William Burroughs expandido

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 02 de abril de 2012 – Entrada original en EL PAÍS

Se le conoce por sus libros, su prosa descarnada y sus desmanes, que juntos forjaron una de las grandes leyendas de la contracultura y de la denominada beat generation. Sin embargo William S. Burroughs (1914 -1997), autor de textos inolvidables como Yonqui o El Almuerzo Desnudo, es mucho más que esto. Lo demuestra The name is BURROUGHS – expanded media, una exposición de tesis, producida por el Museo de Arte Contemporáneo ZKM de Karlsruhe en Alemania, el principal centro de investigación, producción y exposición de arte vinculado a las nuevas tecnologías del mundo.

La muestra, comisariada por Udo Brege, amigo y colaborador de Burroughs durante años, Axel Heil y el director del ZKM Peter Weibel, ofrece por primera vez una visión a 360º de Burroughs, analizando no sólo su producción literaria como se hizo en diversas ocasiones (la más reciente, Burroughs Live presentada en la Royal Academy de Londres en 2008), sino su amplia producción experimental, que incluye grabaciones audio, películas, fotografías, pinturas y collages. Un conjunto de obras realizadas a veces solo, y a menudo en colaboración con varios artistas, empezando por el pintor e inventor Brion Gysin, el matemático Ian Sommerville y el director de cine Antony Balch, con los cuales creó una obra que, según los comisarios de la muestra, puede ser considerada a todos los efectos media art ante litteram. De hecho ya en 1993, el ZKM galardonó Burroughs con el Siemens Media Art Prize por “su vida y su obra, indisolublemente unidas y sus logros pioneros en el campo de la reflexión artística y la crítica de las tecnologías de los medios”.

“La exposición se centra en dos aspectos primordiales de la trayectoria de Burroughs. Por un lado hace tangible la actitud visionaria de sus libros, la clarividencia de su obra plástica y visual, y su método creativo, que anticipó de diversas décadas los medios expandidos o expanded media, que se han convertido en una de las prácticas clave de la creación contemporánea. Por el otro demuestra el impacto que la fuerza de sus ideas y filosofía han ejercido y siguen ejerciendo sobre creadores de todas las disciplinas: escritores, músicos, compositores, pintores, fotógrafos, vídeo-artistas y cineastas”, aseguran los comisarios que han elegido una espectacular selección de artistas encabezada por Allen Ginsberg, que incluye Andy Warhol, Kurt Cobain, Robert Rauschenberg, Keith Haring, Bob Wilson, Francesco Clemente, John Giorno, Laurie Anderson, Patti Smith, Tony Oursler, Mike Kelley y Nan Golding, entre otros.

The name is BURROUGHS, toma su título de un ensayo de la antología The Adding Machine de 1985, un texto provocador, que revela la ironía negra, característica de los textos del autor estadounidense. La muestra incluye numerosos documentos raros que no se han expuesto nunca antes de ahora, como 150 pinturas originales de Burroughs, además de las obras realizada en colaboración con los mencionados artistas en el marco del proyecto The Third Mind. Entre documentos, materiales y fetiches, que harán la felicidad de cualquier apasionado del escritor, se encuentran unas 80 impresiones fotográficas de negativos originales de Burroughs y Gysin, prestados por la Barry Miles Collection de Londres, así como la máquina de escribir utilizada por el escritor en París y la hoja de afeitar Stanley con que Brion Gysin descubrió accidentalmente el método literario del cut-up, que consiste en recortar al azar un texto y reordenarlo para obtener un nuevo significado. Burroughs y Gysin utilizaron esta técnica en textos y grabaciones audio, con el objetivo de descubrir el verdadero sentido de un texto, así como un método para adivinar el futuro. La técnica fue utilizada sucesivamente por numerosos autores, incluidos Julio Cortazar en Rayuela, y David Bowie, Kurt Cobain y Radiohead en sus canciones.

De Burroughs y Gysin también se exhibe la Dream Machine, un artefacto que crea un calidoscopio de luces e imágenes oníricas, capaces de actuar en los estratos corticales del cerebro induciendo sueños aún estando despierto. William Burroughs, que poseía dos, se hizo fotografiar con ellas el día de su 83 y último cumpleaños. Ahora los nostálgicos podrán experimentar esta escultura cinética a través de un teléfono, descargando gratuitamente la aplicación para iPhone en el App Store, la tienda virtual de Apple. Esta nueva aplicación que promete las mismas sensaciones de la célebre lámpara estroboscópica se creó con motivo de la retrospectiva sobre Gysin, organizada por el New Museum de Nueva York a finales de 2010.

Aunque no mantiene un orden estrictamente cronológico, la muestra recorre la infancia de Burroughs en St. Louis y Los Alamos y luego sigue sus pasos vía Harvard, hasta Europa y México, donde además de escribir su primera novela Yonqui, mató su mujer con un más o menos accidental golpe de pistola, durante una recreación de Guillermo Tell. El hecho no fue nunca esclarecido del todo y, tras pasar poco más de una semana en un calabozo mexicano, el escritor volvió a la calle con su leyenda negra más consolidada que nunca. Durante las largas estancias que trascurrió en Tánger, París, Nueva York y Londres, a lo largo de la década de 1950, se dedicó a captar fotografías y experimentar con el collage y el audiovisual, siempre con la colaboración de Gysin. En este periodo sigue dando forma a su obsesión por el lenguaje, que considera “un virus, que con su reglas gramaticales y sintácticas se ha instaurado en el cerebro humano”. De allí sus experimentaciones para destruir las normas sintácticas y semánticas sin perder el sentido del relato. Los intentos no siempre son del todo logrado y en más de un párrafo de El Almuerzo Desnudo, La Máquina Blanda y sobretodo Nova Express, el lector tiene que hacer un notable esfuerzo de comprensión. Sin embargo, los aspectos más crípticos desaparecen en la trilogía de la madurez, Ciudades de la Noche Roja, El Lugar de los Caminos Muertos y Tierras del Occidente, escrita entre 1981 y 1987, donde consigue un equilibrio entre experimentación y legibilidad y, sin renunciar a la destrucción de las normas lingüísticas, logra crear imágenes cada vez más comprensibles y visuales.

En los años 60 fue el icono de la beat generation, en los 80 el padrino de los punks y Ginsberg con las primeras letras de su poema Howl de 1956: He visto las mentes mejores de mi generación destruidas por la locura…, le encumbró aun antes que lo hicieran sus obras”, aseguran los comisarios. Con El Almuerzo Desnudo, realizado con la colaboración activa de Kerouac, que en aquel momento estaba disfrutando del merecido éxito de On the Road, Burroughs cerró la trilogía beat, convirtiéndose con Ginsberg y Kerouac en un icono atemporal. “El juicio por la censura de El Almuerzo Desnudo, que se debió publicar en París, culminó con la abolición de la censura en los Estados Unidos, lo cual contribuyó a incrementar su éxito”, recuerdan los comisarios.
Tras varios años de auto impuesto exilio, en 1974 Burroughs volvió a los Estados Unidos y vivió varios años en Nueva York, antes de trasladarse a Lawrence en Kansas, en la segunda mitad de la década de 1980. Desde entonces y hasta su muerte se dedicó a dar clase en la universidad de la pequeña localidad y a su obra visual, sobretodo dibujos con tinta china sobre papel. En la muestra, abierta hasta el 12 de agosto, este largo e intenso recorrido vital toma forma en las imágenes captadas a lo largo de los años por Gerard Malanga, Charles Gatewood, Weegee, Robert Mapplethorpe y Richard Avedon, entre otros.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s