Desfigurando los rostros del consumismo

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 11 de abril de 2013 – Entrada original en EL PAÍS

Vermibus (2012), “Weinmeisterstrasse” Metro Berlín. Foto: Thomas von Wittich.

Su objetivo es “transformar un soporte publicitario en un espacio cultural”; sus herramientas son los callejeros de Google Street y litros de disolvente; su público, los peatones y su espacio de acción, las calles de todo el mundo. Hablamos de Vermibus, un artista cuyo ámbito de trabajo se encuentra a mitad de camino entre la escena del graffiti y el street art.

Originario de Mallorca y formado en Madrid, Vermibus desarrolla una peculiar forma de intervención sobre las imágenes publicitarias de los Muebles Urbanos para la Presentación de Información (MUPI). Se trata de intervenciones plásticas cuyo resultado es la transformación de las protagonistas de las célebres y ubicuas campañas publicitarias de moda y perfumes, en rostros que no tienen nada que ver con los originales y a menudo resultan también muy chocantes. Evidentemente no se trata de acciones autorizadas, por lo que sus creaciones tienen más bien un carácter efímero ya que el tiempo en que consiguen quedar expuestas al público suele ser muy breve.

Sin embargo, sus impactantes imágenes desencadenan juegos de complicidad con los transeúntes, que suelen quedar estupefactos y en la mayoría de los casos se detienen para contemplarlas, fotografiarlas y grabarlas, consiguiendo así un resultado que va mucho más allá de las expectativas de los grandes publicistas, ya que no suele ser habitual ver personas acercarse con interés a las pancartas publicitarias.

A pesar de que los seguidores del Silicio puedan objetar que estas acciones no tienen mucho que ver con las nuevas tecnologías, el trabajo de Vermibus se puede considerar “Arte en la Edad del Silicio”, porque el mismo proceso artístico se desarrolla en distintos niveles y planos de acción que muestran varias similitudes con las dinámicas de redes, el activismo y los sistemas multiplataforma típicos de la creatividad digital. Las acciones de Vermibus se basan en una localización eficaz que el artista consigue utilizando los callejeros online y en el carácter efímero de unas obras, que desaparecen al cabo de pocas horas, de modo que la red se convierte en su principal espacio de difusión. Más allá del instante creativo, Vermibus necesita poder documentar detalladamente todo el proceso desde la sustracción de la pieza original, pasando por la intervención pictórica hasta su regreso en el lugar de origen. Luego también suele grabar en vídeo las reacciones de la gente y finalmente difunde todo en la red (…facebook) para comunicar donde está expuesta su obra y darle visibilidad más allá del tiempo de su permanencia física.

“Arte público” de Vermibus. Fotos: Laura Colomé y Mark Rigney.

El artista oculta su identidad detrás de un seudónimo, ya que sus intervenciones no son en realidad performances autorizadas y Vermibus es un apodo que procede de “CAro DAta VERmibus” que en latín significa “carne dada a los gusanos”. “Es el origen de la palabra cadáver. Elegí ese nombre porque después de todo el retoque fotográfico, desde mi punto de vista, la modelo queda completamente deshumanizada, ha dejado de ser una persona para pasar a ser mera carnaza”, nos explica Vermibus, que se formó como ilustrador y fotógrafo en Madrid.
“Durante algún tiempo trabajé contribuyendo a crear personas consumistas de una forma u otra. Vendí zapatillas exclusivas y también trabajé en una empresa de publicidad con una falta de ética importante, empujando la gente a adoptar como propio un estilo de vida de lo más banal”, comenta Vermibus al Silicio. “Estaba completamente en contra de muchas cosas que hice para seguir trabajando para ellos, no es algo de lo que me sienta orgulloso, aunque gracias a todo eso y a una serie de sucesos que me hicieron reflexionar sobre mis valores, decidí desarrollar el proyecto en el que estoy trabajando ahora”.

Vermibus (2012). “Weinmeisterstrasse” Metro Berlín. Foto: Laura Colomé.

Ahora vive en Berlín y sus intervenciones tienen lugar en distintas ciudades. Armado de pinceles, disolventes y mascaras para protegerse de los vapores, crea piezas que también viajan entre ciudades. Vermibus exhibe su obra con cierta regularidad, tanto en galerías convencionales como a través de intervenciones sobre soporte informativo/publicitario o en los espacios del metro donde organiza verdaderas exposiciones individuales con tanto de hoja de mano con el concepto. “Cuando intervengo toda una parada de metro lo considero una exposición, trato de montar una galería pública en un espacio no autorizado”, explica Vermibus que además suele aparecer sorpresivamente y sin autorización en salas expositivas. “En el C/O Berlín llevé  cabo una intervención con motivo de la exposición Zeitlos schön (algo así como Belleza Eterna), que incluía trabajos de los más importantes fotógrafos de moda, desde Man Ray hasta Mario Testino. Me parecía adecuado incluir una reflexión actual sobre la belleza dentro de la moda y por ello utilicé una fotografía de Kate Moss firmada por Mario Testino e intervenida por mi y la coloqué sin previo aviso junto al resto de la colección”.

C/O Berlín. Kate Moss de Vermibus en la exposición Zeitlos schön. Foto: Thomas von Wittich.

Algunas de sus obras van mucho más allá de la intervención a golpe de disolvente, que le ha dado a conocer y se centran en los MUPI con el objetivo de reducir el impacto de las campañas publicitarias a las que los ciudadanos están sometidos. Es el caso del NO-AD Project, una campaña en contra del consumismo en la cual el artista deja completamente vacíos los MUPI, para que queden como pantallas blancas e iluminadas. “Es una acción inspirada en el proyecto Buy Nothing Day, creado por el artista Ted Dave, en el que los participantes se abstenían de comprar cualquier producto a lo largo de 24 horas”, indica Vermibus.

“Mi trabajo tiene un proceso aparentemente simple, pero su trasfondo es bastante complejo. Me interesa la idea de la deslocalización física y temporal de cada póster, los muevo de una ciudad a otra y trato de mantener un espacio de tiempo entre que los recojo y los intervengo, de ese modo trato de no relacionar mi obra con la marca, ya que parte del concepto de mi obra es contra publicitario. Por otra parte la búsqueda de las llaves y herramientas para abrir los MUPI lleva mucho tiempo y dedicación, así como el estudio de cada disolvente, como actúa sobre papel u otro soporte. Trabajo únicamente con disolventes y no hay ninguna escuela ni libro que te enseñe a utilizarlos, así que es un proceso de descubrimiento y aprendizaje constante”, concluye Vermibus, asegurando que en los próximos meses estará en España y sin duda visitará Barcelona y Madrid. No hay fechas definidas, pero los ciudadanos están avisados y su presencia no pasará desapercibida.

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