Paul, el pintor inagotable

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 21 de marzo de 2012 – Entrada original en EL PAÍS

Paul es un excelente retratista y para desempeñar su trabajo tan sólo necesita una hoja de papel, un rotulador y un sujeto para observar. Además no es muy exigente con sus modelos y no pretende inmovilidad absoluta, porque necesita sólo un vistazo para saber lo que va a pintar. Quizás sea más correcto hablar de una captura de cámara, en lugar que de un vistazo, ya que Paul en realidad es un robot.

Paul ha sido construido por Patrick Tresset, un artista-ingeniero francés que estudia el desarrollo de sistemas robóticos autónomos capaces de reinterpretar la realidad. Desde 2003 está trabajando junto al artista Frederic Fol Leymarie en el proyecto AIKON, y Paul, el robot que pinta con un estilo propio, es el desarrollo más reciente de una larga serie de avances en este campo.

(Vídeo de Paul dibujando el retrato de su creador Patrick Tresset)

Aunque Paul sea un trabajo de robótica, Patrick Tresset prefiere centrar su interés en el dibujo, la originalísima actividad humana que es la razón de este proyecto. Aunque no se trata del primer robot que desempeña tareas típicas de un artista, en este caso el objetivo de su creador es definir el misterio del saber retratar.
Tresset intenta desvelar cómo un artista puede definir con pocas líneas agradables un rostro y también imprimir con ellas su firma estilística única y reconocible. Sus análisis incluyen las opiniones de historiadores del arte, psicólogos y neurólogos célebres como Arnheim, Fry, Gombrich, Leyton, Ramachandran, Ruskin, Willats y Zeki, convencidos de que los artistas perciben el mundo de manera diferente.

El proyecto AIKON sigue distintos caminos de investigación, que abarcan desde el estudio de bocetos y las notas dejadas por los artistas, hasta el conocimiento científico y tecnológico, pasando por los sistemas cognitivos de percepción y los avances en el hardware computacional y la inteligencia artificial. La finalidad es poner en práctica una simulación informática de los procesos, que se activan cuando un artista está dibujando para que el sistema llegue a desarrollar un estilo propio.

El trabajo se presentó en febrero en la muestra Intuition and Ingenuity, en el marco de la Kinetic Art Fair 2012, una manifestación que conmemora el centenario del nacimiento de Alan Turing, considerado uno de los padres de la ciencia de la computación y el precursor de la informática moderna. Además de desarrollar el concepto de algoritmo, Turing contribuyó, con sus observaciones matemáticas, a romper los códigos de la máquina Enigma, utilizada por los servicios secretos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, tanto para cifrar como para descifrar mensajes.
Intuition and Ingenuity se presenta a partir de mañana en el festival Lovebytes de Sheffield en Gran Bretaña.

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