El hombre fotomatón

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 06 de julio de 2012 – Entrada original en EL PAÍS

Su nombre es Eric Siu y su profesión, fotomatón. Dicho así parece otra desesperada ocurrencia, surgida de estos tiempos económicamente oscuros, pero se trata del proyecto de un artista de Hong Kong, que se ha convertido en un fotomatón ambulante. Para ello ha desarrollado un aparato muy parecido a un casco de moto con apariencia de cámara fotográfica gigante, que transforma su experiencia cotidiana en una suerte de performance pública.

En realidad el casco es una herramienta que le impide la visión y, cuando lo lleva puesto, sólo puede desplazarse a ciegas, ya que en lugar de tener unas fisuras para los ojos, dispone de dos diafragmas como una tradicional cámara de foto. La posibilidad de que el fotomatón humano pueda ver depende de los demás, ya que el simple hecho de tocarle activa los diafragmas que, además de abrirse y permitirle la visión, capturan una instantánea.

El proyecto se llama Touchy y se basa en un sensor bioeléctrico que reacciona al tacto. “En principio la operación está relacionada con el efecto de antena generado por un cuerpo, que es actualmente un área de investigación muy activa. Todavía estamos en el proceso de estudio del diseño del sensor”, explica Siu al Silicio. Siu centra su trabajo con los nuevos medios especialmente en el ámbito del arte interactivo. Actualmente está desarrollando su investigación en el Ishikawa Oku Laboratory de la Universidad de Tokio y ha expuesto sus trabajos en muchos certámenes de prestigio internacional, como FILE, Transmediale, EMAF, WRO y Siggraph Asia.

El corazón de Touchy es el TouchSwitch, según el artista, el primer dispositivo de este tipo, que permite detectar cuando un ser humano es tocado por otro. “El principio básico es tratar la piel como una antena que detecta la presencia de los demás. Cuando una persona lleva puesto Touchy, el dispositivo monitorea constantemente a través de su piel los contactos con los demás”, indica Siu, subrayando que el aparato funciona con roces de cualquier tipo: apretones de mano, abrazos, golpes, colisiones accidentales, caricias y codazos. “TouchSwitch utiliza un modelo eléctrico que no requiere un valor de referencia del grado de voltaje de la tierra y esto lo diferencia de otros sensores ya disponibles”, aclara Siu.

El proyecto es un experimento fenomenológico entorno a la interacción social, centrada en la relación entre dar y recibir, que se plasma en la metáfora de un ser humano transformado en una cámara. Touchy juega con temáticas como la ansiedad generada por dispositivos digitales cada día más ubicuos y evolucionados, que condicionan nuestra vidas y la necesidad de establecer relaciones sociales más reales y agradables.

“Plataformas como las redes sociales y tecnologías como los teléfonos móviles están deshumanizando la comunicación física. Pueden llegar a generar estados de ansiedad social como el fenómeno del hikikomori japonés, que encierra muchos jóvenes en sus casas separados por burbujas individuales, que les impiden compartir el espacio social y relacionarse con los demás”, asegura Siu. El artista intenta desmitificar estas problemáticas a través de Touchy, inspirándose en un objeto tan común como la cámara fotográfica, una herramienta utilizada principalmente para compartir recuerdos, momentos valiosos, emociones y “lo que consideramos bello”.

Técnicamente cuando un contacto humano entre el artista y otra persona se mantiene durante 10 segundos o más, la cámara situada en la parte frontal captura una imagen, que se muestra en una pantalla ubicada en la parte posterior del casco. “El artefacto representa metafóricamente cómo transcurre hoy la vida muchos jóvenes japoneses, aislados en una jaula e inmerso en la oscuridad. La relación a través del tacto invita a abrir los ojos y la acción de tomar fotos pretende generar una interacción lúdica e invita a divertirse”, concluye el artista.

A pesar del mensaje positivo que anima el proyecto, caracterizado por la típica ironía y levedad zen del extremo oriente, no pasa desapercibido el guiño a Blinks (Parpadeos), una obra de Vito Acconci de 1969, que se compone de una serie de 12 fotografías tomadas en Greenwich Street de Nueva York. El artista dejó escritas las instrucciones de cómo realizó la obra con estas palabras: “Holding a camera, aimed away from me and ready to shoot, while walking a continuous line down a city street. Try not to blink. Each time I blink: snap a photo”. Es decir, “Llevo una cámara apuntando hacia delante y está lista para disparar, mientras camino calle abajo. Intento no parpadear. Cada vez que parpadeo: disparo una foto”.

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