La paloma de los huevos de oro

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 24 de mayo de 2012 – Entrada original en EL PAÍS

Puede que el titular no sea del todo correcto y sólo por una cuestión digamos de buen gusto, ya que en realidad el texto se hubiera tenido que titular La paloma de los excrementos de oro. El pájaro en cuestión es el polémico protagonista de Pigeon d’Or, un proyecto del artista y diseñador belga Tuur Van Balen, que se presenta hasta el 3 de junio, en la sección expositiva de Deaf 2012, el célebre festival dedicado al arte electrónico y a los nuevos medios que se celebra en Rotterdam.

Desde que el año pasado se dio a conocer tras recibir un Award of Distinction en los Prix, los prestigiosos premios que concede el Festival Ars Electronica de Linz, el proyecto no ha dejado de levantar ampollas e impulsar el debate sobre las problemáticas vinculadas con la ingeniería genética.

En práctica Pigeon d’Or se propone convertir los molestos y ubicuos excrementos de las palomas en, no sólo inocuas, sino útiles deposiciones que funcionen como detergente.

Convertidos en unas presencias ubicuas y molestas en nuestras ciudades, las palomas se han ganado el despreciativo apodo de ‘ratas voladoras’ por sus deyecciones, que además de ensuciar, tienen efectos corrosivos en los monumentos históricos y pueden incluso resultar peligrosas para la salud humana.

A partir de estas premisas Tuur Van Balen empezó a trabajar el año pasado en colaboración con el bioquímico James Chappell y los científicos del Centre for Synthetic Biology del Imperial College de Londres, para desarrollar unas bacterias totalmente inocuas para los pájaros, que una vez introducidas en su organismo a través de la alimentación produce la conversión ante mencionada.

“Modificando el metabolismo de las palomas con la biología sintética se pueden añadir nuevas funcionalidades a su organismo. La bacteria específica que estamos elaborando, además de ser totalmente inocua para las palomas y los humanos, es capaz de convertir sus deyecciones en materia aprovechable”, explica Van Balen. El artista, que se está ganando a pulso un estatus de científico loco por el enfoque de sus trabajos, además de un estudio científico sobre las bacterias, está desarrollando una serie de artefactos para que las palomas puedan integrase armoniosamente en la arquitectura de las ciudades. Estas ‘interfaces’ servirán de cobijos para los pájaros y también para favorecer una relación entre los volátiles y los ciudadanos, que podrán alimentarle con el pienso especial que Van Balen está elaborando.

A pesar de que el trabajo en laboratorio está todavía en proceso y los resultados no son definitivos, Van Balen cuenta ya con el apoyo de criadores de palomas de Bélgica e Inglaterra. Mientras tanto, a la espera de terminar sus investigaciones, el artista ha concluido dos de sus elementos de mobiliario urbano para palomas. Uno se puede integrar en las ventanas de las casas y el otro, ha sido concebido para los limpia cristales de los coches aparcados, ya que las nuevas cualidades de los excrementos junto a la lluvia pueden generar un producto excelente también para la limpieza de los coches.

Más allá de la provocación intrínseca de este proyecto de corte escatológico, el trabajo de Tuur Van Balen se caracteriza por utilizar el lenguaje del diseño para analizar las implicaciones políticas de las tecnólogas emergentes. Sus diseños más recientes se centran en experimentar nuevas interacciones, que cuestionan el uso de la biología sintética desde un punto de vista conceptual.

Su más reciente e inquietante trabajo Cook Me – Black Bile propone un sistema para controlar la sensación de melancolía. A partir del uso de la biología sintética y de un instrumento creado para medir los niveles de serotonina en la sangre, el artista invita las personas tristes a alimentarse de sanguijuelas, que antes se haya alimentado a su vez de la sangre del paciente.

La delirante receta se inspira en la teoría de los cuatros humores de Hipócrates, que durante décadas fue utilizada por clérigos y sabios de alta cuna, aunque fuese solo un conjunto de antiguas creencias, que mezclan medicina, ciencia, cocina, farmacia y un fuerte sentido de lo absurdo.

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