El fuego del arte se enciende a distancia

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 17 de julio de 2013 – Entrada original en EL PAÍS

“Overflow. Una nota de suicidio” de INTACT Project. Interpretado por Carolina Priego. Fotografía: Maku López.

Controlar espacios lejanos, desplazar objetos con el pensamiento o encender un fuego a distancia, todo esto se podrá ver mañana, jueves 18 de julio a las 19 horas, en el Medialab-Prado de Madrid. El evento, gratuito hasta llenar el aforo, parece una propuesta de ciencia ficción, relacionada con discutibles fenómenos paranormales como la telequinesia. Sin embargo, en realidad se trata de un sólido e interesante proyecto artístico, que aprovecha las funcionalidades de la telepresencia de forma creativa para ofrecer la posibilidad de experimentar en vivo propuestas diversas, como una conexión en tiempo real entre el Medialab-Prado, el Matralab de la Concordia University de Montréal y el Centro de Arte Contemporáneo Arteleku de Donostia-San Sebastián.

Su promotores, los artistas chilenos afincados en Madrid Sara Malinarich y Manuel Terán, fundadores de INTACT Project, llevan años desarrollando un proceso de investigación e innovación en el campo de las artes y las telecomunicaciones, enfocado hacia el estudio de la telepresencia. Esta disciplina, que utiliza las tecnologías de la comunicación para relacionar espacios lejanos, empezó su andadura en el mundo del arte en 1994 de la mano del californiano Ken Goldberg, que creó el célebre Telegarden, una instalación robótica que hasta 2004 permitió a los internautas de todo el mundo cuidar de forma remota un pequeño jardín de plantas en la ciudad austriaca de Linz.

Lo que proponen Sara Malinarich y Manuel Terán no tiene nada que ver con la ciencia ficción. Es real y completamente innovador. Su objetivo es añadir componentes de interacción física a la telepresencia con el fin de convertirla en una experiencia multisensorial, que permite llevar a cabo acciones artísticas telecompartidas, en las que intervienen varios creadores ubicados en lugares lejanos entre ellos.

El evento que se presenta mañana en Medialab-Prado de Madrid es la segunda etapa de Huésped, un proyecto dividido en tres fases, totalmente autofinanciado y realizado (desde el concepto al desarrollo técnico y la programación) de forma completamente independiente por INTACT Project. Se trata de Overflow. Una nota de suicidio, una videoperformance basada en una acción telecompartida, que toma forma en tiempo real con los datos audiovisuales recogidos en tres lugares distintos: un piso, una calle y una terraza de Madrid.
Bajo el lema “sensorización de la pantalla”, Overflow. Una nota de suicidio materializa el acto de provocar fuego a distancia y es al mismo tiempo un homenaje a José Val del Omar, ya que la pieza está construida con el sistema de audio diafónico creado por el artista granadino en 1944 y tiene una reminiscencia de sus palabras “No hay que iluminar a los hombres; hay que, emotivamente, prenderles fuego a los hombres”.

“La escena representa una nota de suicidio que termina con una mujer que se inmola. Es la propia nota la que arde y prende fuego al cuerpo de la mujer, convirtiéndose ante nosotros en la hoguera de sus denuncias”, explican Malinarich y Terán. Técnicamente se trata de una videocreación construida a partir de procesos automatizados y sistemas de telepresencia, que ponen en comunicación eventos que acontecen al mismo tiempo en espacio distintos. Por un lado tenemos la escena de la mujer, grabada en el piso, que termina cuando la protagonista prende fuego con un mechero a la nota que está leyendo. Estas imágenes se materializan en una pequeña pantalla, que parece situada en una calle transitada de Madrid. En realidad toda la escena se plasma en dos pantallas ubicadas en un tercer lugar, una terraza donde convergen al mismo tiempo la secuencia del piso y de la calle. La pequeña pantalla donde se proyecta la escena está dotada de un sensor que al detectar la llama encendida por la mujer en el piso, desencadena el mecanismo que enciende la cerilla en la terraza.

La terraza de Madrid donde se ha construido “Overflow” de Sara Malinarich y Manuel Terán.

“La idea ha sido añadir en una zona de la pantalla un sensor programado para reconocer parámetros de color y luminosidad, cuyos valores se traducen en órdenes capaces de activar otros dispositivos a distancia, siempre a través de Internet”, indican Malinarich y Terán. Según los artistas “este ejercicio ha logrado dos objetivos importantes: primero, demostrar la capacidad de los sistemas telemáticos de trasladar un fenómeno físico (como el fuego) de un lugar a otro, yendo así más allá de la mera representación y haciéndolo corpóreo y segundo, su capacidad de crear productos artísticos no efímeros como en este caso una videocreación”.

El proyecto, que empezará su itinerancia internacional con una muestra en el Today Art Museum de Beijing (China), se estrena en Madrid acompañado por una serie de actividades, que tendrán lugar mañana a partir de las 19 horas en la sede del Medialab-Prado en la antigua Serrería Belga. “La demostración consiste en presentar a los asistentes una serie de dispositivos conectados a través de Internet, improvisando unos ejemplos del uso artístico de estas herramientas a través de una performance”, explica Malinarich, anticipando que se llevarán a cabo acciones multidisciplinares con música en vivo a cargo del grupo madrileño En Busca del Pasto, experimentos de interacción, telecontrol de objetos y utilización de elementos físicos como viento y fuego a distancia. En la conferencia se invitará el público a formar parte del nodo Madrid de la red de INTACT para la tercera fase del proyecto Huésped, que se desarrollará en el propio Medialab-Prado.

“Huésped” fase 1. Jaime de los Ríos controlando un tocadiscos a través del casco de ondas cerebrales.

La primera etapa, que tuvo lugar el pasado mes de marzo, entre el Centro de Arte Arteleku de Donostia y el Centro de Innovación BBVA de Madrid, consistió en una intervención, durante la cual se manipularon y desplazaron a distancia objetos mediante los impulsos enviados a través de un casco de ondas cerebrales.

“Desde Arteleku, el artista Jaime de los Ríos estuvo controlando las luces, el brazo fonocaptor de un tocadiscos y el encendido del mismo a través del casco de ondas cerebrales. El casco capta dos parámetros (meditación y concentración), mientras que la prolongación del casco en la zona de la frente captura la información del nervio óptico. Su mente y sus ojos hicieron las veces del ratón”, explican al Silicio Malinarich y Terán. Según los artistas para el éxito del proyecto Huésped resultó fundamental la colaboración entre muchos artistas internacionales, además de Jaime de los Ríos, Laura R. Moscatel (Ecuador), Michal Seta (Canadá), François Mourre (Francia), Axel Guillaumet (Barcelona) y Jorge Ruiz Abánades (Madrid). “Su participación se plasma en el desarrollo de interfaces interactivas, en la elaboración de teoría del arte de las telecomunicaciones y en un trabajo por etapas, que se realiza de manera colaborativa, en red y a distancia”, apunta Sara Malinarich.

Sara Malinarich y Manuel Terán en la performance “Interfaz para un poema”

INTACT Project o Interfaz para la Acción Telecompartida, es un proyecto de cibercultura entre arte y nuevas tecnologías cuya finalidad es “producir obras de manera colaborativa entre dos o más usuarios mediante el uso herramientas telemáticas”.
“A través de estos sistemas, se recogen y ponen en común en tiempo real diversas expresiones artísticas, tanto analógicas como digitales”, apuntan Sara Malinarich y Manuel Terán, que tuvimos el placer de presentar por primera vez en el Silicio el pasado mes de abril en ocasión del Día Internacional del Libro, cuando colaboraron en la realización de Érase DE UNA VEZ don Quijote de la Mancha, una instalación interactiva de Diego Agulló y Jorge Ruiz Abánades, que se expuso en el Instituto Cervantes de Berlín.

El término “acciones telecompartidas” fue acuñado por primera vez por Sara Malinarich, a finales del año 2004, durante el desarrollo del proyecto Órbita[05], un especie de prólogo de INTACT Project, que desde entonces ha seguido una larga evolución gracias a las colaboraciones con artistas y centros internacionales. “La red de INTACT tiene como objetivos primordiales la creación colaborativa en red y el desarrollo de tecnología libre”, afirman Malinarich y Terán. Los artistas aseguran que “el resultado de una acción telecompartida es una obra en coautoría entre usuarios interconectados, donde cada uno de ellos es al mismo tiempo, cliente y servidor” y acaban con otra evocación de las clarividentes palabras de José Val del Omar, “Somos los terminales nerviosos de una gran retina colectiva”.

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