El arte electrónico se da cita en Buenos Aires

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 07 de noviembre de 2013 – Entrada original en EL PAÍS

“Cámara Gesell” de Ricardo Iglesias, un panóptico de observación en Buenos Aires.

Desde mañana y hasta el lunes Buenos Aires se convierte en el epicentro de la escena digital y electrónica, por lo que dedicamos este texto a nuestros lectores argentinos y a los numerosos artistas que nos siguen desde el otro lado del Atlántico. Por quinto año consecutivo, bajo el lema Metáforas de la Supervivencia, FASE 5 llenará todos los espacios del Centro Cultural Recoleta con una amplia selección de obras nacionales e internacionales, que ponen de manifiesto las nuevas tendencias de las artes visuales, a través de instalaciones interactivas, videoarte, robótica, realidad aumentada y videojuegos.

Comisariado por la histórica artista y teórica argentina Graciela Taquini, FASE se estructura alrededor de un equipo de profesionales y comisarios, cuyas propuestas proceden de las producciones de instituciones educativas y artísticas -públicas y privadas, nacionales y extranjeras- colectivos de artistas independientes y galerías de arte. Las obras que se exhiben repartidas por los distintos espacios del Centro Cultural Recoleta, ofrecen una panorámica de la creatividad de un continente, que actualmente es sin duda alguna unos de los grandes protagonistas de la escena new media internacional.

Los muñecos con sensores y cámaras de vigilancia de “Cámara Gesell”. Ricardo Iglesias.

Queremos empezar nuestro recorrido con Cámara Gesell, una instalación del artista madrileño afincado en Barcelona, Ricardo Iglesias, producida en colaboración con la Universidad de Barcelona y la Universidad Maimónides de Buenos Aires. Tal y como su nombre indica, la pieza se inspira en la cámara de Gesell, una habitación acondicionada para permitir la observación de personas, transformada por el artista en un espacio aséptico, que recuerda un cuarto para niños, lleno de juguetes, donde conviven diez criaturas-objetos. Se trata de unos muñecos, tejidos a ganchillo, que llevan escondidos en su interior sensores y cámaras de vigilancia. “Las criaturas están conectadas entre sí y se activan en presencia del público. Si todas están conectadas a la vez por un tiempo mayor de 10 minutos, salta una alarma en plan laboratorio científico, con luz y sonido, que avisa la gente que debe abandonar la sala”, explica Iglesias, que trabaja como docente en la Universidad de Barcelona y como artista lleva años investigando los sistemas de vigilancia.

La pieza se parece mucho a un panóptico de observación y el público, además de poder entrar en la sala, dispone de una amplia ventana para observar desde fuera el interior del espacio. Detrás de la sala hay una pequeña habitación de control, llena de monitors que retransmiten en tiempo real la información proporcionada por los muñecos. “La instalación se centra en la investigación de mecanismos y experiencias que posibiliten nuevas comunicaciones entre usuarios y máquinas, basándose en relaciones de equilibrio/desequilibrio, control, vigilancia, interacción y comunicación”, explica Iglesias, asegurando que pronto será posible observar el espacio también desde Internet.

Detalle de la instalación “Esquizoterritorios” de Cristián Espinoza.

“Las obras que se presentan promueven la utilización de la tecnología como un instrumento conceptual, con el objetivo de poner en evidencia la fragilidad en los entornos de la naturaleza y el arte”, indica Graciela Taquini, comisaria general de FASE 5.
Entre las propuestas, que plasman el estrecho vínculo ente la naturaleza, el medio ambiente y el medio biológico, destaca Esquizoterritorios del chileno Cristián Espinoza, una especulación sobre la supervivencia de la vida y Perejil buscando el sol, una fascinante instalación robótica del mexicano Gilberto Esparza, que se presentará con el apoyo de la Embajada de México. La protagonista de esta pieza es una plantita de perejil “cuya necesidad de adaptarse al entorno urbano en condiciones de poca luz solar ha forzado a modificar su naturaleza”, explica Esparza para describir un organismo híbrido entre vegetal y máquina, que utiliza la energía solar para desplazarse y escapar constantemente de la sombra.

Este acercamiento a la tierra se hace aún más patente en Saudade do Mar, una pieza de Federico Joselevich Puiggrós y Julia Vallejo Puszkin, que recibió una mención de honor en la segunda bienal Kosice de Arte y Tecnología y se presenta en FASE 5 con el comisariado de Objeto-a, uno de los raros espacios privados dedicado a la producción y promoción de eventos transdisciplinarios en torno al arte, la tecnología y la ciencia.

Detalle de “Saudade do Mar” de Federico Joselevich Puiggrós y Julia Vallejo Puszkin.

Saudade do Mar es una instalación interactiva que se pregunta por la relación del hombre con el mar, a partir del momento en que su nuevo hábitat es la ciudad hidroespacial. La obra plantea de forma metafórica la situación del hombre enfrentado a la ausencia del mar y los sentimientos de nostalgia y expectativa que esto le provoca”, explica al Silicio, Federico Joselevich.

La instalación se presenta como una pecera llena de agua, cuyos movimientos recuerdan el oleaje del mar y están provocados por unas corrientes de aire, que se controlan con unos pulsadores. Asimismo el aire genera uno sonidos, amplificados a través de grandes conchas o caracoles de mar, que crean el entorno sonoro de la pieza. Cercana a la ciencia ficción, la obra postula la presencia de una ciudad hidroespacial, inspirada en Las Ciudades Invisibles de Italo Calvino, donde la experiencia del mar queda sólo como un recuerdo lejano. “Planteamos preguntas como: ¿Podremos rememorar el océano de nuestra Tierra, cuando empezamos a acercarnos al océano de entre las galaxias? o ¿Sería el mar una ficción? Saudade do Mar juega con esa falta: por un lado la crea y por otro intenta remediarla”, concluye el artista, que se dio a conocer en España a principio de la década pasada como fundador del colectivo Area3.

El grupo GRUPO @Agua_Y_Aceite, formado por los argentinos Daniel Alvarez Olmedo, Diego Diez y Guido Villar, presenta dos instalaciones realizadas en el marco del Laboratorio de Producción Medialab CCEBA, en colaboración con biólogos y bioquímicos del Laboratorio de Bioarte Universidad Maimónides.

“Generación de conciencia I” una instalación robótica de Daniel Alvarez Olmedo, Diego Diez y Guido Villar.

Generación de conciencia I es una instalación robótica que, a partir de una base de datos sobre la tasa de mortalidad en Argentina, se convierte en un entorno vivo parecido a un contenedor de suero de hospital, donde el flujo del goteo es proporcional a las variaciones de la tasa de mortalidad. En el interior del contenedor unas bacterias se aglutinan alrededor de las gotas que caen para devorarlas en un proceso que se visualiza en vídeo en una pantalla.
“No sabemos si la obra generará conciencia en los espectadores y en cambio sabemos que no va a solucionar la problemática actual de la salud en nuestro país ni en el mundo, pero nos permite expresar situaciones generales y personales con una mirada crítica”, explica Daniel Alvarez Olmedo. El artista e investigador apunta también que el espectador podrá interactuar y experimentar con la obra por medio de un sistema de vibración, que se sujeta como un brazalete a la muñeca y le permite percibir el ritmo de la instalación robótica procesando los datos de la tasa de mortalidad de la población, cada mil habitantes una vibración.

Detalle de “Generación de conciencia I”. @Agua_Y_Aceite_ (Daniel Alvarez Olmedo, Diego Diez y Guido Villar).

Generación de conciencia II continúa en la misma línea de crítica social sobre la salud, pero es una vídeo instalación interactiva. A diferencia de la instalación robótica, en la cual los datos modifican elementos físicos, este trabajo convierte los datos en formas visuales, proyectándolos sobre un objeto circular de acrílico, en relación con la presencia del espectador. “El concepto que abordamos en este proyecto está relacionado con la desigualdad social existente”, concluye Alvarez Olmedo.

Se presentará con una performance, Diversidad, una instalación interactiva en proceso, creada por los argentinos Marina Zerbarini, Daniel Alvarez Olmedo, Carina Ferrari, Celeste Sánchez Sáenz de Tejada, Mariana Gramajo, Valentín De Marco, Ciro Múseres y Ana Laura Cantera.
La pieza, compuesta por tres objetos mecánicos/digitales, plantea un recorrido espacial y distintos niveles de interacción con los espectadores, obligados a interactuar para que la obra exista. Estos tienen que elegir un bloque de tierra e introducirlo en los objetos mecánicos/digitales. La acción erosiva que se genera, transforma los bloques en un material polvoriento que acaba depositándose en el suelo, donde es arrastrado y mezclado con otros materiales por el movimiento del público en el espacio expositivo.

“El sentido de la acción es puramente conceptual y metafórico”, explica al Silicio, Ciro Múseres, uno de los autores. “Los objetos mecánicos/digitales trabajan erosionando la tierra que pero no desaparece. Se mezcla, pero no pierde su identidad. Los materiales diversos se juntan y coexisten generando nuevas formas culturales. El trabajo plantea reflexionar sobre la manera en que se entrelazan los lenguajes naturales, formales y artísticos y como las distintas identidades culturales confluyen y conviven en las sociedades modernas”, concluye el artista.

Detalle de “Diversidad” de Marina Zerbarini, Daniel Alvarez Olmedo, Carina Ferrari, Celeste Sánchez Sáenz de Tejada, Mariana Gramajo, Valentín De Marco, Ciro Múseres y Ana Laura Cantera.

Las propuestas de FASE 5, demasiadas para destacarlas de forma exhaustiva en este espacio, van desde una exposición dedicada a la obra del pionero y visionario Víctor Grippo, comisariada por Graciela Taquini a las propuestas audiovisuales de Fase.mov, un espacio de proyección de vídeos a cargo de Andrés Denegri. La programación cuenta también con espectáculos y performances como Heroína de Constanza Piña. Realizada en colaboración con la embajada de Chile en Buenos Aires, la acción consiste en el diseño e implementación de una serie de dispositivos, realizados a partir de materiales textiles y electrónicos, que utilizan como soporte el cuerpo humano.

La performance “Heroína” de Constanza Piña en “Conexões Globais”, Porto Alegre, Brasil. Foto: Flávio Dutra

Hasta el día 11 de noviembre FASE 5 buscará respuestas, tanto teóricas como prácticas, a preguntas tipo ¿Qué proponen las instituciones y los actores culturales?, ¿Qué piensan los artistas ante el desafío de la fragilidad de los entornos?, ¿Cuáles son los cambios posibles que puede aportar la práctica artística trascendiendo los resultados convencionales, económicos y políticos?
Organizado bajo el auspicio del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, el evento involucra, además del Centro Cultural Recoleta, distintos espacios de la ciudad como el Centro Cultural San Martín y también del limítrofe Uruguay, como el Espacio de Arte Contemporáneo (EAC) de Montevideo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s