Cómo irse a Alemania para producir arte digital

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 04 de febrero de 2013 – Entrada original en EL PAÍS

En una coyuntura histórica de crisis como la que estamos viviendo, hay noticias y oportunidades que no se pueden desperdiciar, sobre todo desde una plataforma como el Silicio que cuenta entre sus lectores también muchos artistas de los nuevos medios y jóvenes creadores procedentes de América Latina.

La noticia llega de Oldenburg, en el extremo norte de Alemania, donde el centro Edith-Russ-Haus for Media Art acaba de lanzar las nuevas Becas de Media Art 2013 para Artistas Emergentes de la Fundación Baja Sajonia, que conceden tres becas de producción y residencia, por el valor de 10.000 euros cada una, con el objetivo de impulsar la creación internacional en el ámbito del media art [candidaturas online].
Creadas en 2001, las becas de la Fundación de la Baja Sajonia han alcanzado el prestigio internacional, gracias a un eficaz formato, que prevé la residencia en las guest-house del centro Edith-Russ-Haus y un apoyo integral a la producción artística, que no escatima medios humanos y tecnológicos.

A las becas para la producción, que abarcan un periodo de seis meses, de julio a diciembre de 2013, pueden optar proyectos que se inscriban en el amplio campo del media art, desde la vídeo creación y las obras de net.art, hasta las instalaciones audiovisuales o sonoras. La única condición es que los tres proyectos, seleccionados por un jurado internacional, sean producidos y finalizados dentro del plazo de los seis meses de residencia en Oldenburg.

En la misma convocatoria se conceden también los Premios de Media Art para Artistas Emergentes, que reconocen dos obras producidas en los últimos dos años (es decir desde 2010) por artistas internacionales menores de 35 años. El galardón, dotado con 3.000 euros y la exposición de la obra premiada en el marco de una muestra de media art, se propone reconocer y difundir el trabajo de los creadores más jóvenes.

Claudia Gianetti – Foto: Marcel.lí Sàenz (2008)

Gracias al reciente nombramiento de la historiadora y teórica del arte brasileña Claudia Giannetti, conocida por su larga trayectoria desarrollada en parte en España, que asumió la dirección del centro Edith-Russ-Haus en octubre de 2012, por primer año las becas y los premios han sido ampliamente difundidos en el mundo ibero-americano.
Profunda conocedora del panorama del media art internacional, Giannetti ha sabido entender las necesidades reales y históricas del sector, potenciando la presencia de creadores de América Latina, una escena que, después de muchos años de predomino europeo, desde hace unos años está ofreciendo un panorama especialmente original y fecundo, parecido a una suerte de renacimiento digital.

Con una larga trayectoria en el campo del media art, teórica, escritora y comisaria de exposiciones, Claudia Giannetti fue siempre una outsider, como demostró con la creación y dirección entre 1993 y 1999 de la Asociación de Cultura Contemporánea L’Angelot, el primer espacio de España especializado en Arte Electrónico. Entre 1998 y 2007 dirigió el MECAD\Media Centre d’Art i Disseny de Barcelona, donde creó el primer master del mundo en comisariado de nuevos medios, una experiencia pionera y puntera, que tras su dimisión fue perdiendo paulatinamente fuelle, hasta prácticamente desaparecer del mapa.

Soma Mapping 2 de Jia Hua-Zhan. Becas Edith-Russ-Haus 2012 (Performance: Nadine Fürst). © ERHMK

La última obra producida por Edith-Russ-Haus en la edición 2012 de las Becas de Media Art es Soma Mapping 2 de la artista taiwanés Jia Hua-Zhan. Se trata de una instalación interactiva que captura las siluetas del público integrándolas en una suerte de pintura dinámica futurista. El espectador puede controlar así su doble virtual en una pieza, inspirada en la célebre pintura de Marcel Duchamp Nude Descending a Staircase No. 2, que ha supuesto el desarrollo de una tecnología para revivir la idea cubista de representar los movimientos en el espacio y trasladarlos al contexto de los medios digitales.

El Edith-Russ-Haus for Media Art surgió en el año 2000 gracias a Edith Russ (1919-1993), una anciana y clarividente señora de Oldenburg, que donó su casa y una ingente cantidad de dinero para dotar su ciudad de un espacio para las artes, centrado en la transición hacia los formatos del nuevo siglo. Esta generosa donación permitió crear y hacer funcionar un centro, original en su concepción, que se estructura en dos partes: una dedicada a los espacios expositivos y otra con los apartamentos en los que se alojan los artistas becados.
El media art se ha convertido en el principal foco de interés del centro y su misma naturaleza, efímera y digital, ha puesto los cimientos conceptuales del Edith-Russ-Haus, que se ha ido convirtiendo en un espacio en movimiento y no en un museo tradicional. El centro no se ha planteado nunca un programa de colección, sino que ha querido ser un espacio de tránsito, donde se crea y produce y donde el media art se presenta y se debate.

Instalación Memopol-2 de Timo Toots que se expone en Edith-Russ-Haus for Media Art

El centro acoge eventos diversos, desde ciclos de vídeo y conferencias hasta exposiciones, como la reciente Memopolis, la primera monográfica en Alemania dedicada al joven artista estonio Timo Toots, que en la última edición de los Prix del Ars Electronica Festival de Linz ha ganado el Golden Nica en la categoría de Interactive Art.

En Memopolis, abierta hasta el 24 de febrero, Timo Toots representa la oscura utopía de una ciudad basada en la vigilancia total. Al igual que sus modelos literarios y cinematográficos, Memopolis es un mundo en el cual nada se queda en el olvido, todo está registrado, clasificado, guardado y archivado. Teniendo en cuenta las posibilidades ilimitadas de hoy en día para guardar rastros de datos en Internet, Toots enfrenta los visitantes con la amenaza de la pérdida total de intimidad y privacidad.

La protagonista de la muestra es la pieza ganadora de los Prix 2012, Memopol-2, una grande instalación que no tiene nada que envidiar a la máquina que ‘todo lo ve y todo lo escucha’ de Mr. Finch, el enigmático protagonista de la serie Person of Interest y nos acerca aún más a la era del Big Brother, preconizada por Orwell en su 1984. Se trata de un grande aparato, especializado en el rastreo de datos personales, que se utiliza introduciendo un carné de identidad digital. Al hacerlo, de inmediato empiezan a aparecer en las pantallas una infinidad de informaciones confidenciales, que la máquina extrae de páginas gubernamentales. Detalles privados, fichas policiales, trayectoria profesional, relaciones personales y estilo de vida, extraídos de bases de datos reales, que siniestramente proporcionan también datos chocantes como la previsible fecha de fallecimiento del sujeto en cuestión.

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