También los ordenadores miran los clásicos del cine

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 17 de febrero de 2014 – Entrada original en EL PAÍS

Un ordenador mirando The Matrix en “Computers Watching Movies” una instalación de Benjamin Grosser.

Sistemas para la detección de rostros, videocámaras, robots y dispositivos GPS. Por todo lado la vida está mediada por herramientas digitales que nos guían y conviven en nuestro entorno. ¿Pero cómo están modificando nuestros protocolos sociales y comportamientos? A pesar de que nos molesta que otros puedan invadir nuestra intimidad a través de la tecnología, los escenarios pronosticados por el director estadounidense Stanley Kubrick son cada día más plausibles. HAL 9000 el ordenador rebelde de 2001: Una odisea del espacio ya no es del todo sólo ciencia ficción. Entonces ¿Qué pasa con las máquinas? ¿Cómo nos miran, si es que nos miran? Intenta contestar a estas preguntas el artista estadounidense Benjamin Grosser, docente en la Universidad de Illinois, que lleva años indagando sobre la relaciones hombre/máquina. Su última propuesta Computers Watching Movies, una instalación que forma parte de la exposición COLLISION 20 en la Boston Cyberarts Gallery, pretende ofrecer una nueva perspectiva desde el punto de vista de las máquinas, para llegar a establecer qué es lo que mira un ordenador cuando observa una pantalla.

Es precisamente a partir de 2001: Una odisea del espacio que Benjamin Grosser empezó su investigación para conseguir que un ordenador aprendiera a mirar la célebre escena de la insubordinación del robot HAL 9000 y también otros clásicos como American Beauty, Taxi Driver o The Matrix. Por ello desarrolló un algoritmo de inteligencia artificial que permite a un ordenador observar secuencias cinematográficas al mismo tiempo que va dando forma visualmente a los elementos de estas escenas que han captado su curiosidad.

Computers Watching Movies evidencia la presencia de áreas de interés como colores, rostros, edificios y símbolos, que el ordenador capta en tiempo real realizando una serie de bocetos donde el proceso de dibujo se presenta sincronizado con el audio original del vídeo”, explica al Silicio Ben Grosser, describiendo cómo el ordenador genera las vídeo animaciones que ilustran lo que está observando. “Evidentemente el interés de la máquina es distinto de la visión humana y Computers Watching Movies revela las diferencias que existen respecto a nuestra forma culturalmente desarrollada de mirar”, continúa Grosser cuya investigación intenta contestar a preguntas como ¿Por qué vemos lo que vemos cuando miramos una película? o ¿Un sistema sin nuestro sentido de la narrativa o los patrones históricos de la visión, vería las mismas imágenes?

El vídeo anterior ilustra las reacciones del ordenador mientras observa seis célebres secuencias extraídas de 2001: Una odisea del espacio, American Beauty, Origen, Taxi Driver, The Matrix y Annie Hall que, aunque sean en el idioma original, permiten al espectador revivir las escenas utilizando de forma espontánea su propia memoria visual.

Otra instalación de Grosser estrechamente vinculada con todo lo que hemos visto hasta ahora, es Protocols of Looking, una obra que reflexiona sobre cómo están cambiando los protocolos sociales, la manera de mirarnos y observar la gente en relación a la introducción masiva de las redes sociales en la vida de cada día. “Nuestras convenciones de comportamiento en situaciones sociales se han perfeccionado a través de miles de años de interacción humana. El respecto del espacio personal, el mantener un tono de voz moderado, el no mirar directamente a los ojos, son unos protocolos que sirven para muchas funciones en una sociedad civilizada, ya sea para evitar la confrontación, para facilitar la comunicación o para mantener las relaciones de poder establecidas”, indica Grosser. En la instalación Protocols of Looking, el artista establece una doble dinámica en dos espacios separados que se enfrentan al espectador con dos pantallas: una donde no hay nada que mirar y otra donde sólo aparece un rostro humano. Cuando un espectador intenta establecer un contacto directo con los ojos de la imagen de la segunda pantalla, el rostro desvía la mirada, al mismo tiempo que el visitante es capturado y expuesto a la mirada de los demás, mediante una proyección en la primera pantalla, que antes estaba vacía.

“En los espacios sociales, ya sea un café o la esquina de una calle, nos involucramos constantemente en una suerte de voyeurismo encubierto. Miramos los demás sólo si no nos arriesgamos a ser descubiertos y en la peor de las hipótesis también al ser desenmascarados desviamos nuestra mirada porque esta es la respuesta social protocolar establecida”, asegura Grosser, que en Protocols of Looking intenta poner de manifiesto cómo estas dinámicas están siendo influenciadas por el uso masivo de las redes sociales. “¿Qué sucede cuando podemos mirar todo lo que queremos sin ser descubiertos? y ¿Qué significa que podamos ver de forma indefinida cualquier persona en cualquier lugar sin que ellos puedan darse cuenta?”, se pregunta Grosser. El artista estadounidense utiliza su propio rostro en el vídeo interactivo de Protocols of Looking y también en Third Person, una instalación basada en un software de detección de la mirada, que permite al sistema percibir cuando el espectador intenta establecer un contacto directo con sus ojos en una pantalla.

Third Person se presenta como una instalación con dos pantallas donde aparecen dos rostros anónimos que se miran constantemente hasta cuando alguien no se interpone e intenta establecer un contacto visual con uno de los dos. A este punto los rostros desvían su mirada a la espera de que el intruso se haya alejado y puedan volver a su estado de intimidad original. “Vivimos cada día en entornos poblados por sistemas inteligentes que tratan de predecir nuestras necesidades y apoyar a nuestros deseos. Les hacemos preguntas y nos contestan, los miramos y ellos nos miran. A medida que estos sistemas se hacen más complejos, también deben evolucionar para satisfacer sus propias necesidades y sus propios deseos y me interesa entender cómo lo hacen”, continúa Grosser, que en Third Person especula metafóricamente sobre una distópica realidad en la que las máquinas llegan a tener su propia identidad y una sensibilidad independiente hacia lo ajeno.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s