El chiringuito vanguardista y la boya sonora

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 19 de septiembre de 2013 – Entrada original en EL PAÍS

“Whale” una boya que transforma el movimiento del mar en música e imágenenes.

Todavía hace buen tiempo y merece aprovecharlo para acercarse a la playa de Sant Andreu de Llavaneras en el Maresme, cerca de Barcelona, donde hasta octubre es posible tomar una copa a la orilla del mar, disfrutando de unas insólitas y misteriosas armonías que surgen de las olas.
La música, una mezcla de jazz bossa nova que siempre es diferente y nunca se repite, se puede escuchar todos los días de las 18 a las 20 horas. Sin embargo no procede de un grupo de tritones y sirenas, sino de algo más prosaico: una boya que flota a unos 50 metros de la playa. “Esta tarde el Mediterráneo está un poco agitado, por lo que podemos apreciar una música con diferentes instrumentos de percusión. Una situación acorde con el estado del mar”, puntualiza Anastasio Fonolla, propietario del chiringuito Espigó y promotor de la iniciativa, indicando a lo lejos su instrumento flotador.

Le ha bautizado Whale en inglés ballena, el más grande mamífero marino, y es una boya capaz de crear música generativa y obras gráficas en tiempo real, utilizando exclusivamente el movimiento del mar. “Por el momento la música se puede escuchar sólo en la playa y el chiringuito, pero las obras gráficas se publican cada día en Internet, reunidas en una galería de imágenes que se puede visitar desde cualquier parte del mundo”, explican Fonolla y el creativo Gonzalo Zaragoza, que decidieron colaborar para experimentar con las nuevas tecnologías y convertir la pequeña y tranquila playa de Sant Andreu de Llavaneras en un lugar mágico y sorprendente.

Obra gráfica generada por “Whale”. Imagen anterior: el creativo Gonzalo Zaragoza.

Whale es un proyecto basado en tecnología open source, que funciona a partir de una boya de señalización marítima, alimentada por energía solar y dotada de una serie de componentes electrónicos, empezando por una placa Smart Citizen que transmite en tiempo real parámetros relativos al movimiento del mar, a través de una conexión wi-fi. En la playa un router capta la señal de la boya y la transfiere a una computadora, que procesa la información mediante una aplicación desarrollada en Processing, convirtiéndola en la música y las imágenes que se pueden disfrutar en el chiringuito Espigó.
“Se trata de una melodía infinita, que representa en todo momento una reinterpretación sonora del estado del mar. La música se genera a partir de unas pistas del género jazz bossa nova, que bien se adapta a la improvisación”, explica al Silicio Gonzalo Zaragoza. El creativo destaca que diariamente los datos de la boya se plasman también en unas representaciones visuales del estado del mar, en forma de obras gráficas generativas, que se pueden ver en Internet y en una pantalla en el chiringuito.

El proyecto ha sido llevado a cabo de forma colaborativa y sin ánimo de lucro por un equipo de profesionales, coordinados por el artista digital y jefe de proyectos de la empresa MID (Media Interactive Design) Alex Posada, que se ha encargado de la parte electrónica con el apoyo de Ricardo Gala y Jonathan González, ingenieros informáticos de la empresa Bittenbit (b10b). Toda la parte relacionada con la electrónica del proyecto ha sido desarrollada en el centro barcelonés Hangar con la colaboración de Miguel Ángel de Heras. La productora musical RimskyMusic ha realizado el sistema musical y Juan Zaragoza la parte mecánica de la boya.

“Nos gustó el nombre Ballena porque estos animales emiten unos sonidos que viajan por el mar y que mucha gente compara con melodías. Siempre he pensado que las ballenas son los músicos del mar”, revela Gonzalo Zaragoza cuando le preguntamos porqué bautizó su obra con el nombre de este poderoso cetáceo.

A pesar de que a partir del 1 de octubre se retirará la boya y el chiringuito cerrará hasta el próximo verano, el proyecto tan sólo acaba de empezar. Los creadores de Whale han planteado desarrollar una aplicación que permita trasladar en Internet las sonoridades generadas por el mar, a lo largo de todo el año. “Todavía no sabemos cuándo lanzaremos la aplicación y probablemente utilizaremos alguna de las boyas, propiedad del Estado, que ya existen. El problema es que estas boyas envían datos con poca frecuencia, más o menos cada dos minutos, lo cual es insuficiente, pero seguro que encontraremos una solución satisfactoria para representar bien el movimiento de las olas”, concluye Zaragoza.

Con el cierre de la temporada solo quedará la duda sobre las sonoridades que hubiera podido generar una boya envuelta en tormenta…

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