¿Plagio, apropiacionismo o desconocimiento?

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 23 de septiembre de 2013 – Entrada original en EL PAÍS

Similitudes entre “Vessels” y “Nanodrizas” un caso que ha generado cierto revuelo en el sector.

¿De qué se habla cuando se habla de plagio en las artes visuales? y sobre todo ¿qué matiz toma esta contingencia cuando tiene lugar en el marco de las artes digitales?
El tema, delicado donde los haya, ha sido objeto de debates, estudios y demandas judiciales. Nosotros, desde luego, no tenemos veleidades de ser exhaustivos ni queremos embarcarnos en una enciclopédica investigación alrededor de un tema, cuyos matices se desdibujan según el contexto que se le atribuye, derivando hacia reflexiones a menudo imponderables.

En los ámbitos audiovisuales más comerciales el plagio suele levantar enormes polvoreras. Tan solo hace falta recordar los casos célebres de Rolling Stones y Beatles o la más reciente demanda de Orlan, la artista conocida por haberse cambiado el rostro a golpe de cirugías, en contra de Lady Gaga. La historia está repletas de plagios que se han resueltos en los tribunales. ¿Pero qué pasa con los nuevos medios?

En los últimos años tiene especial éxito y difusión el apropiacionismo, una estrategia creativa que ha existido siempre, aunque sin codificar y ser reconocida como tal, hasta el siglo pasado. Básicamente se trata de reutilizar partes de una creación artística, a menudo icónica, para generar una obra derivada. Desde la segunda mitad del siglo XX hasta ahora muchos artistas y movimientos le han utilizado y en el ámbito del arte vinculada a las nuevas tecnologías los ejemplos de apropiacionismo son variados y numerosos.

Sin embargo el apropiacionismo no tiene nada que ver con el plagio y menos con las imitaciones sutiles y disfrazadas ¿Qué pasa cuando estas situaciones afectan al arte más vanguardista de nuestro tiempo, el arte electrónico y digital? En este contexto el plagio interesa diversos aspectos, sobretodo considerando que las artes basadas en las nuevas tecnologías implican un trasfondo que va mucho más allá del hecho creativo en sí, porque a menudo surgen precisamente de una investigación alrededor del uso novedoso e imprevisto de una determinada herramienta. Un esfuerzo creativo que a los artistas puede llevar años de trabajo, a pesar de tener casi siempre muy poca repercusión, debido a que por sus características las artes digitales todavía no se han convertido en un valor del mercado del arte.
En cierto sentido los nuevos medios tienen ciertas similitudes con la investigación científica y tecnológica, ámbitos donde se verifican casos de espionaje y sustracción de datos. En el arte digital, de la misma forma, apropiarse de una idea sin reconocer los créditos correspondientes, significa expropiar el creador al mismo tiempo de sus derechos sobre la autoría de la pieza y el reconocimiento de años de investigación.

Toda esta premisa para poner el debate sobre la mesa a partir de un caso que ha generado cierto revuelo en el sector y nos ha sido señalado por diversos autores.

“Vessels” de Sofian Audry, Stephen Kelly y Samuel St-Aubinproducida por LABoral en agosto 2013.

Por un lado están los artistas e investigadores canadienses Sofian Audry, Stephen Kelly y Samuel St-Aubin con su obra Vessels, desarrollada durante una residencia de producción a lo largo del pasado mes de agosto en LABoral Centro de Arte y Creación Industrial de Gijón. Por el otro, uno de los artistas más pioneros y reconocidos, el mexicano Arcángel Constantini, comisario de nuevos medios del Museo Tamayo de Ciudad de México hasta 2010, con el Prototipo 01 del proyecto Nanodrizas.
Las similitudes formales, conceptuales y plásticas entre las dos obras son muy evidentes, con el problema añadido de que Vessels fue producida por LABoral en 2013 y se expuso públicamente el pasado 31 de agosto, mientras que Nanodrizas sigue desde 2006 un largo proceso de desarrollo e investigación, durante el cual se ha presentado en muestras, conferencias y festivales de diversos países. Además es bien conocido en la escena digital española por recibir en 2009 el incentivo a la producción de los Premios VIDA a las mejores creaciones artísticas realizadas con técnicas, herramientas y conceptos de vida artificial, que otorga la Fundación Telefónica en Madrid.

“Nanodrizas” (2006-2013) de Arcángel Constantini.

Aunque resulta extraño o preocupante, según se mire, que ninguna de las personas involucradas en la producción de Vessels tuviera noticias de Nanodrizas, preferimos seguir hablando de similitudes, que podrían ser recontextualizadas añadiendo a la memoria del proyecto un texto sobre antecedentes e inspiraciones, algo habitual cuando se desarrolla un proyecto que demuestra analogías evidentes con una conocida obra precedente.
Por nuestra parte, nos limitaremos a proporcionar la información de los dos proyectos, tal y como la facilitan sus respectivos autores, para abrir la reflexión y el debate sobre qué significa el plagio en las artes digitales y dejar la palabra sobre el tema a los lectores, la comunidad artística y los directos interesados.

“Vessels” de Sofian Audry, Stephen Kelly y Samuel St-Aubin. Foto: Matt Dunlap.

Vessels (2013) de Sofian Audry, Stephen Kelly y Samuel St-Aubin.
Vessels es una instalación robótica formada por grandes grupos de vehículos acuáticos autónomos. El proyecto incluye 50 de estos vehículos acuáticos, que interactúan entre sí y con su entorno, formando un sencillo ecosistema. Su comportamiento colectivo se asemeja a las interacciones sociales que se producen en una comunidad de seres vivos. Los observadores pueden empatizar con el comportamiento de los robots, atribuir intenciones y motivaciones a sus acciones y dibujar las correlaciones entre la dinámica de grupo y las características invisibles de su entorno.

Mientras se mueve en el agua, cada uno de los robots recoge e interpreta los datos procedentes de diferentes estados ambientales como el agua y la calidad del aire, la temperatura, la luz ambiental y el sonido. Dado que ningún agente individual tiene más de uno o dos sensores, para lograr un conocimiento completo de su entorno dependen de la comunicación entre ellos. Sin embargo, los robots no se limitan a intercambiar datos científicos: intentan comunicarse también, a través de actitudes e interacciones. Por ejemplo, un aumento en la temperatura detectado por un agente puede hacer que actúe de manera más agresiva, con movimientos erráticos o irracionales. Este cambio de comportamiento influirá en sus agentes vecinos, que pueden responder modificando su propia conducta. Estos agentes, a su vez pueden influir en sus vecinos, creando así un efecto multiplicador de las acciones. Con el tiempo, de las interacciones entre los diversos agentes suele emerger un comportamiento colectivo que depende de las características ambientales de un determinado lugar. Por lo tanto Vessels actúa como un laboratorio orgánico, que responde a las características ocultas del ecosistema urbano, mostrando comportamientos sociales emergentes, ofreciendo a los espectadores una nueva perspectiva sobre su entorno y un modelo para la exploración cultural. Además de un experimento de robótica de inspiración biológica y una instalación artística, sus creadores sitúan este proyecto dentro de la disciplina de la Vida Artificial.

“Nanodrizas” de Arcángel Constantini, premio VIDA en 2009.

Nanodrizas (2006-2013) de Arcángel Constantini.
Nanodrizas es un ejemplo de una forma emergente de arte multimedia comprometido con el medio ambiente, algo que quizás podríamos denominar ‘ecotecnología táctica’. Nanodrizas propone una solución a los problemas medioambientales locales concretos mediante dispositivos autónomos flotantes conectados de forma inalámbrica. En este caso, se trata de dispositivos acuáticos que recogen y envían datos sobre la contaminación del agua y responden a las condiciones con intervenciones químicas y expresiones acústicas.

Las Nanodrizas controlan los agentes contaminantes en tiempo real, generan sonidos, envían datos a sistemas centralizados de interpretación y visualización, mediante una comunicación inalámbrica, y liberan remedios bacterianos y enzimáticos in situ. Por tanto esta obra va más allá de otras intervenciones medioambientales tácticas multimedia, ya que intenta tener una acción terapéutica activa. Además sirve para alertar y sensibilizar a las personas sobre las situaciones que detecta. Esto se logra, en primer lugar, mediante las emisiones sonoras de las Nanodrizas, que se pueden percibir en el mismo lugar donde se encuentre la obra; en segundo lugar, se pueden visualizar en la web y en los centros de exposiciones.
Técnicamente las Nanodrizas explotan los paradigmas contemporáneos de multitudes de robots, de “motes” (nodos sensores), redes ad hoc, visualización y significación de datos en tiempo real. El proyecto ejemplifica una admirable práctica artística holística, de inspiración claramente tecno-científica, con una vocación tecnológicamente creativa y al mismo tiempo altamente comprometida en temas sociales de gran complejidad, con una actitud de activismo ante los problemas que nos acucian.

Siendo objetivos no deja de sorprender que el jurado de LABoral, encargado de elegir el proyecto para producir, no se haya percatado de las similitudes entre Vessel y Nanodrizas y no haya reconocido el trabajo previo de Constantini con una mención en su dictamen.
Aunque hay evidentes puntos de contacto entre las dos obras, finalmente Vessels se concentra en la actitud del robot, que reacciona a las características ambientales influyendo sobre la conducta de toda su comunidad, sin tener el trasfondo ecológico y la voluntad de investigación y acción medioambiental que propone Nanodrizas.

“Plantas Nómadas” de Gilberto Esparza convierten el agua contaminada en energía.

Para abrir el debate quizás sea necesario matizar el significado de copia en el mundo del arte. Por supuesto no se pude definir copia una natura muerta, miles de artistas han recreado el mismo bodegón y la misma Natividad, sin que nadie clamara al plagio. De apropiacionismo se puede hablar cuando se está planteando un proceso creativo a partir de referencias y elementos bien definidos e identificados de una obra o un artista, con el fin de celebrar, reinterpretar, parodiar, homenajear o criticar un determinado autor, estilo, movimiento o concepto.
En las artes digitales como dijimos es una práctica muy común y a menudo los artistas empiezan su trabajo o investigación a partir de un proyecto anterior que se convierte en referente y inspiración.
La investigación que vincula ecología y robótica no es una novedad. Existen piezas que demuestran similitudes conceptuales con Nanodrizas, pero tienen características plásticas y tecnológicas propias. como Protei de Cesar Harada, unos barcos autónomos que limpian los mares de residuos, o las Plantas Nómadas, del mexicano Gilberto Esparza, capaces de encontrar y filtrar aguas contaminadas.

Para que quede claro no queremos denunciar un plagio, solo abrir un debate a partir de una problemática que nos ha sido señalada en las últimas semanas. Picasso dijo “Los buenos artistas copian, los grandes roban”, una frase célebre en línea con otras por el estilo como “No invento nada. Yo redescubro” de Rodin o  la más ‘constructiva’ de Salvador Dalí, “Aquellos que no quieren imitar nada, producen nada”.
Se podría seguir por muchos folios, así que sólo nos queda decir …¡quién esté libre de culpa que arroje el primer iPad!

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