¿Sueñan los soldados con ovejas eléctricas?

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 2 de marzo de 2012 – Entrada original en EL PAÍS

Seguro muchos recuerdan un libro que de alguna manera les hizo cambiar. Sin embargo, ¿puede un videojuego generar el mismo impacto intelectual-emocional? Quizás no, pero por lo menos puede hacernos reflexionar. Es este el objetivo de los “juegos radicales” del colectivo Molleindustria y Unmanned es su última provocación.

Unmanned no tiene nada que ver con la descarga de adrenalina que activa la mayoría de juegos comerciales. Es una pausada y emotiva experiencia que sumerge el usuario en la vida de un anónimo soldado americano. Una vida tranquila, que transcurre sin ningún sobresalto entre su casa en un suburbio de Las Vegas y un lugar en la Route 95, en el desierto cercano, desde donde se dedica a controlar un drone o UAV (Unmanned Aerial Vehicle), un vehículo aéreo no tripulado que sobrevuela territorios lejanos.

El juego, que se puede descargar o jugar online, obliga el participante a identificarse con un soldado occidental del siglo XXI, cuyas misiones no implican en realidad ningún tipo de peligro físico. Su objetivo es controlar desde los Estados Unidos los movimientos de un drone que sobrevuela Pakistán y eventualmente decidir bombardear unos hipotéticos terroristas, sin apenas tener conciencia de los daños colaterales que provoca. Sus mayores preocupaciones son triviales, como herirse mientras se afeita delante del espejo del baño o reflexionar sobre los daños colaterales del hábito del tabaco. Sin embargo, por la noche le asaltan las inquietudes, la conciencia le mantiene en vilo y sueña con escaparse, transformándose él mismo en un drone, cuando le persiguen unos pastores talibanes enfurecidos por sus fechorías.
La conducta del soldado y su rutina diaria, ya sea jugar a la consola con su hijo en el sofá o coquetear con una soldado durante las misiones diurnas en el desierto, están en manos del jugador y sus logros se convierten en medallas que no han supuesto ningún gesto heroico, resultado de misiones vacías y de una existencia sobre la que él mismo, metafóricamente, no tiene ningún control.


Unmanned es por el momento la última de una prolífica serie de producciones artísticas que dialogan con el medio del entretenimiento digital por excelencia, los videojuegos y su autor, el artista y docente italiano Paolo Pedercini, fundador del colectivo Molleindustria es uno de los principales abanderados de esta tendencia. Hace algunos días en El Arte en la Edad del Silicio citamos algunos de sus juegos, que participaron en New Frontier, el programa dedicado a las nuevas tecnologías de la última edición del Sundance Film Festival.


Unmanned sigue la línea de otras producciones de Molleindustria como Every day the same dream, otro juego donde la interactividad pierde el significado habitual y el mensaje y la música se convierten en protagonistas de la historia. El objetivo es provocar una reflexión sobre el sentido de la vida en la sociedad contemporánea occidental, demasiado a menudo tan sólo una rutina inalterable de la que no se puede escapar.

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