De una colilla al retrato de su propietario

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 21 de noviembre de 2013 – Entrada original en EL PAÍS

En Stranger Visions la artista Heather Dewey-Hagborg utiliza saliva y restos de ADN para conseguir el retrato de su propietario.

Llegar a dar forma a un rostro a partir de unos restos de ADN sería admisible en un episodio de CSI o Bones, pero en la realidad sigue siendo ciencia ficción. ¿Hasta cuándo? Hemos hablado con Heather Dewey-Hagborg, una artista que plantea un proyecto de investigación a partir del material genético extraído de restos cotidianos, como un chicle mascado o una colilla en el suelo, para luego reconstruir el aspecto del individuo que los ha desechados.
Stranger Visions, que se está exponiendo en la UTS Gallery de Sydney (Australia) en el marco de Trace Recordings, una interesante exposición dedicada a los sistemas de control, en España acaba de ganar una de las menciones de honor en los premios VIDA, el prestigioso concurso internacional de arte y vida artificial organizado por Fundación Telefónica, que reconoce los mejores proyectos artísticos realizados con conceptos y técnicas de vida artificial.

Estamos rodeados de restos biológicos humanos y esta información es cada día más valiosa, porque aunque muchas empresas como 23andMe estén secuenciando los genomas de sus clientes para anticipar posibles enfermedades, se están también creando bases de datos de ADN y esto en el futuro significará conocer todo de una persona. Clonar y suplantar la identidad de alguien, aunque siga siendo un escenario de ciencia ficción, empieza a ser una realidad”, asegura al Silicio Heather Dewey-Hagborg.

Para denunciar todo esto Dewey-Hagborg parte del análisis del ADN encontrado en las calles para crear unos retratos que materializa en forma de rostros y luego imprime en 3D gracias a un programa específico (Morphace) desarrollado por el departamento de Computer Science de la Universidad de Basel (Suiza). Estas identidades luego se presentan como una instalación artística y se exponen juntos con las ‘pruebas forenses’ y una detallada información sobre el lugar y el día que han sido halladas.

Nadie se ha reconocido todavía”, admite Dewey-Hagborg, refiriéndose a las reconstrucciones realizadas a partir de restos biológicos de personas que se podían identificar. “En realidad, estos retratos materializan una suerte de semejanza general o semejanza familiar más que una representación exacta. Tendrán rasgos y ascendencia similares, pero podrían parecerse más a un hipotético primo que a la viva imagen de la propia persona”, explica la artista, aludiendo a toda una serie de factores que concurren en definitiva a determinar el fenotipo de un individuo, es decir la expresión de su genotipo en función de las condiciones ambientales.
“La razón de todo esto es múltiple, pero el motivo principal es que la investigación sobre la morfología facial se encuentra todavía en etapas muy tempranas”, continúa Dewey-Hagborg, asegurándonos que hoy en día es aun prácticamente imposible reconstruir un rostro únicamente a partir de la información genética.

Para llevar a cabo su investigación, la artista sigue un riguroso proceso basado en el análisis de algunas componentes del fenotipo que pueden ser extrapoladas de la secuenciación del ADN y todo el proceso tiene lugar en el Genspace, un laboratorio de Biología Molecular DIY y sin ánimo de lucro, situado en Brooklyn. Con el apoyo de los investigadores del centro, la artista extrae el ADN amplificando ciertas regiones a través de una técnica denominada Reacción en cadena de la polimerasa (PCR), que permite estudiar los Polimorfismos de un solo nucleótido (SNPs), que varían de persona en persona codificando rasgos genéticos.
“Luego analizo toda esta información a través de un programa informático que he realizado con el objetivo de conseguir un modelo 3D de un rostro moldeado en relación a su género y a los respectivos rasgos como color de ojos, pelo, piel o presencia de pecas”, indica la artista que lleva a cabo su análisis basándose en los principios de la antropología forense.

En la realidad, actualmente la investigación forense del ADN permite definir algunas características del individuo. Esta tecnología emergente está actualmente disponible en forma de kits sólo para la policía y cuerpos del Estado, como el kit HIrisPlex que se utiliza para determinar el color del cabello y de los ojos. “Sin embargo este tipo de análisis levanta también numerosas preocupaciones bioéticas, que van desde la privacidad de la información hasta el desarrollo de las bases de datos. Mi principal desconfianza hacia esta tecnología es el potencial que esconde y su capacidad para definir nuevos perfiles raciales”, explica Dewey-Hagborg.

“…pero aquí estamos, perdiendo pelos, uñas, piel y dejando saliva detrás de nosotros todo el tiempo, sin pensar en ello como información…” (Heather Dewey-Hagbor)

“En primer lugar es importante recordar que todo esto es arte. Stranger Visions es una provocación diseñada para estimular el diálogo cultural sobre la vigilancia y la genética forense. Estamos preocupados por la actitud de los jóvenes, su indiferencia al compartir sus datos personales con todo el mundo, pero aquí estamos, perdiendo pelos, uñas, piel y dejando saliva detrás de nosotros todo el tiempo, sin pensar en ello como información”, concluye la artista asegurando que Stranger Visions es un trabajo en progreso cuyos códigos y desarrollos se están difundiendo públicamente en Github.

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