Cortázar y la génesis del hipertexto

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 10 de julio de 2013 – Entrada original en EL PAÍS

“Rayuela” de Julio Cortázar por Santiago Ortiz.

“A su manera este libro es muchos libros”, escribió Cortázar en la introducción de Rayuela. Desde entonces han pasado 50 años y sobre Rayuela, que se ha convertido en un clásico de la literatura mundial, ya se ha dicho y escrito mucho. Sin embargo, junto a las dos formas de leer la novela sugeridas por su autor (aunque con el tiempo dijo que cualquiera podía leerlo como quería), queremos proponer una tercera manera e incluso nos atrevemos a hipotizar que al escritor argentino le hubiera gustado…

Es sabido que la lectura de Rayuela puede ser abordada de dos formas diferentes: la tradicional, desde el comienzo hasta el capítulo 56 o con el Tablero de dirección, una guía proporcionada por Cortázar para navegar, a partir del 73, por los 155 capítulos del libro, con las indicaciones que el escritor establece al principio del texto, donde define una originalísima secuencia de saltos que rompen con la consueta lectura lineal.

Sin duda alguna a los lectores del Silicio no habrán pasado desapercibidas las similitudes que existen entre la estructura no lineal propuesta por Cortázar y el formato del hipertexto que ha sido popularizado a través de Internet y se ha convertido en un estándar de los soportes digitales. En la red la lectura de cualquier texto, así como la propia navegación, se desarrollan gracias a unos enlaces (…Tablero de dirección), que alteran lo que ha sido desde siempre la lectura lineal página tras página.
Probablemente no sería correcto afirmar que Cortázar inventó el hipertexto, pero tampoco se puede pasar por alto que Rayuela se publicó en 1963, curiosamente el mismo año que el pionero de las tecnologías de la información Ted Nelson acuñó el término hypertext, que se hizo publico dos años más tarde, en 1965.
Sin duda Argentina y su panorama literario fueron una fuente de inspiración para la génesis del concepto de hipertexto y es reconocido que el relato de 1941 El jardín de senderos que se bifurcan de Jorge Luis Borges y las imprevisibles conexiones espacio temporales que establece con su laberinto, se consideraron un punto de referencia en repetidas ocasiones.

“Rayuela” de Santiago Ortiz. Una versión dinámica programada con Javascript y dibujada con Canvas.

Lo cierto es que Rayuela sigue siendo una fuente de inspiración inagotable para sucesivas generaciones de creadores. El ejemplo más reciente llega de Argentina de la mano del artista y programador de Buenos Aires, Santiago Ortiz, célebre por su extraordinaria capacidad de combinar creatividad y eficacia en fascinantes visualizaciones de datos. Su homenaje a Cortázar se plasma en una tercera forma para leer Rayuela, mediante una versión dinámica, que permite penetrar en la novela a través de una interfaz de visualización interactiva en Internet. Estamos convencidos de que a Cortázar le habría encantado, ya que resuelve de forma fluida y elegante las ideas y los procesos de lectura que el escritor argentino concibió para su obra.

“Estuve reflexionando en la elección extraña de los (números de) capítulos en la lectura por saltos que Cortázar sugiere. Me preguntaba por el criterio literario y narrativo, pero también por el extraño patrón numérico. Finalmente las dos cosas no están desligadas, ya que ‘saltos mayores’ en términos numéricos, pueden significar ‘saltos mayores’ en términos de relato”, explica al Silicio Santiago Ortiz, que hace unos tres años empezó a trabajar en diversas visualizaciones rudimentarias de la secuencia numérica. “Durante este proceso de trabajo me di cuenta de la presencia de patrones y ritmos diferentes de los que se encuentran en una serie de números aleatorios. Vale la pena comentar que los seres humanos, sin la ayuda de la tecnología, no podemos crear series de números aleatorios… y con ayuda de tecnología nos va algo mejor, pero también seguimos siendo limitados”, explica Ortiz.

“Rayuela” de Julio Cortázar por Santiago Ortiz.

El artista ha volcado todo el libro en una aplicación, para que tome vida a través de una interfaz dinámica y visualmente minimalista, programada con Javascript y dibujada con Canvas. “Finalmente pensé que el libro es una red, formada por 155 nodos, cada uno de los cuales tiene, por lo general, cuatro conexiones, con los dos capítulos anteriores y los dos capítulos siguientes”, continúa Ortiz, que optó por visualizar esta red ordenando los capítulos de forma secuencial alrededor de una especie de tornado de círculos concéntricos, que enfatiza el ritmo inherente a la lectura por saltos.

“Mi intención es homenajear el libro, revelar parcialmente los patrones extraños y eventualmente invitar a leer aunque sea algunos trozos del libro. De hecho se puede leer el libro entero, siguiendo cualquiera de los órdenes sugeridos… o cualquier otro orden”, asegura Ortiz.
El artista y programador argentino, que fue uno de los fundadores de la empresa creativa barcelonesa Bestiario, cuenta con una larga trayectoria en la investigación de las bases de datos y la visualización creativa de grande masas de información. Ahora se dedica a crear proyectos personales con total libertad y a desarrollar trabajos para clientes escogidos. “Trabajar para clientes no significa necesariamente parar con la investigación. Simplemente es otro tipo de investigación. Además muchos de los descubrimientos, técnicas y códigos que uso en proyectos de encargo vienen de la experimentación”, matiza el artista.

“Lostalgic”. “Perdidos: Orientación según Santiago Ortiz”…

Recientemente lanzó Lostalgic, un homenaje de la célebre serie televisiva Perdidos, una producción que como Rayuela de Cortázar se estructura alrededor de una narrativa fragmentada, que surge de los conocimientos y dinámicas sobre el uso de las bases de datos de Ortiz. “Una base de datos es como un libro, admite múltiples lecturas. Los datos tienen estructuras fascinantes y son ellos mismos los que acaban indicando la estética de su visualización… aunque la mejor visualización es siempre la que no se nota, la que está al servicio tanto del emisor como del receptor y finalmente de la propia información”, nos comentó hace un año.

“Newk – Twitter Conversations” el mapa de las conversaciones de los empleados de Twitter.

Entre sus últimos proyectos destaca el análisis visual de la red de Twitter, en la que confluyeron una investigación personal del mapa de las conversaciones de los empleados de Twitter (Newk – Twitter Conversations) y una nueva herramienta que permite crear redes y mapas sistémicos, que Ortiz hará publica próximamente.

La experimentación de Santiago Ortiz resulta especialmente interesante, también de cara a la posibilidad de que el tradicional libro en papel en el futuro desaparezca a manos de los libros electrónicos. Aunque no somos partidario de esta desaparición, puede que los soportes informáticos y la literatura digital abran nuevos horizontes en el ámbito literario, hablando en términos de renovación y experimentación y no sólo de difusión de la copia digital. Como dijo Roberto BolañoNunca hay demasiados libros. Hay libros malos, malísimos, peores, etcétera, pero nunca demasiados”.

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