sí a través de una cinta de cobre como material conductivo”, indica Claudia González Godoy, explicando que cada elemento del instrumento puede ser controlado por un usuario o interprete, ya sea sólo o interactuando en sincronía con otros tres.

Cada elemento del artefacto tiene una función distinta. “El papel del secuenciador es darle ritmo al sonido, armar patrones y jugar con las melodías que se puedan presentar en el momento”, indica la creadora. El oscilador en cascada es un generador de frecuencia compuesto por cuatro compuertas, que representa la voz de Concertina, ya que permite alterar el pitch del sintetizador, generando sonidos más graves o agudos. En cambio la patchera es un módulo que recibe la señal enviada por el oscilador en cascada y la divide en diferentes frecuencias, permitiendo generar y combinar diversos sonidos al mismo tiempo. “Para experimentar estos sonidos el interprete tiene que interconectar cables de un lado hacia el otro, de esta manera va generando un patch cord con los parámetros del sonido que se escucha”, concluye Claudia González Godoy, destacando que en el caso de Concertina los cables son en realidadcircuitos blandos” por estar hechos con papel y materiales inteligentes como hilos, telas, tintas y cintas conductivas.

“Concertina: máquinas de papel” es un sintetizador electrónico, construido sobre una estructura de papel desplegable como si se tratara de un acordeón o un libro infantil.

Como ganadora de una convocatoria de residencia artística, promovida por el Festival de la Imagen de Manizales en Colombia, Concertina: máquinas de papel se produjo entre abril y mayo de 2014 en la Imagoteca de la Universidad de Caldas en Manizales. Tras inaugurarse en la exhibición de Media Art del Festival de la Imagen, el proyecto se presentará después del verano en distintos eventos y festival internacionales.

Redes y sistemas vivos y ordenados

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 01 de julio de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

“RdEs”, una instalación instalación sonora y lumínica de Oscar Martín, profundiza en la investigación de la poética algorítmica y el estudio de los sistemas generativos.

¿Puede la materia inorgánica generar ritmos y secuencias ordenadas y sincronizadas? Contesta a la pregunta RdEs, una instalación sonora y lumínica de Oscar Martín, artista originario de Winterthur (Suiza), que el pasado 28 de junio ha inaugurado en Barcelona la galería Arte Aurora, un nuevo espacio consagrado a la creatividad contemporánea, impulsado por el artista y curador de origen mexicano Uxval Gochez. Para la ocasión Oscar Martín ha presentado la versión definitiva de RdEs, que profundiza en la investigación de la poética algorítmica y el estudio de los sistemas generativos.

La pieza, que se mantendrá a disposición del público hasta el 28 de julio, se parece mucho a un enjambre de dispositivos electrónicos interconectados. Además de generar sonidos y destellos luminosos, cada módulo tiene la posibilidad de comunicar su estado, influenciando la actividad de los elementos adyacentes. “El comportamiento no está secuenciado. Cada módulo tiene un algoritmo de afinidad, es decir cada partícula puede estar vibrando en diferentes estados de sonidos y luz y puede comunicar su estado a otras partículas influenciándolas y generando tendencias”, explica al Silicio Oscar Martín, artista, investigador y programador independiente, especializado en los sistemas generativos y caóticos aplicados al contexto artístico.

La sincronización es un fenómeno que sustenta los mismos fundamentos de la vida y podría incluso definirse una fuerza que se opone a la entropía y al desorden. En la naturaleza existen numerosos ejemplos que generan pautas y ritmos, desde la bioluminiscencia y las respuestas lumínicas de las luciérnagas, pasando por las contracciones generadas por las células cardiacas, el canto de los grillos o simplemente la coordinación de un aplauso, donde involuntariamente a partir de una cacofonía inicial el acto de un grupo de personas evoluciona rápidamente hacia un gesto colectivo y coordenado. Se trata de respuestas que tienden a generar un orden, como demostró también el artista catalán José Manuel Berenguer con la investigación que se plasmó en su instalación Luci, inspirada en el fenómeno lumínico de las luciérnagas de Kuala Selangor (Malaysia). “Luci ha sido todo un referente en España, para este campo de la investigación. Sin embargo RdEs está resuelta de otra manera, más inspirada en los modelos autómatas, que en los modelos biológicos que sustentan la obra de Berenguer”, indica Martín que suele vivir entre Barcelona y Berlín.


También activo bajo el pseudónimo noish, Oscar Martín ha presentado sus trabajos en numerosos festivales y eventos internacionales dedicados al arte y las nuevas tecnologías. Firme defensor del espíritu del código libre y el conocimiento compartido, ha colgado en su web a disposición de los internautas toda la información sobre la instalación RdEs, los esquemas y el código del software, que fue desarrollado en el entorno de programación de Arduino.
“No es que se haya descubierto ahora algo nuevo. La filosofía del open source siempre ha estado ahí. El desarrollo de la humanidad siempre se ha asentado en el compartir el conocimiento, sólo en el último siglo se ha intentado privatizar este espacio del saber común”, asegura el artista.

“RdEs” detalle: cada módulo tiene la posibilidad de comunicar su estado, influenciando la actividad de los elementos adyacentes.

RdEs, que ha sido financiada por la Fundación Phonos y la Universidad Pompeu Fabra, con el apoyo del centro de producción de arte multimedia Hangar de Barcelona, se presentó como prototipo en la edición 2013 del Market Lab, el espacio expositivo de Sónar +D, el encuentro internacional sobre creatividad y tecnología, organizado en el marco de Sónar, el Festival Internacional de Música Avanzada y New Media Art de Barcelona. “Nos pareció que el montaje resultaba marginal, por eso a través de esta presentación en la galería, que es un espacio mucho más apropiado, hemos hecho lo posible por hacer justicia a la instalación, transmitiendo correctamente sus fundamentos, que van mucho más allá de la plástica de sus emisiones sónicas y lumínicas”, afirma el galerista Uxval Gochez, destacando también la producción del vídeo que pone de manifiesto el corpus teórico que envuelve la pieza.

“He escogido esta obras para inaugurar la galería porque básicamente se trata de módulos que contienen la misma programación, pero que en conjunto crean patrones más sofisticados y complejos de comportamiento, lo cual me pareció perfecto para esta primera salida pública, aunque la galería está operando en la sombra ya desde enero”, explica Gochez, jugando con la metáfora de la red al mismo tiempo fundamento de la instalación de Martín y de los objetivos de la galería Arte Aurora, este nuevo espacio de Barcelona enfocado al arte multimedia, la robótica y lo interactivo y por ello mismo tan necesario. Después de RdEs, a partir de agosto la programación proseguirá con sendas exposiciones de los japoneses Kanno y Yamaguchi y los mexicanos Víctor Gochez y Ricardo Milla, todos artistas representados por la galería.

El retrato en la era digital

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 23 de junio de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

“Hyportraits” de John y Daniel Giraldo en el Market Lab de Sónar 2014.

El retrato, una de las primeras manifestaciones creativas universales, recorre la historia del arte a través de las épocas, las técnicas y los movimientos. No extraña por tanto que en esta era de triunfo tecnológico narcisista asuma nuevas formas y ofrezca inéditas percepciones. Lo demuestra el proyecto de investigación Hyportraits, una instalación interactiva que propone reflexionar sobre el fenómeno de la creación colectiva y a la vez explorar el papel del retrato en la sociedad contemporánea. Concebido por los hermanos colombianos John y Daniel Giraldo, Hyportraits se presentó en el Market Lab, el espacio expositivo de Sónar +D, el encuentro internacional sobre creatividad y tecnología, organizado en el marco de Sónar, el Festival Internacional de Música Avanzada y New Media Art, que entre el 12 y el 14 de junio celebró su 21ª edición en Barcelona.

Hyportraits, una suerte de experimento social que conecta rostros de desconocidos y crea nuevas identidades virtuales, es un ejercicio de creación visual que demuestra cómo el papel de la imagen está cambiando para adaptarse a los retos de una sociedad de la información altamente informatizada. “El retrato ya no es sólo una imagen que captura la esencia de un individuo un instante determinado en el tiempo, sino por el contrario es un complejo sistema visual que puede transformarse en tiempo real y evolucionar para crear infinitas posibilidades, adaptarse a las diferentes necesidades del entorno de un individuo y ser un complejo sistema portador de información”, explica al Silicio John Giraldo, un artista originario de Bogotá, que ha desarrollado el proyecto conjuntamente con su hermano Daniel, como proyecto final del Máster de Interacción Avanzada del Instituto de Arquitectura Avanzada (IACC) de Barcelona, dirigido por Carlos Gómez y Xavi Gonzalez.

“Hyportraits” en el Market Lab, el espacio expositivo de Sónar +D.

La instalación se plasma en un dispositivo dotado de dos lienzos vacíos, equipados con una cámara que captura simultáneamente el rostro de dos participantes. “Hyportraits propone al público cuestionarse sobre el hecho de que su identidad sea compartida por otro individuo y que este juegue al mismo tiempo el papel de observado y observador. Hyportraits es un ejercicio de creación mutua, donde dos personas desconocidas se unen en un instante determinado y trabajan juntas para producir un resultado visual inesperado”, indican John y Daniel Giraldo, cuyo dispositivo captura la información relativa al color, la iluminación y el contraste del rostro de cada individuo. Sucesivamente a través de un algoritmo se definen secuencias de puntos que se conectan de forma triangular para encontrar similitudes entre las dos imágenes y tratar de unirlas para crear un único rostro. “Elegimos emplear un sistema de triangulación, porque nos parecía interesante que un resultado basado en la geometría permitiera una mirada más abstracta sobre el fenómeno de la creación del retrato”, matizan los jóvenes artistas, explicando que al tratarse de un proceso computacional, la representación visual podría ser cualquiera, ya que la elección del algoritmo empleado es una decisión netamente estética.

“Hyportraits” de John y Daniel Giraldo. Una selección de retratos generados en Sónar +D 2014.

“El retrato es un complejo ejercicio visual que tiene un impacto muy importante en el desarrollo de nuestra cultura, tal y como hemos visto a través de la historia. Por eso nos sentimos tan atraídos por sus potencialidades y queremos explorarlo desde la perspectiva que ofrecen las nuevas tecnologías”, aseguran John y Daniel Giraldo que tuvieron una formación clásica en Bellas Artes. Los dos hermanos están convencidos de que los sistemas tecnológicos aplicados a la investigación del rostro constituyen también un reto social y contribuyen con nuevas aportaciones al debate sobre la privacidad de la información y sus límites.

John y Daniel Giraldo, creadores de “Hyportraits”.

Considerando la difusión de dispositivos, hasta hace poco de ciencia ficción, como las Google Glass, que permiten mezclar la realidad virtual con nuestro entorno se pueden preconizar inéditas aplicaciones del arte del retrato (un rostro en la calle no será tan solo una cara desconocida). “Cuando miremos a otros individuos no veremos sólo su rostro, sino que podremos visualizar toda la información que la persona esté proyectando. De ese modo resulta legítimo pensar que si seremos paquetes de datos legibles por estos dispositivos y nuestro rostro será la interfaz para hacerlo, también nuestra información estará más expuesta. Por tanto es necesario pensar que el uso de los datos en nuestro rostro también puede trabajar en función de la privacidad y proteger nuestra información”, añaden los artistas, anticipando un futuro donde usaremos el rostro para ser muchos individuos en la hyper-realidad o para ocultarnos y protegernos de ella. “Como humanos y ciudadanos digitales estamos en constante evolución, así que nuestra representación visual debe tener esa misma cualidad: ser evolutiva y capaz de cambiar en tiempo real, ofreciendo infinitas posibilidades y eso con las herramientas que tenemos hoy en día es posible”, concluyen John y Daniel Giraldo.

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Complementos lúdicos y educativos para nativos digitales

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 02 de junio de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

“Buildasound” de Mónica Rikić, un juego infantil interactivo basado en un sistema de recompensas sonoras.

Les llamamos nativos digitales, pero no es sólo por tener sus perfiles en las redes sociales rebosantes de selfies. Los niños y adolescentes del siglo XXI pueden hacer mucho más. Por ejemplo, aprender con la música y programar con código informático, gracias a las investigaciones que la artista multimedia Mónica Rikić Fusté (Barcelona 1986) ha plasmado en su proyecto Buildasound, un juego infantil de construcción de sonidos a partir de unos grandes cubos de espuma.
Concebido como una herramienta lúdica y educativa, Buildasound es un puzzle tridimensional que permite crear composiciones visuales y lograr nuevos efectos sonoros, sin ningún conocimiento específico. En continua evolución desde que fue creado en el marco del Master en Artes Digitales de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, Buildasound ha participado en numerosos festivales internacionales de arte electrónico y ahora acaba de aterrizar en el Ars Electronica Center de Linz, el sueño de cualquier artista relacionado con los nuevos medios. La obra, que se quedará en el prestigioso centro austriaco por lo menos un año, ha sido escogida para la sección Soundlab de la exposición permanente, donde estará a disposición para visitas escolares guiadas y pequeños talleres.

Buildasound proporciona a los niños la oportunidad de jugar y aprender con las formas y los sonidos, a través de 25 cubos de espuma. Se trata de objetos interactivos y entretenidos, que ofrecen un acercamiento seguro y exento de peligros a la tecnología, basado en un sistema de recompensas sonoras que no plantean a los pequeños usuarios objetivos como ganar o perder. “Me interesa la idea del juego como obra de arte y el jugar como experiencia creativa, que utilizo como una herramienta más para poder acercar el público al arte. Es importante que se reduzca la distancia entre el espectador y la obra para conseguir que se valoren más las creaciones de este tipo y que la gente quiera disfrutar de ellas cuando le sea posible”, explica al Silicio Mónica Rikić que estudió Bellas Artes en la Universidad de Barcelona y aprendió programación y el uso de los microcontroladores en el Master en Artes Digitales de la Universidad Pompeu Fabra.

Buildasound reúne tres juegos distintos y relacionados con las tres caras coloreadas de los cubos que es necesario combinar para materializar figuras o crear dibujos. Estas composiciones son interpretadas por el sistema a través de las tres caras restantes de los cubos, que disponen de un código de reconocimiento destinado a ser leído por una cámara y enviado a una computadora. “Una vez que el ordenador recibe la imagen envía una señal al software que lo traduce en un sonido”, indica Rikić, que ha construido su proyecto con Pure Data, Processing y Reactivision, una aplicación desarrollada por Martin Kaltenbrunner y Ross Bencina para Reactable, el célebre instrumento musical interactivo creado por el Music Technology Group de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

“Buildasound” en la exposición permanente del Ars Electronica Center de Linz.

Más allá del prestigio de haber sido elegido para formar parte de la colección permanente del Ars Electronica Center, Buildasound, que ha sido desde el comienzo un trabajo en proceso, va a aprovechar la oportunidad para evolucionar hacia nuevas aplicaciones. Mónica Rikić, que quiere convertirlo en una herramienta de aprendizaje para muchos ámbitos, desde la programación hasta la lengua o las matemáticas, ha planteado dos vías de desarrollo: una adaptación concebida para el hogar, basada en una aplicación móvil y una versión más flexible para museos y colegios, a modo de herramienta configurable para poder asociar cubos y sonidos en base a las necesidades de cada centro. Por ello esta semana acaba de lanzar una campaña de crowdfunding en la red para continuar desarrollando el proyecto.

Especialmente interesada en el uso de sistemas interactivos para enseñar a los niños conceptos básicos de programación, Rikić organiza con Joana Moll Pequeños Robots, unos talleres cuyo objetivo es acercar la tecnología al público no especializado y en particular a los niños, para que puedan descubrir nuevos caminos y posibilidades de creación. “El taller consiste en crear pequeños robots a partir de material reciclado combinando nuevas tecnologías y materiales artesanales o cotidianos para que el espectador pierda el miedo a experimentar y crear”, explica Rikić, que en julio dejará Barcelona para trasladarse con su Buildasound en la Queensland University of Technology (QUT) de Brisbane (Australia) que le ha concedido una residencia artística, en el marco del programa European Media Artists in Residence Exchange.
En Australia, a lo largo de dos meses y a través de talleres con niños, adolescentes y público en general, Rikić dará forma a Buildacode, una herramienta interactiva para que cualquiera y ante todos los niños puedan aprender conceptos básicos de programación.

El código informático es un lenguaje artístico muy potente”, asegura la artista que esta semana (5-7 de Junio) participa en la Muestra Sonora y Visual del Convent de Sant Agustí de Barcelona, donde presenta Cup Coder y Jump, dos trabajos desarrollados junto con Lucía Seguramente para Hightech Rupestre, un proyecto artístico basado en productos artesanales, de bajo nivel tecnológico.