Desde Burriana hasta Times Square sin salir de casa

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 20 de junio de 2012 – Entrada original en EL PAÍS

Cuando en abril nos topamos con la macro iniciativa Art Takes Times Square, tuvimos algunas dudas sobre la oportunidad de publicarla en el Silicio. El concurso, que ofrecía a cualquier persona la posibilidad de exponer sus obras en los célebres billboards (pantallas publicitarias) de Times Square en Nueva York, por un lado nos generaba cierto escepticismo y por el otro, con las nuevas tecnologías tan sólo tenía el efímero vínculo de la red como soporte de difusión.

Al final, a partir de la consideración warholiana de qué todos los escaparate en estos tiempos aciagos valen, decidimos publicar la noticia. Sin embargo la sorpresa llegó dos meses después, hace tan sólo unos días, cuando un joven artista español, Víctor Meliá de Alba nos anunció que había sido seleccionado para exhibir sus obras en una de las plazas más famosas del mundo. Nuestra satisfacción no fue doble, sino triple: primero porque el concurso parecía funcionar y no estar decidido de antemano, segundo porque Víctor Meliá había sido elegido por un trabajo realizado con tecnologías digitales y tercero por haber contribuido desde el Silicio a difundir la creatividad española en ámbito internacional.

Originario de Burriana (Castellón), Víctor Meliá de Alba ha desarrollado una trayectoria como artista plástico/visual, centrada en los mecanismos perceptivos en el mundo digital. Su obra (per)versiones no ha llegado a ganar el premio económico, pero tuvo la satisfacción de ser uno de los pocos proyectos (y uno de los tres procedentes de España), que se exhibieron el lunes pasado en los billboards de Times Square, en una ceremonia que ha contado con la participación de Questlove, el percusionista de The Roots, para animar el ambiente.

(Per)versiones se compone de fotografías, aunque se trata de imágenes manipuladas digitalmente con un sistema de capas en las que conviven memorias y lugares, que a menudo recuerdan espacios fantasmales. “Mis obras no son fotografías, en el sentido canónico del término. Lo que me interesaba y me interesa, es el proceso en el cual yo introduzco información/datos/imágenes en un software y cómo éste me muestra un resultado en función de su propia matemática interna. Podría decir, desde una perspectiva radical, que es el ordenador el que hace la obra, y no yo” explica Melía, que no se considera un fotógrafo.

Las imágenes que sirvieron para realizar (per)versiones fueron captadas en Valencia, donde el artista ha cursado este año el Máster en Producción Artística de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV). “Para obtener estas obras he introducido en un software de tratamiento de imágenes, tres o más fotografías capturadas en el mismo momento, pero que representan instantes diferentes, ya que los objetos animados (en este caso personas, fundamentalmente) generan variaciones entre las distintas capturas. El procesamiento digital de la información, por parte del software, genera unas imágenes cuya estética puede recordar los hologramas. Esta serie nos introduce en la fugacidad de la experiencia humana, la efervescencia del quehacer cotidiano y el flujo constante en el espacio público, algo que considero muy ligado a los postulados de Manuel Castells cuando describe la Sociedad Red”, indica Meliá, cuyos trabajos se intersecan casi siempre de una manera u otra con las nuevas tecnologías.

Entre otros, I’m printing art son fallos producidos por la impresora, Two trips around G8 summits son dos vídeos creados con Google Earth y Variaciones de la copia es el resultado de imprimir un rectángulo completamente negro hasta que se agote la tinta del cartucho, “modificando el concepto de copia y original”. “Mi trabajo, lejos de ser altamente tecnológico, no podría haberse realizado bajo otro paradigma que no sea el creado por las tecnologías de la información y la comunicación. En mis obras, la tecnología/máquina no está presente físicamente, pero es imposible concebirlas sin su aportación. En este sentido, considero que prácticamente todas las obras que se pueden ver en mi web están relacionadas con la tecnología”, concluye el artista.

En la iniciativa Art Takes Times Square, promovida por Artists Wanted participaron unos 35 mil artistas. Los 10.000 dólares del premio recayeron en Jasmine Never Sorry de Vicki DaSilva, que reproduce con luces de neones las palabras ‘never sorry’, escritas como un homenaje al artista y disidente chino Ai Weiwei. Los otros dos trabajos españoles que se vieron el lunes en Times Square fueron luzinterruptus del colectivo madrileño luzinterruptus y Mister Onüff del también madrileño José Parra.

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