Complementos lúdicos y educativos para nativos digitales

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 02 de junio de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

“Buildasound” de Mónica Rikić, un juego infantil interactivo basado en un sistema de recompensas sonoras.

Les llamamos nativos digitales, pero no es sólo por tener sus perfiles en las redes sociales rebosantes de selfies. Los niños y adolescentes del siglo XXI pueden hacer mucho más. Por ejemplo, aprender con la música y programar con código informático, gracias a las investigaciones que la artista multimedia Mónica Rikić Fusté (Barcelona 1986) ha plasmado en su proyecto Buildasound, un juego infantil de construcción de sonidos a partir de unos grandes cubos de espuma.
Concebido como una herramienta lúdica y educativa, Buildasound es un puzzle tridimensional que permite crear composiciones visuales y lograr nuevos efectos sonoros, sin ningún conocimiento específico. En continua evolución desde que fue creado en el marco del Master en Artes Digitales de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, Buildasound ha participado en numerosos festivales internacionales de arte electrónico y ahora acaba de aterrizar en el Ars Electronica Center de Linz, el sueño de cualquier artista relacionado con los nuevos medios. La obra, que se quedará en el prestigioso centro austriaco por lo menos un año, ha sido escogida para la sección Soundlab de la exposición permanente, donde estará a disposición para visitas escolares guiadas y pequeños talleres.

Buildasound proporciona a los niños la oportunidad de jugar y aprender con las formas y los sonidos, a través de 25 cubos de espuma. Se trata de objetos interactivos y entretenidos, que ofrecen un acercamiento seguro y exento de peligros a la tecnología, basado en un sistema de recompensas sonoras que no plantean a los pequeños usuarios objetivos como ganar o perder. “Me interesa la idea del juego como obra de arte y el jugar como experiencia creativa, que utilizo como una herramienta más para poder acercar el público al arte. Es importante que se reduzca la distancia entre el espectador y la obra para conseguir que se valoren más las creaciones de este tipo y que la gente quiera disfrutar de ellas cuando le sea posible”, explica al Silicio Mónica Rikić que estudió Bellas Artes en la Universidad de Barcelona y aprendió programación y el uso de los microcontroladores en el Master en Artes Digitales de la Universidad Pompeu Fabra.

Buildasound reúne tres juegos distintos y relacionados con las tres caras coloreadas de los cubos que es necesario combinar para materializar figuras o crear dibujos. Estas composiciones son interpretadas por el sistema a través de las tres caras restantes de los cubos, que disponen de un código de reconocimiento destinado a ser leído por una cámara y enviado a una computadora. “Una vez que el ordenador recibe la imagen envía una señal al software que lo traduce en un sonido”, indica Rikić, que ha construido su proyecto con Pure Data, Processing y Reactivision, una aplicación desarrollada por Martin Kaltenbrunner y Ross Bencina para Reactable, el célebre instrumento musical interactivo creado por el Music Technology Group de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

“Buildasound” en la exposición permanente del Ars Electronica Center de Linz.

Más allá del prestigio de haber sido elegido para formar parte de la colección permanente del Ars Electronica Center, Buildasound, que ha sido desde el comienzo un trabajo en proceso, va a aprovechar la oportunidad para evolucionar hacia nuevas aplicaciones. Mónica Rikić, que quiere convertirlo en una herramienta de aprendizaje para muchos ámbitos, desde la programación hasta la lengua o las matemáticas, ha planteado dos vías de desarrollo: una adaptación concebida para el hogar, basada en una aplicación móvil y una versión más flexible para museos y colegios, a modo de herramienta configurable para poder asociar cubos y sonidos en base a las necesidades de cada centro. Por ello esta semana acaba de lanzar una campaña de crowdfunding en la red para continuar desarrollando el proyecto.

Especialmente interesada en el uso de sistemas interactivos para enseñar a los niños conceptos básicos de programación, Rikić organiza con Joana Moll Pequeños Robots, unos talleres cuyo objetivo es acercar la tecnología al público no especializado y en particular a los niños, para que puedan descubrir nuevos caminos y posibilidades de creación. “El taller consiste en crear pequeños robots a partir de material reciclado combinando nuevas tecnologías y materiales artesanales o cotidianos para que el espectador pierda el miedo a experimentar y crear”, explica Rikić, que en julio dejará Barcelona para trasladarse con su Buildasound en la Queensland University of Technology (QUT) de Brisbane (Australia) que le ha concedido una residencia artística, en el marco del programa European Media Artists in Residence Exchange.
En Australia, a lo largo de dos meses y a través de talleres con niños, adolescentes y público en general, Rikić dará forma a Buildacode, una herramienta interactiva para que cualquiera y ante todos los niños puedan aprender conceptos básicos de programación.

El código informático es un lenguaje artístico muy potente”, asegura la artista que esta semana (5-7 de Junio) participa en la Muestra Sonora y Visual del Convent de Sant Agustí de Barcelona, donde presenta Cup Coder y Jump, dos trabajos desarrollados junto con Lucía Seguramente para Hightech Rupestre, un proyecto artístico basado en productos artesanales, de bajo nivel tecnológico.

¿A qué saben las nubes en Madrid?

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 07 de abril de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

“Smog Tasting” de The Center for Genomic Gastronomy, una siniestra colección de merengues con sabor a aire contaminado.

¿Quién se comería una clara de huevo montada a punto nieve con sabor a contaminación atmosférica? ¿Quién tendría el valor de probar una salsa, si supiera que ha sido creada a partir de una mutación genética inducida por radiaciones? Sin embargo se trata de alimentos que incautamente comemos cada día. Lo asegura The Center for Genomic Gastronomy, un colectivo artístico que investiga el uso de las biotecnologías en el campo de la alimentación. Algunos de sus proyectos más recientes se exhiben en el Espacio Fundación Telefónica de Madrid, en el marco de Premios VIDA 15.0, una muestra que celebra los 15 años del certamen homónimo (VIDA), el prestigioso concurso internacional de proyectos artísticos, realizados con tecnologías y conceptos de vida artificial, concebido en 1998 por el artista Rafael Lozano-Hemmer y organizado por Fundación Telefónica.

The Center for Genomic Gastronomy es un proyecto sobre gastronomía genómica iniciado en 2011, que pretende ayudar a comprender mejor la alimentación en el contexto de la cultura actual, las nuevas tecnologías de la vida y la ecología”, explican sus fundadores Cat Kramer y Zack Denfeld. Sus iniciativas alternan presentaciones, talleres para todos los públicos e instalaciones artísticas, cuyo común denominador es la voluntad de hablar de gastronomía desde una perspectiva creativa. Sus actuaciones más celebradas suelen ser las exposiciones comestibles y unas sorprendentes experiencias gastronómicas que combinan la degustación de smog de diversas ciudades con la preparación de sushi fluorescente.

Zack Denfeld y Cat Kramer, fundadores de The Center for Genomic Gastronomy.

Smog Tasting utiliza claras de huevo montadas a punto de nieve y enriquecidas con los humos de la contaminación urbana, para dar forma a una siniestra colección de merengues con sabor a aire contaminado de diferentes lugares del mundo. “Las espumas de huevo se componen hasta un 90% de aire y la preparación hace que las partículas atmosféricas como los metales pesados y compuestos orgánicos volátiles, queden atrapados en la masa”, explican Kramer y Denfeld. Una de sus máximas aspiraciones es tomar una instantánea de la calidad del aire en cualquier lugar para servirla a los políticos o dueños de negocios como prueba de la calidad del aire en su área.

Sus presentaciones públicas sueles ser verdaderas puestas en escena, donde los comensales disfrutan de una experiencia culinaria alternativa y educativa, a través de una exposición comestible que denuncia las peligrosas manipulaciones de lo que estamos comiendo cada día.
Hay platos históricos como el Vegan Ortolan, una versión libre de animales del Ortolan, quizás uno de los platos más crueles que se hayan inventado, que se come con una servilleta sobre la cabeza, para ocultar el rostro de la mirada de Dios mientras se saborea el pobre pajarito. Este antiguo plato francés, celebrado en la película danesa El Festín de Babette y actualmente prohibido, tiene como desafortunada victima la Emberiza hortulana, un pequeño pájaro cantor engordado a la fuerza.
Vegetarian Bouillabaisse es una sopa de pescado que se inspira en el Fish Tomato, una variedad de tomate transgénico resistente al frio, producido por la compañía DNA Plant Technology, combinando su ADN con los genes de un lenguado americano (Pseudopleuronectes americanus), que afortunadamente nunca se llegó a comercializar.

En cambio Glowing Sushi es un plato que otorga un uso inesperado al primer animal genéticamente modificado que se puede comprar en el mercado. El proyecto, que denuncia la introducción de elementos genéticamente modificados en la vida cotidiana, es protagonizado por el GloFish®, un pez cebra fluorescente, patentado por Yorktown Technologies, que pese a no haber sido creado para uso alimentar, está disponible para ser vendido como mascota. “Si desea conseguir un sushi que brille en la oscuridad, tendrá que congelar el GloFish®, sino al cocinarlo perderá sus características”, explican Cat Kramer y Zack Denfeld, animando los lectores a realizar en su casa el sushi fluorescente con el GloFish®.

El menú se completa con aromas y condimentos, como la salsa de barbacoa Cobalt 60 Sauce, realizada a partir de mutaciones surgidas exponiendo los vegetales a las radiaciones. “Se trata de una tecnología agrícola que ha proliferado en todo el mundo desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Durante más de 60 años, los científicos de los seis continentes han expuesto plantas y semillas a la radiación y a los productos químicos, con el fin de inducir mutaciones aleatorias y encontrar atributos deseables para mejorar una cepa original”, indican los artistas denunciando que hasta ahora han sido registradas más de 2.500 variedades de cultivos mutantes.

En la misma línea de Cobalt 60 Sauce, el Mutagenic Mist es una instalación que expone el espectador a una emisión de vapor aromático con forma de nube nuclear, para recordar a los visitantes que uno de los aromas de menta más célebres del mundo, el Todd’s Mitcham Peppermint, ha sido realizado en la década de 1970 y comercializado a partir de la selección de una planta de menta “mejorada” con radiaciones

Los vídeos de las acciones de The Center for Genomic Gastronomy, galardonado con el Premio Especial del Público en la última edición del los premios VIDA, se podrán ver hasta el 20 de abril en la muestra Premios VIDA 15.0.
El Premio Especial del Público, estrenado en la última edición del certamen, ha sido otorgado por el público con una votación llevada a cabo a través de la página de Facebook del concurso. “Estas nuevas iniciativas demuestran la voluntad de abrir los premios a las dinámicas actuales involucrando las redes sociales”, concluye Mónica Bello, directora de VIDA.

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¿Qué hora es? ¡Es la hora del arte!

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 24 de marzo de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

“Everything always everywhere.com” de Rafaël Rozendaal en “FULL SCREEN”. Foto cortesía Xpo Gallery: Vincianne Verguethen.

El chascarrillo se iba difundiendo como un mantra entre el público que abarrotaba la Xpo Gallery de París el día de la inauguración de FULL SCREEN, la más reciente provocación del artista, activista y comisario alemán Aram Bartholl: una exposición colectiva que plantea el fin de la pantalla como la hemos conocida hasta ahora.
Vídeos, animaciones y proyectos de net.art, en total 12 obras de artistas tan célebres como el mismísimo Ai Weiwei y jóvenes creadores reconocidos como Evan Roth y Rafaël Rozendaal, se exponen simultáneamente en una pantalla desmesuradamente grande y en unos relojes inteligentes (smartwatch) que los visitantes puede llevar en la muñeca.

“Cada obra se presenta de forma independiente en un reloj de pulsera y al mismo tiempo todas las 12 piezas se alternan por dos minutos en una pantalla de grandes dimensiones”, explica al Silicio Aram Bartholl, para justificar su bizarra puesta en escena. La protagonizan unos relojes que han perdido su función originaria y que pese a ser de última generación, parecen anticuados por su tamaño y una pantalla gigante de diez metros de largo, apoyada en el suelo de la Xpo Gallery, que con sus dimensiones exageradas llega a crear un efecto pixelado en el que prácticamente se pierde la calidad y la definición de la imagen.
“Las pantallas desaparecerán pronto como objetos físicos para ser reemplazadas por una luz láser proyectada directamente en la retina del ojo. Los píxeles hacinados en un rectángulo serán historia igual como la pintura al óleo es historia al día de hoy”, indica Bartholl, que ha realizado una selección de obras audiovisuales originariamente concebidas para soportes y presentaciones distintas de la pantalla tradicional.

Entre los 12 participantes de FULL SCREEN, la estrella internacional es el artista y disidente chino Ai Weiwei, un creador que se ha enfrentado al silencio y la censura que le imponía gobierno chino armado del enorme eco que le podía ofrecer una plataforma como Internet. Una cuenta en Twitter con más de 240.000 seguidores y sendos proyectos en la red como la WeiweiCam o Moon, realizados con la colaboración de Ólafur Elíasson, demuestran hasta qué punto Ai Weiwei utiliza la red. En la Xpo Gallery el artista presenta Dumbass, un vídeo musical de cinco minutos de duración que ha tenido una fuerte repercusión en YouTube, creado en colaboración con el músico Zuoxiao Zuzhou. Dumbass es uno de los temas que componen el álbum The Divine Comedy, que se publicó para celebrar el segundo aniversario de la liberación de Weiwei después de 81 días de reclusión.

Entre las demás obras, todas más estrechamente relacionadas con el medio digital, destacan propuestas muy logradas como el reloj de arena digital de Vincent Broquaire. Minute after minute escenifica unas animaciones digitales que cuestionan como nos enfrentamos a los dispositivos electrónicos y el significado del tiempo y la materia cuando se trabaja con soportes digitales. Es un reloj también Sémantique du présent non exhaustif de Paul Souviron, donde la manecillas han sido sustituidas por símbolos religiosos y emblemas de sociedades secretas.

Conocida por sus performances en la red, delante de una webcam, que recuerdan los trabajos de Alex Bag y Pipilotti Rist, la californiana Petra Cortright presenta Buggin out, un vídeo de solo dos minutos, “porque –afirma ella– nadie aguanta más que eso”. En Buggin out como de costumbre, actúa dejándose mirar, coqueteando con el espectador y manipulando su imagen modificando el tamaño de sus ojos en tiempo real como si fuera un dibujo manga o un lienzo de Margaret Keane.

“The Sleeping Sunset” de Constant Dullart. Foto cortesía Xpo Gallery: Vincianne Verguethen.

El net.artista francés Constant Dullart participa con una animación inspirada en su proyecto para la web The Sleeping Internet, donde el buscador de Google oscura rítmicamente la navegación simulando el proceso de pausa de un ordenador Apple. En The Sleeping Sunset sucede lo mismo a partir de una imagen que ha circulado en las redes sociales y los medios de comunicación el pasado mes de enero y que finalmente ha resultado ser falsa. Esta imagen logró dar a conocer de manera viral que el gobierno chino hacía frente a la espesa capa de contaminación de Pekín permitiendo ver a sus ciudadanos los amaneceres en una pantalla gigante en la plaza Tiananmen.

“Aztec Ballad” de Raquel Meyersen en “FULL SCREEN”. Foto cortesía Xpo Gallery: Vincianne Verguethen.

 

“La reciente evolución de las tecnologías informáticas sugiere una inminente extinción de las tradicionales pantallas físicas, poniendo de relieve la necesidad de dar una respuesta a cómo se presentarán en el futuro las obras concebidas para ser proyectadas”, reflexiona Bartholl, un artista que lleva ya una década rompiendo esquemas con sus exposiciones alternativas. Desde que descubrió lo interesante que podía ser empotrar una memoria USB en una pared, se ha dado a conocer por curiosas iniciativas como los DVD Dead Drop, exposiciones para llevar que el público podía conseguir introduciendo un DVD virgen en una grabadora empotrada en una pared del Museum of the Moving Image de Nueva York o los Speed Show, exhibiciones extemporáneas de net.art en cibercafés que duraban menos de un día o la controvertida muestra de 2013 con obras de net.art offline, en la misma Xpo Gallery de París.

“Everything always everywhere.com” de Rafaël Rozendaal en una pantalla gigante. Foto cortesía Xpo Gallery: Vincianne Verguethen.

Entre los artistas más conocidos de FULL SCREEN no podía faltar el ubicuo Rafaël Rozendaal con everything always everywhere.com, una de sus típicas páginas web abstractas y coloreadas. Falta poco para que Rozendaal alcance los 100 ejemplares de su numerosa y afortunada serie de piezas sencillas y eficaces, que luego vende como si se tratara de lienzos digitales en la red.

Evan Roth regresa con un nuevo proyecto de net.art, que cuestiona las leyes estadounidenses creadas para proteger el derecho de autor hasta 70 años después de la muerte de un creador. En christopher-george-latore-wallace.com, Roth presenta un reloj de cuenta atrás del tiempo, para poner en evidencia que el trabajo artístico del rapero Christopher George Latore Wallace, conocido como The Notorious BIG, no será del dominio público antes de 2067. Este proyecto pone en tela de juicio las leyes del derecho de copia, que protegen exclusivamente la industria musical y al día de hoy resultan obsoletas, aún más teniendo en cuenta que la cultura de la remezcla fue inventada por la propia escena rap.

“Obras para llevar” en “FULL SCREEN” (Paul Souviron, Sara Ludy y Jennifer Chan). Foto cortesía Xpo Gallery: Vincianne Verguethen.

La selección se completa con propuestas de Jennifer Chan, Oliver Laric, Sara Ludy, Raquel Meyers y Addie Wagenknecht, que sorprenden por su puesta en escena, ya que no suele ser habitual ver el público mirar una obra en un reloj de pulsera. “Vamos a celebrar las buenas y viejas pantallas mientras aún las tenemos. Perdone, pero ¿sabe qué hora es?”, concluye Bartholl.

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Trotamundos digitales

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 17 de marzo de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

“Do Not Use As Art” un viaje iconoclasta de Frére Reinert. “GBB@SF” el Golden Gate de San Francisco.

Quizás sea verdad que el arte está en todos lados y tan solo hace falta un ojo experto para enmarcar un detalle y elevarlo al rango de obra de arte. De hecho esto es lo que hace Frére Reinert (1973), un artista franco holandés que se define un GoogleTrotter. Fascinado por la plataforma online de Google Earth, Reinert lleva años buceando en la red, para capturar las imágenes de los “bodegones digitales de Google Earth” y dar forma a su personal galería de instantáneas surrealistas y desestructuradas.

 

“Do Not Use As Art” de Frére Reinert.

Reinert lleva tres años trabajando los errores visuales (glitchs), los fallos informáticos y la realidad alternativa que proporciona Google Earth, generando un peculiar imaginario que luego difunde a través de Do Not Use As Art, la pagina en Facebook que le dio a conocer. “Utilizo el teclado y el ratón para generar incidentes y percibir la emoción de estar capturando una instantánea como un verdadero fotógrafo”, afirma el artista, explicando cómo ha ido desarrollando sus técnicas de intervención y subrayando que no realiza nunca ningún tipo de manipulación posterior o retoque digital de las imagenes captadas.
Desde los edificios desestructurados, las carreteras imposibles y las arquitecturas embravecidas, que protagonizan las intervenciones de Reinert, se puede percibir la magnitud de una investigación que le ha llevado a las antípodas del mundo. A pesar de atreverse incluso a intervenir la misma superficie del planeta Marte, el lugar donde mejor se exprime la creatividad de Reinert es el entorno urbano y el sutil punto de conjunción entre el mundo físico y el mundo virtual. En series como Google Street Glitch o GBB@SF, realizada en el Golden Gate de San Francisco, Reinert llega a definir verdaderas realidades ficticias en las que el mundo físico se desestructura para difuminarse en su equivalente digital.

“Google Street Glitch” desde “Do Not Use As Art” de Frére Reinert.

“Estoy llevando a cabo un viaje iconoclasta en un entorno mental experimental. Necesitaba investigar la relación entre el arte y algunos conceptos metafísicos”, declara al Silicio, Frére Reinert. Es su forma de definir las incongruentes imágenes, extrapoladas de Google Earth, que ha popularizado a través de Do Not Use As Art. “Elegí el nombre Do Not Use As Art para cuestionar la naturaleza del significado de arte y la forma en qué hacemos uso del mismo. Do Not Use As Art es un manifiesto, un proceso, una práctica, un concepto, un mantra, una terapia, un trabajo, un eslogan, un nombre de dominio, una marca, una exposición y el título un libro”, explica Frére Reinert, cuyo nombre es también un apodo que le permite experimentar con el medio digital dejando atrás su verdadera identidad y su trayectoria en el mundo de las artes plásticas más clásicas.

“Asphalt” de Frére Reinert: “…me gusta explorar el mundo como si se tratara de un ready-made”.

“Me considero un artista experimental pero no en lo formal, más bien se trata de una actitud. A finales del siglo XX, después de experimentar con pintura, collage, vídeo e instalaciones, empecé a considerarme un artista post-media y decidí distanciarme del mundo del arte tradicional”, indica Reinert, recordando su época de exposiciones en galerías, centros de arte y demás espacios físicos tradicionales. “Siempre me he encontrado bien en este ámbito, pero ahora mi corazón y mi mente están atrapados por las actividades en Internet”, asegura, afirmando que a pesar de todo no descarta regresar algún día a lo analógico.

“Quise desvincularme totalmente del mundo del arte oficial, dando vida a un proyecto diferente bajo pseudónimo, por dos motivos principales. En primer lugar, iba buscando este tipo de sensación de libertad, de ser y no ser. La segunda razón es un tipo de juego privado entre mí y la historia del arte, para ver qué es lo que realmente tomará relevo y perdurará en el futuro”, explica Reinert, que hace tres años descubrió la escena artística surgida en las redes sociales, a través de páginas como Facebook.

“Me gusta explorar el mundo como si se tratara de un ready-made e investigar los paradigmas invisibles que emergen de la forma en que Google Earth pretende representarlo. Como mundo virtual, Google Earth es el resultado final de mi investigación fotográfica, pero un mundo virtual es un mundo muerto, un simulacro y la caza a las imágenes que realizo es una simulación de la vida, así como lo es el arte”, concluye el artista.

“Do Not Use As Art” de Frére Reinert.

Frére Reinert no es un caso aislado. A lo largo de los años hemos descubiertos muchos GoogleTrotters, artistas fascinados por los recursos visuales que pueden ofrecer las plataformas online del gigante de los buscadores. Sin ir más lejos hace un par de años en el Silicio escribimos sobre el artista americano Clement Valla y su peculiar colección de lienzos titulada Postcards from Google Earth, que definió “extraños momentos en los que la ilusión de la representación perfecta de la superficie de la tierra parece romperse”.
No hay que olvidar también los trabajos de artistas y fotógrafos célebres como Michael Wolf y Jon Rafman, representantes de primera fila de una tendencia que se ha dado en denominar post-fotografía, que han encontrado una original manera de revitalizar su profesión de foto reporteros gracias a Internet.

Carlo Zanni paseando su perro en “Self Portrait With Dog” (2008).

Quizás lo más fascinante y sorprendente de los últimos años hayan sido los encuentros protagonizados en Google Street View por distintos artistas y protagonistas de la actual escena new media. Si por un lado esta plataforma en Internet es como muchos denuncian una intromisión en la vida privada de la gente, por el otro es una oportunidad más para denunciar creativamente dichas indiscreciones. Es lo que debe haber pensado el artista italiano Carlo Zanni, cuando en 2008 se descubrió retratado por las cámaras de Google Street View, mientras paseaba su perro por las calles de la ciudad italiana de Milán. Zanni decidió aprovechar la casualidad y convertir estas instantáneas en la serie Self Portrait With Dog, que desafortunadamente ya ha desaparecido del callejero online, porque el coche de Google volvió a pasar en la misma calle en 2012, actualizando las imágenes originales de las que actualmente sólo queda una memoria visual en la web del artista.

“Self Portrait With Friends (I fannulloni)” de Carlo Zanni, el artista más retratado en los callejeros de Google Street View.

Curiosamente el caso no se quedó aislado y Zanni volvió a descubrirse en los callejeros de Google en otra imagen, de la que surgió Self Portrait With Friends (I fannulloni), donde fannulloni (vagos, en italiano) hace hincapié en la ironía de haberse convertido en el artista más retratado por las calles de Milán, ya que su imagen volvía a aparecer otra vez en Google Street View.

“15 Seconds Of Fame” de Aram Bartholl, la más famosa persecución de un coche de Google protagonizada por un artista.

Lo mismo pasó con el célebre artista y activista alemán Aram Bartholl, que en la mañana del 13 de octubre de 2009 vislumbró un coche de Google mientras estaba desayunando en el Café Mörder de Berlín y aprovechó la ocasión para convertir el acontecimiento en una performance en Internet. Con un guiño a los célebres 15 minutos de fama de Andy Warhol, Bartholl se arrojó a la calle escenificando la más famosa persecución de un coche de Google protagonizada por un ser humano. Luego tuvo que armarse de paciencia para dar forma a la documentación (varias imágenes y un vídeo) que conforma 15 Seconds Of Fame, ya que Google tardó casi un año en trasladar a la red las imágenes la persecución sin sospechar que estaba poniendo online algo que se consideraría una obra de arte.

Paloma G. Díaz de “Uncovering Ctrl” en Google Street View (2012).

Finalmente ‘nuestra’ Paloma G. Díaz, docente de new media e investigadora en Uncovering Ctrl, un proyecto sobre la relación entre los nuevos medios y los instrumentos y estrategias de control y vigilancia presentes en nuestra sociedad, pasó por una experiencia muy similar. Como relata Paloma G. Díaz en su blog, las imágenes del suceso aparecieron en los callejeros virtuales de Google Street el pasado mes de diciembre, pero el encuentro con el coche de Google tuvo lugar en mayo de 2012 y paradojicamente lo más sorprendente del episodio fue que tuvo lugar el mismo día en que Paloma G. Díaz iba a presentar el borrador impreso de su tesis: Prácticas artísticas y control y vigilancia tecnificado (2001-2010), un trabajo donde la empresa Google tiene evidentemente un especial protagonismo y cuyos contenidos están enfocados en su totalidad a prácticas artísticas y vigilancia electrónica

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El banco del tiempo perdido

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 27 de enero de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

Un billete de sesenta minutos emitido por el “Time Notes Bank” de Gustavo Romano.

Desembarca en Madrid el Time Notes Bank, un proyecto del artista y comisario argentino Gustavo Romano, que implementa un nuevo sistema monetario, proponiéndose como una alternativa sensible frente al sistema económico imperante y a los modelos de intercambio dominantes. En lugar de valerse de las convenciones monetarias basadas en la acumulación de capital, este banco utiliza una divisa estructurada en unidades temporales -minutos, días y años- ofreciendo a sus clientes reintegros de tiempo perdido. Con oficinas en Berlín, Múnich, Singapur, Mumbai, Buenos Aires, México e incluso dentro del edificio del Banco Mundial en Washington DC, el proyecto concebido por Romano en 2004 se presenta en Madrid, en el marco de la Feria Internacional Ciudad Creativa (Creative City Fair), una exposición abierta hasta el 30 de marzo en el espacio cultural Centro Centro en el Palacio de Cibeles.

Aunque no tiene nada que ver con Momo, puede que aquellos que fueron niños en la década de 1970 no se hayan olvidado la homónima novela del escritor alemán Michael Ende. A pesar de ser considerada como literatura juvenil, Momo planteaba una precoz crítica al consumismo, plasmando un mundo donde los Hombres Grises obligaban los ciudadanos a depositar en un banco todo el tiempo que no dedicaban al trabajo. Desde una perspectiva metafórica, Time Notes Bank hace exactamente lo opuesto. “Es un banco que reintegra el tiempo perdido y se propone como una alternativa para sensibilizar la sociedad sobre el significado de tiempo y de cómo lo estamos utilizando y a menudo malgastando”, indica su creador Gustavo Romano, pionero de la escena electrónica y digital, fundador en 1995 de Fin del Mundo, el primer espacio virtual dedicado al net.art en Latinoamérica y, en los últimos años, colaborador habitual del Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC) de Badajoz, donde ha comisariado diversos proyectos expositivos.
Time Notes Bank, que a lo largo de los años se ha materializado con distintas puestas en escena, se presenta en la Feria Internacional Ciudad Creativa como una sucursal bancaria equipada con un clásico cajero automático, que funciona ininterrumpidamente en el horario normal de apertura de la Feria (de martes a domingo, de 10 a 20 horas). La oficina ofrece a sus clientes una promoción especial: un billete regalo del valor de un día, en cambio de una contribución que el usuario tiene que teclear en el display del dispositivo contestando a la pregunta: “Cuéntanos cuál fue el día que cambió para siempre tu vida”.

Gustavo Romano en Madrid. Compra venta de tiempo en las inmediaciones de Puerta del Sol.

Según la situación Romano concibe las oficinas como intervenciones permanente, por ejemplo el cajero instalado en Centro Centro, o móviles, como el que recorrió Madrid por los alrededores de Casa de América y Sol hace cuatro años. Las sucursales se consideran lugares de recepción y clasificación del tiempo cedido involuntariamente, bajo presión o por razones arbitrarias, lo cual le permite relacionarse y establecer un diálogo con el público. “Ser consciente del tiempo de vida que tenemos, del que realmente disponemos para nosotros y del que nos queda, puede parecer algo meramente simbólico”, explica al Silicio, Gustavo Romano “Sin embargo cualquiera que haya participado en las experiencias de las oficinas de Time Notes Bank, de un lado u otro del mostrador, ha dejado huellas reales y activado dinámicas internas. Es algo a medio camino entre arte relacional y psicoanálisis callejero”.

Times Notes Bank, que en 2009 estableció también un servicio de compraventa de tiempo a través de eBay, ofrece varios servicios online. Destacan los préstamos de tiempo a través de la exclusiva Tarjeta de Crédito de Tiempo, un recurso que funciona con una verdadera tarjeta bancaria que viene entregada a los clientes, cuyas funcionalidades –por ejemplo la consulta de saldo de tiempo– pueden ejecutarse desde la red. “Su uso, al igual que los billetes, es ambiguo y en el límite entre realidad y ficción”, continúa Romano. “Objetivamente, se otorga y entrega un crédito inicial en función del pedido del cliente. Ese pedido de préstamo es para cosas que han sido dejadas de lado por falta de tiempo y no de dinero. Una vez aprobado el préstamo, el tiempo comienza a correr. Si accedemos a la web del banco, en la sección banco online, podemos consultar nuestro saldo ingresando el número de tarjeta y el PIN. También podemos examinar la base de datos del tiempo perdido y las compraventa de tiempo”, asegura el artista.

“Time Notes Bank” de Gustavo Romano y la Tarjeta de Crédito de Tiempo.

El cajero, que permanecerá en Centro Centro hasta el 30 de marzo, es sólo la última y más novedosa herramienta del Time Notes Bank, que a lo largo de los años ha establecido oficinas en medio mundo, incluyendo Berlín, Singapur, Mumbai, Buenos Aires, México y el mismo edificio del Banco Mundial en Washington DC. “El de Washington fue un evento muy especial, que comenzó con una invitación del Banco Mundial para participar en una muestra y derivó en una estancia de diez días, trabajando en el banco con un contrato firmado como asesor. De dicha experiencia quedan las entrevistas en la oficina, fotos y un vídeo, que he recopilado en un ebook de descarga gratuita”, recuerda Romano.

La Feria Internacional Ciudad Creativa (Creative City Fair) es una exposición que se plantea “situar Madrid en el epicentro del conocimiento y las soluciones para ciudades inteligentes”, en palabras de Romano, que también es comisario del proyecto junto con el artista y media activista Daniel García Andújar. El creador valenciano presenta el histórico Technologies To The People, un proyecto artístico en forma de hipotética empresa, que desde 1994 le permite desarrollar una vertiente muy peculiar de activismo político y conceptual.

A pesar de estructurarse en stands como un cualquier evento ferial, las pretensiones de la Creative City Fair son del todo ajenas a los tradicionales esquemas de mercado. “La Feria Internacional Ciudad Creativa es fruto de la colaboración entre más de quince empresas e instituciones de distintos países, todas iniciativas de corte artístico, que desde una mirada crítica proponen desarrollos y dispositivos asociados al concepto de ciudades inteligentes”, indican sus comisarios.

El proyecto, una suerte de joint venture entre Psychoeconomy (Gustavo Romano) y Technologies To The People (Daniel García Andújar), surgió a partir de los encuentros de Psychoeconomy, que se celebraron en 2010 en el Matadero de Madrid y en 2011 en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) de Sevilla, entre artistas cuyos proyectos representaban creativamente falsas empresas. “Entonces nos reunimos, a la manera del G8 o el club de Bilderberg, para redactar irónicamente una declaración acerca de la crisis financiera internacional y las formas de enfrentarla. Nos apropiamos del formato de este tipo de eventos empresariales, pero desde la óptica y las estrategias de presentación del arte, aportando soluciones alternativas y planteando nuevas preguntas y enfoques”, concluye Romano.

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