La ciudad digital como un organismo vivo

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 12 de noviembre de 2012 – Entrada original en EL PAÍS

En un gran tapiz luminoso, unos destellos toman vida como si fueran pinceladas entre un enjambre de cables, trazando imprevisibles recorridos alrededor de una aglomeración de piezas de ordenador. Lo que a primera vista puede parecer un conjunto de ordenadores destripados, con sus ventiladores, microprocesadores, placas y LEDs luminosos, es en realidad una escultura viva, que se parece mucho a la maqueta de una ciudad o a su reinterpretación.

Escultura digital e instalación interactiva al mismo tiempo, esta futurística maqueta, metáfora de la ciudad contemporánea, es la más reciente y compleja instalación del artista inglés Stanza, flamante ganador del Share Prize, un premio de 2.500 euros, que concede el Piemonte Share Festival, que cerró ayer su exitosa octava edición en la ciudad italiana de Turín. Bajo el lema Open Your City, los comisarios Luca Barbeni y Mirjam Struppek centraron el certamen, en las temáticas relacionadas con la ciudad contemporánea y su futuro.

Capacities: Real Time Complex – Connected Cities es la instalación más reciente de Stanza, un artista que lleva más de 15 años trabajando con las nuevas tecnologías y desarrollando su peculiar obsesión por la metáfora de la ciudad en la era digital, un concepto que empezó a desarrollar en el lejano 1997, cuando lanzó en la red The Central City.
Concebida como una obra de net.art, con los años The Central City ha ido tomando la forma de una instalación interactiva, basada en una colección de entornos urbanos interconectados. Utilizando múltiples menús basados en el lenguaje de los iconos, el usuario puede interactuar con imágenes procedentes de webcams en directo y sonidos pregrabados, para fabricar espacios que se fragmentan y restablecen en tiempo real, algo así como una alternativa sofisticada y adulta a SimCity, que en 2003 llegó a ganar el primer premio de la quinta edición de los premios VIDA de la Fundación Telefónica.

En el Share Festival, Capacities fue elegido entre seis finalistas por un jurado internacional compuesto por Mirjam Struppek, Bruce Sterling, Carlo Ratti y Simona Lodi, a partir de una primera selección de 270 obras de otros tantos artistas, procedentes de 22 países. El primer premio ha recaído en Stanza “por su mejor representación estética y técnica de la vida de una ciudad y por evidenciar la complejidad de un lugar urbano en tiempo real como si fuera un sistema en perpetuo movimiento”, nos explicó Simona Lodi, directora artística del Share Festival, junto con Chiara Garibaldi.

Capacities no es sólo una escultura tecnológica, sino algo parecido a un ecosistema urbano, que tiene vida propia. Sus respuestas cinéticas, movimientos y mecanismos digitales, están en continua evolución y las coordenadas que controlan su actividad proceden del mismo entorno urbano que la instalación pretende simular. Stanza ha conectado su obra a una serie de sensores, que recogen desde Londres, su ciudad de origen, información detallada como temperatura, luz, presión atmosférica y ruidos de las calles. Estos datos, reelaborados por el sistema, generan una actividad visible en el espacio expositivo, convertido en una escultura que cobra vida, transmitiendo al visitante las mismas sensaciones visuales, que se podrían apreciar observando desde lejos una ciudad real. “Cables, hilos y demás componentes terminan dibujando un mapa muy parecido a una maqueta urbana, con el objetivo de repensar la vida, la emergencia y las interacciones en el espacio público y de qué forma esto influencia los aspectos sociales urbanos”, añade la directora del festival Simona Lodi.

Una segunda instalación de Capacities se puede ver en estos días también en Gante en el marco de Update, la cuarta edición de la bienal dedicada al arte digital de Bélgica, en la que ha sido nominada para el New Technological Art Award 2012, cuyo ganador se dará a conocer antes de la clausura del evento, el 18 de noviembre.

La octava edición del Piemonte Share Festival, cerró ayer una amplia programación de muestras, performances, conferencias, talleres y proyecciones, centradas en las prácticas artísticas y sociales desde una perspectiva crítica con el objetivo de encontrar una respuesta a preguntas como ¿Cuál es el papel de la cultura, el new media art, la arquitectura abierta y sostenible y el diseño interactivo en este momento de transición social hacia la ciudad del futuro?

Además de Stanza, el festival premió con una mención de honor Mark Shepard y con una mención especial Antoine Schmitt en reconocimiento a sus trayectorias.

Mark Shepard presentó The Sentient City Suvival Kit, un conjunto de recursos tecnológicos, desde aplicaciones para smartphone hasta complementos de moda, que deben protegernos y guiarnos en una ciudad “distópica”, donde los sistemas de vigilancia y demás herramientas de control podrían llegar a herir de muerte nuestra privacidad.
Los recursos van desde el Serendipitor, una aplicación para iPhone que ofrece recorridos por la ciudad alternativos a los que se suelen repetir cada día o el Under(a)ware, dotado de un microcontrolador Lilypad Arduino para complementos textiles como un sujetador o unas braguitas, que nos defenderá con unos mensajes vibratorios de la presencia de los invisibles sistemas de identificación de las tiendas de ropa, que consiguen clasificar los compradores en sus archivos digitales, según las prendas que hayan tocado. Otros gadgets de The Sentient City Suvival Kit son el Ad Hoc Network Travel Mug, un tazón para café que nos protege de la presencia de redes de dudable seguridad y el CCD-me-not Umbrella, un paraguas que se puede utilizar para engañar los algoritmos de identificación de los sistemas de vigilancia.

Antoine Schmitt recibió su mención por City Lights Orchestra, una pagina web y al mismo tiempo una performance, también para smartphone, que consiste en una pantalla blanca que parpadea de manera irregular. Según el artista francés se trata de una performance nocturna que hay que disfrutar, dejando el ordenador encendido y observando los juegos luminosos que aparecen en las ventanas y se pueden apreciar desde la calle.

Para concluir TidePools de Jonathan Baldwin no ha recibido ninguna mención, pero ha sido uno de los seis proyectos finalistas del Share Prize. Concebido como un instrumento cívico, a mitad entre una iniciativa social y un videojuego urbano como SimCity, TidePools se presenta como una interfaz colaborativa, abierta al público, que ofrece a las comunidades de vecinos la posibilidad de crear unos mapas personalizados, donde se pueden evidenciar malas prácticas en el contexto urbano, lugares conflictivos, recursos útiles como redes wifi y al mismo tiempo interactuar con los demás participantes.

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