Noticias de una sonda tripulada desde el ferrocarril más peligroso del mundo

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 18 de junio de 2012 – Entrada original en EL PAÍS


SEFT-1 es, tal y como indica su acrónimo, una Sonda de Exploración Ferroviaria Tripulada y al mismo tiempo un proyecto de arte transdisciplinar, de interacción y difusión pública, que propone la exploración de las vías de ferrocarril de México en desuso. Sus tripulantes son los artistas mexicanos Iván Puig y Andrés Padilla Domene, que realizaron sus exploraciones durante todo el 2011 con el objetivo de reflexionar sobre la experiencia social de la tecnología.

La atípica sonda acaba de volver a ponerse en marcha para explorar lo que se define como “el ferrocarril más peligroso del mundo”, por ello se ha trasladado a Quito en Ecuador, donde interviene en el festival dedicado a los nuevos medios LabSurLab, que se celebra desde el pasado viernes 15 hasta el 23 de junio.

En Quito SEFT-1 participa también en la exposición de arte electrónico EFRC – Entornos Ficcionados para Realidades Complejas, abierta en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de la capital ecuatoriana, desde el 15 de junio hasta el 24 de agosto. Además de los mexicanos Iván Puig, Andrés Padilla y Gilberto Esparza, los colombianos Gabriel Zea y Camilo Martínez y el ecuatoriano Pedro Mármol, en la muestra comisariada por Juan Carlos León, participa también el artista y compositor catalán José Manuel Berenguer, del que hablaremos mañana.

La sonda SEFT-1 es un vehículo entre coche y capsula espacial con espacio para dos tripulantes, que gracias a las modificaciones de los artistas, puede desplazarse tanto en tierra como en vías férreas. El vehículo, que funciona como un dispositivo de investigación y recopilación de datos, cuenta con un dormitorio, un observatorio astronómico, un tanque de agua potable de 60 litros, un sistemas de navegación GPS, brújula, conexión Internet 3G y una computadora para monitoreo de mapas.

El cometido de esta sonda es recopilar fotografías, vídeos, archivos audio y textos del paisaje e las infraestructuras alrededor de los trayectos, así como entrevistas de sus encuentros a lo largo del recorrido”, indica Iván Puig, autor de la obra con Andrés Padilla. Luego la información se traslada a su sitio web, desde el cual se puede monitorear el estado de la sonda y su ubicación, recorrer virtualmente las rutas trazadas en los mapas, ver imágenes y vídeos de sus recorridos y acceder a información de contexto, editada por el equipo de investigación.

Las rutas documentadas en 2011 se centran en las zonas de Coahuila, Guanajuato, Oaxaca, Veracruz y Yucatán, aunque hay unos itinerarios que, a pesar de haber sido programados, al final fueron cancelados por motivos de seguridad. De cada ruta la web del proyecto proporciona una detallada documentación visual, que se completa con grabaciones en vídeo y entrevistas con los habitantes locales. La información visual se completa con unos textos que describen el recorrido y los lugares visitados y añaden anécdotas, circunstancias o factores relevantes subjetivos, que otorgan al proyecto una dimensión más creativa que estadística.
“Se investigó la historia de cada trayecto y los mapas antiguos, pero no se realizaron exploraciones previas, de manera que los encuentros fueron una sorpresa absoluta y no siempre agradables”, explica Puig, relatando como se planearon 12 rutas de las cuales “se realizaron ocho y se cancelaron cuatro por atravesar zonas especialmente conflictivas, ya que otro tema importante fue el de la seguridad. La seudo guerra que el Estado ha emprendido contra el crimen organizado tiene efectivamente al país en una situación peligrosa más allá de la exageración de los medios”.

De los viajes han surgidos unos mapas contemporáneos, que constituyen una instantánea visual de lugares marginales, donde ahora se abandonan los viejos ferrocarriles, que un tiempo eran rutas vivas. Rutas que a menudo enlazan con las de los años de la invasión española, cuando se trazaron líneas y carreteras sobretodo hacia aquellos lugares donde habían intereses económicos. Es el caso de las minas de plata de Zacatecas y de los pueblos como Real de Catorce en San Luís Potosí que fueron creados para explotar las concesiones y otros intermedios fundados para garantizar la seguridad de los viajes de mercancías hacia Ciudad de México. Los nuevos mapas dibujados a partir de 2010 por la SEFT-1 se pueden confrontar online también con los respectivos mapas antiguos de los ferrocarriles de 1810 y 1910.

En algunas de las poblaciones por las que pasa la nave ferroviaria, los ferronautas presentan la información que se ha recabado en recorridos anteriores, entablando un diálogo y funcionando como trasbordador de historias y preguntas entre personas y lugares. “Desde la plataforma del arte, este proyecto cruza temas de tecnología, historia, antropología, política, geografía humana y educación, entre otras. Se interesa en la vivencia sensible de la realidad como evento estético y busca generar relaciones e historias entre personas de los entornos rurales y urbanos, para aportar entendimiento de los diversos mecanismos de construcción social. Además investiga los esquemas de dependencia tecnológica y cómo sus características condicionan los procesos sociales, al tiempo que hace uso de ella para compartir la experiencia”, concluye Puig.

De la iniciativa, que ha tenido distintas presentaciones públicas en diversos formatos, se ha editado también recientemente un libro, titulado simplemente SEFT-1 (Conaculta).

Por lo que se refiere a la exhibición de SEFT-1 en el CAC de Quito, “El programa prevé liberar otra vez la sonda, que realizará algunas exploraciones, para complementar la investigación, puesto que pondría en evidencia que el fenómeno de la modernidad y las posteriores políticas neoliberales se han aplicado de manera muy semejante en toda Latinoamérica”, asegura Puig. Los artistas quieren explorar el tramo ferroviario transandino, llamado “el ferrocarril más peligroso del mundo” para ver si esto es cierto y los internautas podrán seguir su viaje y sus reflexiones, a través de las informaciones que irán subiendo en la web del proyecto, durante 20 días aproximadamente, a partir del 25 de junio.

En septiembre SEFT-1 viajará a Estados Unidos, para ser expuesta en el Rubin Center de El Paso (Texas)  y el Museo de Arte de Alburquerque (Nuevo México), en el marco del ISEA 2012 (International Symposium of Electronic Arts).

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