Un submarino digital

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 03 de octubre de 2013 – Entrada original en EL PAÍS

“Beatles Electronique” de Nam June Paik. Courtetsy Electronic Arts Intermix (EAI), New York.

¿Qué tienen que ver los Beatles con el arte electrónico y digital? Poco o mucho según se mire y como ya percibimos el desconcierto de nuestros fieles lectores más acostumbrados a seguir el Silicio por sus artículos sobre proyectos new media habrá que matizar porque estamos escribiendo sobre la mítica banda de Liverpool. Esta semana el diario EL PAÍS se vuelca en la celebración de los 50 años de la publicación de Please Please Me (1963), el primer álbum del cuarteto y nosotros hemos sido involucrados en esta conmemoración con el objetivo de dar a conocer cómo han influido los Beatles en las obras de los artistas más vanguardistas de nuestros tiempos.

En tan solo diez años, hasta su disolución en 1970, los Beatles han establecidos diversos puentes con la escena artística de su época. Antes de inspirar muchos otros creadores los Fab Four mantuvieron una relación privilegiada con una artista vinculada a la escena más experimental como Yoko Ono y fueron seducidos por muchos autores de su tiempo como Karlheinz Stockhausen y sus experimentaciones sonoras que homenajearon en la portada del álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967), donde el compositor alemán aparece en la primera fila del fondo, quinto desde la izquierda, junto con otras celebridades.

Los vínculos entre los Beatles y la escena del arte electrónico se establecen ya en la década de 1960 cuando Nam June Paik (1932 – 2006), considerado el padre del arte basado en las nuevas tecnologías, les dedica Beatles Electronique (1966-69), un vídeo de tres minutos de duración, donde manipula visual y electrónicamente una actuación de los Beatles, que se retransmitió en directo. Beatles Electronique se realizó con algunas de las herramientas de Paik anteriores a la invención del célebre vídeo sintetizador, creado en colaboración con Shuya Abe.

El mismo Paik volvió sobre el tema con Video Commune. Beatles from beginning to end (1970), la primera performance interactiva para la televisión, realizada en colaboración con Jud Yalkut a partir de un concierto que se transmitió en directo desde la estación WGBH de la televisión pública de Boston. La obra constituye una evidencia más de la popularidad que la que gozaban y siguen gozando los ‘cuatro fabulosos’ en la cultura de los países orientales.

Hasta el punto que el año pasado una banda robótica formada por cuatro Hubos, unos robots humanoides originarios de Corea, que se hicieron muy populares en la red (sigh) de la mano del Music & Entertainment Technology Laboratory (MET-lab) de Filadelfia, lanzó a través de YouTube su peculiar versión de Come Togheter.

Volviendo a las experiencias más afines a la escena que solemos tratar en el Silicio, no hay que olvidar el ruso Alexei Shulgin, artista pionero del net.art y particularmente activo en la década de 1990, capaz de convertir su laboratorio online Easylife, a lo largo de casi dos décadas, en uno de los espacios más vanguardistas y provocadores de su tiempo.
Uno de sus proyectos más célebres, 386 DX de 1998, oscila entre una irónica performance y un genial experimento de reciclaje creativo, que reflexiona sobre la rápida obsolescencia de la tecnología. En 386 DX, Shulgin convierte un 386, un viejo microprocesador Intel de 1985, en la “primera banda rock ciberpunk”, que reinterpreta los clásicos del rock mediante un software para la vocalización de textos. Al principio el ordenador cantante se exhibió como si fuera un mendigo pidiendo limosnas en las equinas de las calles al ritmo de California Dreaming de The Mamas & The Papas. Sin embargo pronto, vistas sus potencialidades, el proyecto se convirtió en un concierto performance, protagonista de una gira que llevó el histriónico creador ruso por medio mundo a lo largo de casi una década. Inolvidable, la rompedora actuación en el festival barcelonés Sónar de 2002 donde como de costumbre con un teclado de ordenador en lugar de una guitarra, Shulgin acompañaba la melancólica voz del 386 DX, interpretando los temas más inolvidables de The Doors, The Who o Nirvana.

Entre tantos éxitos no podía faltar alguna canción versionada de los Beatles. A pesar de que Shulgin solía interpretar Yesterday, en la red tan solo hemos conseguido encontrar un vídeo grabado en el Read_Me Festival de Moscú (2002), donde en el minuto 22 se puede escuchar el tema Imagine, una de las piezas más célebres de John Lennon.

Es de 2008 la obra Let It Bleed (Left) Let It Be (Right), The Stones And The Beatles Getting Tweaked At The Same Time del popular artista y compositor japonés Yoshi Sodeoka. Se trata de un vídeo musical que se construye a partir de dos temas míticos, por un lado Let It Be de los Beatles y por el otro Let It Bleed de los Rolling Stones, desestructurados en fragmentos que Sodeoka ha remezclado en dos canales de audios separados.



“Muchos creen que esta canción (Let It Bleed) se realizó a partir del álbum de los Beatles Let It Be. En cambio Let It Bleed fue lanzado meses antes de Let it Be, aunque hay que admitir que la mayoría de las canciones de Let It Be se grabaron antes que la mayoría de los temas de Let It Bleed”, explica Sodeoka. Su creación caótica y casi psicodélica es una verdadera celebración de una época, así como de la música y los misterios que permearon la vida y la rivalidad entre los dos grupos británicos.

Uno de los proyectos más recientes de nuestra selección es The Beatles in Hamburg, creado por Jorn Ebner en 2011 con la colaboración del departamento de Cultura de la ciudad de Hamburgo. Además de un libro CD publicado por la editorial The Green Box de Berlín, el proyecto se estructura alrededor del homónimo sitio web, donde es posible escuchar y descargar cada día uno de los once temas que componen el CD. Estos temas, que representan una imagen sonora de Hamburgo, pueden experimentarse en vivo en la ciudad alemana a través de códigos QR y en la web del proyecto navegando en el mapa que indica dónde ha sido grabado cada fragmento. Las localizaciones se eligieron a partir de los lugares donde los Beatles estuvieron cuando a comienzo de la década de 1960 pasaron por Hamburgo.

Para cerrar os dejamos con la webcam de los Abbey Road Studios. No es un proyecto artístico propiamente dicho, pero resulta bastante curioso: algo así como un salto telemático a través de una webcam, que retransmite las 24 horas del día los automovilistas londinenses intentando desenvolverse en el tráfico sin atropellar los turistas que no paran de posar para una foto recuerdo en medio del paso de cebras probablemente más famoso del mundo.

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