El faraón y su ordenador

Por: Roberta Bosco y Stefano Caldana | 25 de enero de 2012 – Entrada original en EL PAÍS

Cuántas veces viendo nuestros obsoletos y polvorientos ordenadores en el desván nos hemos preguntado ¿Que haré yo con todas estas viejas máquinas? Una solución interesante viene de la exposición titulada El enigma del ordenador, comisariada por los ingenieros industriales Joan Munt, Joan Tubau y Jordi Vallès. La muestra se inauguró ayer en el Museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña (mNACTEC) de Terrassa (Barcelona) en presencia del consejero de Cultura de la Generalitat, Ferran Mascarell.

Se trata de un sobrecogedor recorrido por la historia de los ordenadores, estructurado alrededor de un itinerario visual que despliega 150 instrumentos matemáticos y informáticos, distribuidos en un espacio de 1.500 metros cuadrados. La muestra, que aconsejamos a todo apasionado de electrónica, quiere demostrar que la informática no ha surgido con los PC en la década de 1960, sino que las orígenes de los ordenadores se remontan mucho más atrás en el tiempo, alrededor del V milenio a.C.

La muestra se estructura en nueve ámbitos que ilustran los instrumentos desde los primeros sistemas de mecanización de los cálculos en la prehistoria, hasta la era digital y la actualidad. Entre las piezas más antiguas destacan el ábaco, que se conocía desde el Egipto faraónico (III milenio a.C.) y se utilizaba para facilitar cálculos sencillos (sumas, restas y multiplicaciones) y el astrolabio carolingio (III a.C.), un antiguo instrumento de navegación que permitía calcular la latitud.

La época del cálculo mecánico está representada por piezas del siglo XIX, una época protagonizada por personajes obsesionados por agilizar y hacer más eficaz el trabajo de cálculo como Pascal, creador de la primera máquina capaz de sumar y restar automáticamente; Charles Babbage, creador de la máquina analítica que toma su nombre, que marcará la revolución social europea en la mitad del XIX siglo y, naturalmente, Ada Lovelace, considerada la creadora del primer programa informático.

No dejan de sorprender aparatos como la Calculadora Brunsviga, producida hasta 1964, cuando la competencia de las máquina electrónica era todavía avanzada y la Calculadora La Millionaire, que se fabricó entre 1893 y 1935.
Se expone también una copia de la máquina Enigma, que disponía de un mecanismo de cifrado rotatorio, que permitía usarla tanto para cifrar como para descifrar mensajes, utilizada por Alemania en la Segunda Guerra Mundial, que quizás muchos recordarán por la novela La fortaleza digital de Dan Brown.

Antes de llegar a la época más moderna, donde se puede volver a revivir infancia o juventud, según los casos, con los primeros ordenadores domésticos Commodore, PC y Apple, el apartado más sorprendente son las grandes máquinas de las décadas de 1960 y 1970. Unos enormes ordenadores que permitirán a más de uno revivir la sensación de encontrarse por un momento en una escotilla de la Iniciativa Dharma, de la idolatrada serie televisiva Perdidos.

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